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La Batalla de la Vida
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La Batalla de la Vida (Foto: Fuente externa)

La batalla de la vida (1847)

Cuentos de Navidad de Charles Dickens (4 de 4)

Por Redacción Diario Hispaniola

La batalla de la vida es el cuarto de los libros navideños que publicó Charles Dickens y, aunque no tuvo la misma acogida que los anteriores, se encuentra entre los referentes para leer en Navidad.

Portada de La Batalla de la Vida
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Portada de La Batalla de la Vida (Foto: Fuente externa)

Santo Domingo.- La historia se desarrolla en un pueblo situado en el lugar de una batalla histórica. Algunos personajes se refieren a esta batalla como metáfora de los esfuerzos de la vida, de ahí el título.

Resumen:

PRIMERA PARTE

En un amplio campo en Inglaterra, se había desatado una sangrienta batalla hace muchos años. Este campo quedó como un cementerio que a su vez hacía florecer hermosas flores y árboles con frutos. Después de muchos años, dicha batalla y el mito del campo de batalla quedó como una historia de ancianos.

Una mañana, dos jóvenes hermosas, bailaban alegremente por el prado al ritmo de un arpa y un violín. Dichas jóvenes eran hijas del doctor Jeddler, Marion y Grace, quienes festejaban aquel día el cumpleaños de la más pequeña de las dos, Marion. Alfred, quien hasta ese día había permanecido bajo la custodia y tutoría del Dr. Jeddler y estaba profundamente enamorado de Marion, había organizado dicha serenata y ahora llegaba el día en el que se tenía que marchar a continuar sus estudios.

Por la tarde, a la hora del almuerzo, llegaron los abogados Thomas Craggs y Jonathan Snitchey, procuradores de los tribunales, para firmar los documentos que liberaban al Dr. Jeddler de ser tutor de Alfred y le daban una pensión de manutención.

El Dr. Jeddler era un hombre bueno de carácter ligero, tomaba la vida con humor y alegría, pues pensaba que ante los hechos que se enfrentan en la vida, uno debe reír o llorar, así que él prefería reír. Ante esta perspectiva, los abogados opinaban que la vida era fácil y que la ley la facilitaba aún más.

Después de una velada de risas, humor y planteamientos filosóficos respecto a la vida, llegó el carruaje que se llevaría a Alfred. Éste se despidió de su familia, le pidió a Grace que cuidara a Marion y se despidió de ella prometiéndole, a su regreso, un feliz matrimonio entre ellos.

SEGUNDA PARTE

Craggs y Snitchey hablaban con un cliente, Michael Earden, acerca de su ruina económica temporal, por 6 o 7 años aproximadamente, y la necesidad de que partiera al extranjero a la brevedad posible. Warden confiesa que ese no es el único problema que lo mortifica, también está enamorado de Marion, a quien conoció cuando fue huésped en casa del doctor. Craggs y Snitchey trataron de convencerle que no había posibilidades con ella, puesto que estaba comprometida con Alfred y ellos mismos presenciaron el compromiso, no obstante, Warden cree que aún puede convencerla y que será voluntad de Marion escoger al hombre con el que se desea casar. Asimismo solicita un mes para solucionar sus asuntos y en cuanto terminara dicho plazo se marcharía.

Ya había pasado un año desde que Alfred se marchó y una tarde recibieron una carta de él advirtiendo su regreso dentro de un mes. Todos, excepto Marion, festejaban el regreso de Alfred y la futura boda.

Por la noche, Clemency le contaba a Benjamín, el criado del doctor, que Alfred estaría de regreso y hubo momentos en los que Benjamín le decía a Clemency que siempre la consideraría una gran amiga con una filosofía tan especial que alegró su vida. De pronto se escucharon ruidos en el jardín, benjamín salió a inspeccionar y Clemency descubrió a Marion, quien trataba de salir para hablar con Warden. Marion le pidió a su amiga que fuera discreta y que no comentara nada.

Al paso del mes esperado, todos los preparativos en la casa estaban listos para recibir a Alfred y festejar la boda con Marion. Grace se había encargado de casi todos los preparativos y el doctor esperaba con ansiedad a su antiguo pupilo.

Craiggs, su esposa y la mujer de Snitchey esperaban a que llegara su socio, pues éste se había quedado en la oficina atendiendo un asunto. Cuando Snitchey llegó le comentó a Craiggs que Warden ya se había marchado y que ya no insistiría con el asunto de Marion.

Entre tanto, Alfred se acercaba a la casa del doctor y se sentía tan emocionado, que decidió llegar a pie para darles la sorpresa. Cuando éste llegó a la casa le dieron la noticia de que Marion se había marchado esa misma noche, dejando tan sólo una carta. Alfred tomó las frías manos de Grace y se sintió profundamente triste.

TERCERA PARTE

Seis años habían pasado desde aquella noche. Benjamín Britain estaba casado con Clemency y tenían una posada llamada El Rallador de Nuez Moscada. Ambos recordaban que de no ser porque el doctor la hubiese echado de su casa después de la partida de Marion, ahora no estarían casados felizmente. Asimismo, recordaban el arrepentimiento del doctor, quien siempre le pidió perdón a Clemency por haberla corrido, así como de la infinita bondad de Alfred. Un desconocido entró a la posada y le preguntó a Clemency lo que había ocurrido desde aquella noche, ella, quien se había percatado de que era Michael Warden, le contó la historia: después de que Marion partió, Grace y Alfred se casaron, el doctor reanudó sus relaciones con su hermana Martha y todos extrañaban a la pobre Marion, a quien habían perdonado por completo. Clemency le pidió a Benjamín que corriera a buscar al doctor, pero Warden se interpuso con una expresión triste que hizo entender a Clemency que Marion había muerto. El Sr. Snitchey también llegó a la posada solo, puesto que Craiggs, su entrañable amigo y socio, ya había fallecido, para decir que la verdad acerca de Marion sería descubierta hoy por la noche, día en que Grace y Alfred festejaban su aniversario y era el cumpleaños de Marion.

En casa del doctor, Grace, su esposo Alfred y su hijita, también llamada Marion, estaban en el jardín recordando a Marion y hablando acerca del secreto que esa misma noche sería revelado antes de que se pusiera el sol. Cuando se aproximaba la noche, Grace vio a lo lejos, en la entrada del jardín, la figura de Marion, quien no era un fantasma, sino la propia Marion que regresaba a su hogar. Marion le explicó a Grace que ella se marchó, no porque se fugaba con Warden, sino porque era la única forma de unirla a Alfred, pues ella siempre supo que ellos estaban hechos el uno para el otro, el profundo amor que Grace sentía por él y la admiración que Alfred sentía por ella, no obstante no lo aceptaban y Marion tuvo que tomar la decisión de resguardarse en casa de su tía Martha para impulsar la unión entre ellos. Cuando Grace comprendió la verdad, volvió a tomar a su hermana entre sus brazos como antes lo hacía y pudo ver con admiración el profundo amor que sentía su hermana por ella. Marion, por su aprte, no se casó con Warden durante ese tiempo, sino que vivió con su tía y el doctor Jeddler, sabía dicha situación.

Snitchey llegó a casa de Jeddler, así como Clemency, quien lloraba y gritaba de la felicidad al ver a su amiga Marion. Warden también se acercó y pidió disculpas por el daño que había causado y prometió marcharse para siempre. Esto no ocurrió, pues se quedó allí y contrajo matrimonio con Marion y fueron todos muy felices.

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Fuente: resumendelibros.blogspot.com

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