Las celebraciones navideñas son una oportunidad para mejorar la alimentación, según el nutricionista Javier Martínez. Destaca hábitos de las "zonas azules", como priorizar vegetales y cocinar con ingredientes simples. Estas prácticas promueven la salud, la longevidad y fortalecen vínculos emocionales, integrando tradiciones culinarias de diversas culturas.
Santo Domingo.-
Las celebraciones de Navidad y Año Nuevo no solo invitan a compartir en familia, sino también a replantear la manera en que nos alimentamos. Para el tecnólogo alimentario y nutricionista Javier Martínez, estas fechas representan una oportunidad ideal para incorporar a la mesa prácticas culinarias de distintas culturas que han demostrado favorecer la salud y el bienestar a largo plazo.
Martínez, autor del libro El poder de comer bien y creador del método clínico Equidieta, sostiene que aunque la genética influye, son los hábitos diarios los que realmente moldean nuestra salud. Su experiencia como dietista en hospitales y centros especializados, sumada a sus viajes por el mundo, le ha permitido identificar patrones alimentarios que combinan tradición, ciencia y longevidad.
Lecciones de las “zonas azules”
El especialista destaca especialmente la alimentación de las llamadas zonas azules, regiones donde las personas viven más y mejor, como Okinawa (Japón) y Cerdeña (Italia). Allí, las celebraciones navideñas giran en torno a alimentos frescos, preparaciones sencillas y recetas transmitidas de generación en generación.
Entre los hábitos más valiosos se encuentran:
- Priorizar vegetales y alimentos de origen vegetal.
- Usar hierbas frescas como base de sabor y salud.
- Cocinar con ingredientes simples y naturales.
- Comer en comunidad, fortaleciendo vínculos y bienestar emocional.
Para Martínez, estas prácticas no solo promueven longevidad, sino que recuerdan la importancia de la simplicidad y la sostenibilidad, valores especialmente significativos en Navidad.
Viajar para aprender a comer mejor
El nutricionista asegura que cada cultura ofrece enseñanzas aplicables a la vida diaria. No se trata solo de calorías o nutrientes, sino de ritmos, tradiciones y formas de relacionarse con la comida. Muchos de estos aprendizajes han sido integrados en su práctica clínica y en su método Equidieta, que busca activar “los genes buenos”, fortalecer el sistema inmune y equilibrar las emociones.
Secretos saludables del mundo
Okinawa (Japón): “Hara hachi bu”
Los habitantes de esta isla practican el hábito de dejar de comer cuando están al 80% de saciedad. Estudios sobre restricción calórica muestran que esta costumbre ayuda a prevenir obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Islandia: el poder del skyr
Este lácteo fermentado, rico en proteínas y probióticos, favorece la salud intestinal y ayuda a mantener la masa muscular.
Cerdeña (Italia): carbohidratos sin miedo
En esta región longeva, el pan integral, la pasta casera, las legumbres y las patatas forman parte de la dieta diaria. Lejos de ser enemigos, los carbohidratos complejos aportan fibra y energía estable cuando provienen de fuentes naturales.
Uganda: el matoke y el almidón resistente
El plátano verde cocido es un alimento clave que nutre la microbiota intestinal y mejora el control del azúcar en sangre. El mismo efecto puede lograrse con patatas o arroz cocidos y enfriados.
India: especias que curan
Cúrcuma, jengibre y comino son pilares de la cocina india y aportan beneficios antiinflamatorios, digestivos y antioxidantes.
Corea: kimchi y fermentados
Este fermentado de col y rábano fortalece la microbiota y potencia las defensas naturales del organismo.
China: el ritual del té
El té verde, rico en catequinas antioxidantes, protege el corazón, mejora la concentración y regula el metabolismo. Sustituir refrescos por té es un gesto simple con gran impacto.lc