www.diariohispaniola.com
Ser dominicano es llevar la patria en cada latido del corazón.
Ampliar
Ser dominicano es llevar la patria en cada latido del corazón. (Foto: Fuente externa)

Ser dominicano es llevar la patria en cada latido del corazón

Ser dominicano es llevar la patria en cada latido del corazón
Ampliar
Por María Mercedes
x
sonrie210yahooes/9/9/15
www.plotpoint.es
Ser dominicano es una identidad que trasciende el lugar de nacimiento, representando historia, cultura y valores. Implica orgullo por la patria, compromiso con su desarrollo y reconocimiento de sus desafíos. La dominicanidad se vive en cada gesto de solidaridad y en la pasión por construir un futuro mejor.
Santo Domingo.- Me enorgullece escribir que ser dominicano es mucho más que haber nacido en una isla bañada por el sol y abrazada por el mar Caribe. Es una forma de sentir, de vivir y de enfrentar la vida. Es llevar la patria en el corazón como un latido constante que nos recuerda quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. La dominicanidad no se limita a un territorio; es identidad, memoria, cultura y esperanza.

Desde pequeños aprendemos que nuestra historia está marcada por la valentía y la determinación. Somos herederos de hombres y mujeres que lucharon por la libertad, que defendieron la soberanía y que sembraron las bases de una nación orgullosa de su independencia. Cada 27 de febrero y cada 16 de agosto no solo recordamos fechas históricas: reafirmamos el compromiso con los valores que nos dieron origen como pueblo.

Ser dominicano es emocionarse al escuchar las notas del Himno Nacional compuesto por Emilio Prud’Homme con música de José Reyes y sentir cómo se eriza la piel al ver ondear la bandera tricolor. Es entender que esos símbolos representan sacrificio, dignidad y amor por la tierra que nos vio nacer. La patria no es solo un concepto abstracto; es nuestro terruño, donde vive nuestra familia, donde está la escuela que nos acogió, el campo y la ciudad. Es el olor del café en la mañana, el sonido del merengue en una fiesta y la calidez del saludo sincero.

Cultura vibrante

Nuestra cultura es una mezcla vibrante de raíces taínas, africanas y europeas que se expresa en la música, la gastronomía y las tradiciones que han perdurado en el tiempo. El merengue y la bachata no son solo ritmos; son narraciones vivas de nuestras alegrías y nostalgias. El mangú, el sancocho y el arroz con carne y habichuelas son más que platos típicos: son la mesa compartida, la unión familiar y el orgullo de lo nuestro.

Sin duda, llevar la patria en el corazón también implica responsabilidad. Significa actuar con honestidad, trabajar con deseo de superarse, de estudiar, de emprender y de abrir caminos para las futuras generaciones. Es demostrar, dentro y fuera del país, que somos gente trabajadora, solidaria, resiliente, amorosa y hospitalaria.

Llevar la patria en el corazón es no olvidar las raíces, aunque el destino nos lleve lejos. En el extranjero, la dominicanidad se fortalece. El dominicano que vive fuera convierte cada logro en una victoria compartida que enorgullece compartirla. Dondequiera que esté, hablamos con orgullo, promovemos nuestra cultura y tendemos la mano a otros compatriotas.

También es reconocer nuestros desafíos. Amar a la patria no significa ignorar sus problemas, sino comprometerse con sus soluciones. Implica participar, exigir transparencia, respetar las leyes y fomentar valores como la justicia y la equidad. Una nación crece cuando sus ciudadanos asumen un rol activo y consciente.

Ser dominicano es celebrar la alegría que nos caracteriza, esa capacidad de sonreír aun en medio de las dificultades. Es la hospitalidad que hace sentir en casa a quien nos visita. Es la fe inquebrantable en que siempre vendrán tiempos mejores. Somos un pueblo creativo, talentoso y emprendedor, que ha sabido destacarse en el deporte, el arte, la ciencia y los negocios.

La patria vive en cada gesto de solidaridad tras el paso de una tormenta, en cada comunidad que se une para ayudar a quien lo necesita. Vive en el maestro que educa con vocación, en el agricultor que cultiva la tierra, en el médico que salva vidas y en el joven que sueña con transformar su realidad. Cada dominicano es una pieza esencial en la construcción del país.

Llevar la patria en el corazón es honrar el pasado, valorar el presente y trabajar por un futuro mejor. Es comprender que nuestra identidad es una fuerza que nos une por encima de diferencias. Es sentir orgullo por nuestras montañas, nuestras playas y nuestra gente. Es saber que, aunque el mundo sea amplio y diverso, hay un lugar que siempre llamaremos hogar.

Ser dominicano es, en esencia, vivir con pasión, con dignidad y con esperanza. Es creer en la capacidad de nuestro pueblo para crecer y superar cualquier obstáculo. Es amar profundamente nuestra tierra y demostrarlo con acciones diarias, respetando nuestros recursos naturales, las señales de tránsito, nuestros símbolos patrios y a nosotros mismos.

La patria se lleva en el alma, en la memoria. Se lleva, para siempre, en el corazón. Eso nos los legaron Juan Pablo Duarte, Ramón Matías Mella, Francisco del Rosario Sánchez, Gregorio Luperón, María Trinidad Sánchez, Concepción Bona, Salomé Ureña, Mamá Tingó y todos los héroes y heroínas que sellaron su vida con un profundo amor por esta patria ubicada en el mismo trayecto del sol.lc

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios