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El Grillo en el Hogar
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El Grillo en el Hogar (Foto: Fuente externa)

El grillo del hogar (1845)

Cuentos de Navidad de Charles Dickens (3 de 4)

Por Redacción Diario Hispaniola
Este libro se desarrolla en tres días y está dividida en tres cantos. El grillo, símbolo de la paz en los hogares humildes, es el eje del relato: en el primer canto, el grillo está feliz; en el segundo, guarda silencio; en el tercero, vuelve a cantar de nuevo.

Santo Domingo.- Según describen los críticos, en sus líneas, Dickens habla sobre la convivencia en el hogar y el cariño conyugal y además hace un esbozo de la vida de las personas sencillas.

Resumen

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PRIMER CRI CRI

La historia comienza en casa de la familia Peerybingle, con el concierto entre el cantar de un grillo y la ebullición de la olla. Tilde, la Sra. Peerybingle, arrullaba a su hijo cuando su esposo John, un carretero, regresaba de su trabajo. Tilde era notoriamente más joven que John, pero ambos eran felices juntos y consideraban que el grillo en la casa los colmaba de buena suerte y bendiciones.

En la carreta de John estaba un anciano que recogerían en casa de los Peerybingle. Tilde y John platicaban acerca del futuro matrimonio entre Tackleton, comúnmente conocido como Gruff y Tackleton, un mercader de juf¡guetes, y una amiga de Tilde, May Fielding.

Un vecino de los Peerybingle, Caleb Plummer, fue a saludar a la familia de John y a recoger una caja con ojos de cristal para muñecas, advirtiendo que su pobre hija era ciega.

Posteriormente, llegó Tackleton con la intención de invitar a la pareja a su casa para que Tilde convenciera a su futura esposa de casarse con él, pese a la gran diferencia de edades; no obstante, Tilde no simpatiza con Tackleton, pues es ingrato y mala persona, odia los grillos en la casa y si fuera por él los aplastaba en ese instante. De pronto, Tilde soltó un fuerte grito, John la atendió inmediatamente y ella sólo reaccionaba sollozando y después riendo histéricamente. Ella dijo que algo se la había aparecido pero ya se había marchado. Tackleton y Caleb se marcharon después, no obstante, el anciano desconocido permanecía parado inmóvil esperando a que lo recogiera su enfermero, pero al ver que afuera había mal clima, pidió permiso a la familia Peerybingle para hospedarse con ellos por esa noche, Tilde no lo dudó e inmediatamente le tendió una cama.

El grillo y la olla volvieron a cantar, Tilde le preparó si pipa a John y ambos se sentaron junto a la lumbre.

EL SEGUNDO CRI CRI

Caleb Plummer estaba en casa con su hija ciega, a quien le hacía creer que vivían en un maravilloso lugar, con muchos lujos y que el Sr. Tackleton era un hombre bromista y bondadoso con la familia; aún cuando todo esto no era verdad, Caleb lo hacía para ver feliz a su hija. Allí también había un grillo, el cual arrullaba al pobre Caleb durante las noches tristes y frías.

Tackleton llegó a casa de Caleb para pedirle si podía asistir a la reunión que efectuaban siempre con los Peerybingle, pues traería a su futura esposa para reunirla con su amiga Tilde. Tckleton consideraba a la pobre Berta una idiota, no obstante, ella siempre le admiró porque su padre lo describía como una gran persona, y ante la noticia del casamiento, Berta se sintió triste y decepcionada, quizá por alguna afección que sentía por Tackleton.

A la mañana siguiente, John, Tilde, el bebé y la srita. Tilly Slowboy, doncella de Tilde, subieron a la carreta, llevando comida y a Boxer, el perro, por delante, para visitar a Berta.

Durante el camino, los hombres admiraban a la joven esposa de John y éste a su vez, se sentía orgulloso de ello. Al llegar a casa de Caleb, fueron bien recibidos. Poco después, arribaron Mary Fileding, su madre y Tackleton. En la mesa, ambas amigas no dejaban de platicar y de reír, incluso Tackleton sentía que se burlaban de él, pues Tilde, quien no simpatizaba con Tackleton, hacía comentarios sarcásticos frente a Mary.

Después de comer, John tenía que marcharse a realizar otros encargos y regresaría por la noche para recoger a su esposa y su hijo y regresar a casa. Asimismo Tackleton, Mary y su madre se marcharon. Cuando John regresaba por la noche, acompañado de un muchacho sordo, Tackleton le pidió que lo acompañara, advirtiéndole que no cometiera ninguna imprudencia después de ver lo que le enseñaría. John vio a su esposa riendo y jugueteando con el anciano, que no era anciano, sino que utilizaba una peluca. Ella le colocaba el disfraz y él le pasaba la mano por la cintura. John se sintió desolado y como un niño sin fuerzas.

Tilde se despidió de sus anfitriones, subió al carro y al ver que John no regresaba, pensó que quizá habría decidido regresar caminando y se marcharon de regreso a casa.

EL TERCER CRI CRI

Cuando John regresó a casa, su esposa trató de sentarse a su lado, pero él la rechazó y ella se marchó a su recámara. John sintió ira y tomó la escopeta para vengarse del intruso, no obstante, cuando estuvo a punto de actuar, el grillo de la casa comenzó a cantar y esto fue más que suficiente para calmarlo y dulcificarlo. A John se le apareció el Hada Grillo del hogar quien le hacía recapacitar acerca de las bondades de su esposa a través del reflejo de un espejo, sin embargo, éste se nublaba cuando aparecía la sombra del intruso.

A la mañana siguiente, era el día de la boda de Tackleton y el aniversario de John con Tilde. Tackleton llegó temprano a casa de John y éste le dijo que no tomaría represalias con su mujer, pues debía reparar el daño que le hizo al convertirla en la esposa de un hombre mayor, privándola de mucha felicidad. Tackleton no comprendía bien qué ocurría, pero John le aclaró que su mujer debía ser respetada y que la enviaría de regreso a casa de sus padres para que fuera libre. Tilde escuchó estas últimas palabras, las cuales le causaron sorpresa y pesar, y Tackleton se marchó hacia la iglesia.

Caleb y Berta llegaron a casa de Peerybingle porque Caleb deseaba contarle la verdad a su hija con la ayuda de Tilde. Berta comprendió que su padre la amaba mucho y que sus mentiras no eran mal intencionadas. Tras este acontecimiento, el intruso apareció en compañía de May y contó la verdad de los hechos: el intruso era el hermano de Berta, hijo de Caleb, a quien creían muerto. Éste, cuando regresó, se enteró de que su amada de la juventud se casaría con un hombre rico a quien no amaba y para comprobarlo, se disfrazó y le susurró su identidad a Tilde la noche en que gritó sin motivo alguno, para pedirle que interviniera por ellos.

Tilde le explicó a su esposo que sabía que había errado al no decirle la verdad, pero le aclaró que ella le amaba profundamente, y que él, al decir su resolución ante lo que sospechaba, demostró su infinita bondad. John tomó en sus brazos a su mujercita y dicho abrazo fue una verdadera demostración de amor.

Al poco tiempo, Tickleton fue a casa de Peerybingle y comprendió que su futura esposa ya se había casado en la mañana con Edward. Éste se marchó pero regresó casi inmediatamente porque no deseaba estar solo y había comprendido que había sido odioso y mala persona, pero al descubrir la bondad de John, entendió que debía cambiar de actitud y solicitó festejar con todos.

Los padres de May y los padres de Tilde, también estaban en el gran festejo. A la par, el grillo inició su canto y en casa de los Peerybingle se respiraba un ambiente de felicidad.

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