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Leonel Lirio

Para nadie es un secreto que Santiago es una ciudad muy especial, por razones históricas, sociológicas y culturales, siempre ha mantenido su idiosincrasia y de allí se formaron, parte de las grandes familias del país, manteniéndose en el tiempo, grandes fábricas, que allí surgieron, las primeras Zonas Francas y muchas cosas más, que la ciudad del “Yaque Dormilón” es esencia pura, de estilo propio y por igual razón, sus protagonistas también.

Ay Dios mío eto no e ‘justo, un hombre con tanto gusto, no puede morir así “. La leyenda de Mandé.

Si una ventaja positiva tiene la moda, es que nos permite soñar a plenitud constantemente, por eso los grandes creadores universales, han contado a través del tiempo, con extraordinarias ventajas, que le han permitido exponer al máximo las mayores inspiraciones, transformadas como respuesta a su momento existencial.

Cuando era apenas una niña, la más pequeña del matrimonio formado entre el Coronel Delio Amado Morató y Elisa Burt de Morató, mostraba su vocación por la costura y, mientras los demás jugaban, ella aprendía a tejer, demostraba sus habilidades creando vestidos para sus muñecas y, en su universo personalizado, idealizaba sus modelos como quien traza las líneas de su futuro, soñando entre puntadas con visiones creativas. Así crecía y se formaba María Elisa Morató..

En la moda, como en las artes, en sentido general, no existen relevos, sino nuevas opciones que reinterpretan los gustos de la generación que les toca vivir. Digo esto partiendo del hecho de que todo está hecho. La innovación llega por las nuevas texturas y las visiones particulares que tiene cada creador.

Con los años he aprendido que un vestido no determina la elegancia en una mujer, sino la forma, la manera y la disposición que ella asuma al llevarlo en la ocasión que sea.

A través del tiempo permanecen en las páginas de la elegancia, figuras imperecederas cuya gracia y distinción ha sido el punto focal de su trayectoria; personalidades convertidas en íconos inolvidables de generación en generación.

Desde los años setenta, su presencia se hacía sentir en la televisión nacional y en la crónica social, brillando con luz propia y con un estilo inconfundible, tanto para pronunciar las palabras, como para crear fantasías fabuladas, en su mundo rosa, tan autentico como para un niño lo es la carroza de la Cenicienta o sus mágicos zapatos de cristal.

El privilegio de nacer con una voz única y auténtica va mucho más allá del profundo sonido que producen las olas cuando chocan contra el arrecife, más que la intensidad que se siente cuando acercamos el oído a un caracol, de esos que guardan con celo los secretos más profundos de nuestro mar Caribe.

Las líneas retro que usaban las divas de la pantalla grande en los años 50, inspiraron al afamado diseñador Leonel Lirio para crear el hermoso y elegante vestido que lució la actriz y comunicadora Evelyna Rodríguez en la alfombra roja de Premio Soberano 2021.

Ante un mundo cada vez más globalizado y comunicado se hace más incesante la necesidad de tener una identidad cultural que nos defina como ciudadanos de un determinado lugar, tal como sucede con la historia del arte, que de manera continua, se entrelaza con todas las manifestaciones y movimientos del mundo. Cada raza tiene sus costumbres y cada nación sus piezas irónicas, que como el nombre y el apellido, sirven para identificar de dónde es.

El consagrado artista Leonel Lirio hace un texto sobre los Oscares, en un texto sin desperdicios de la 93 edición de los Óscar celebrada en una sede poco habitual en la historia de estos premios, la estación Union Station de Los Ángeles.

En estos días de primavera, en que la brisa fresca nos deja aires de libertad, recibí una agradable convocatoria para una cita a las 10:00am del 23 de marzo en el cine de la plaza Downtown Center. Me propuse no faltar porque confieso que deseaba disfrutar de ese momento tan especial, donde lo terrenal rendía culto a través de la moda; al infinito, en el recuerdo de una gran mujer que por 40 años cumplió su pasión y trabajo con esmero y disciplina: Jenny Polanco.

Nacer en Santiago compromete y crea un sello distintivo y especial que se mantiene en el tiempo y establece, sin chauvinismos ninguno, una marca única que te hace parte de una estirpe conformada por hombres y mujeres que combinan -de manera distinta- la elegancia física y la capacidad para hacer bien hecho todo cuanto hacen y dejar la impronta de su estilo en el trayecto.

A menudo nos encontramos con personas que no creen en el destino, pero casi sin darse cuenta, este les cambia -por completo y para bien- el curso de sus vidas. Así le pasó a aquella niña soñadora que le gustaba cantar y bailar pero que era hija de dos científicos, comprometidos con la enseñanza: Victoria Eugenia Lebrón (Ena) y Jesús Álvarez, dos padres entregados por demás, a tiempo completo, a su vocación y deseo de ver a sus hijos formados como profesionales de bien.

Corría el 1953 cuando sus expresivos ojos azules vieron la luz por primera vez en el apartado paraíso bananero, ubicado en la línea noroeste, conocido como la Grenada Company, una empresa internacional que, para entonces, regenteaba los cultivos de guineos para importación, en su variedad de verdes y maduros, complaciendo los designios del Jefe Supremo, Rafael Leónidas Trujillo y su régimen opresor, quien, a su divina voluntad, movía el poder en la isla, que era como su feudo.