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Guillermo Caram
Guillermo Caram

Los opositores dominicanos debemos responderle a Danilo

Por Guillermo Caram

viernes 04 de abril de 2014, 16:51h

Opositores dominicanos debemos responderle a Danilo como los españoles le respondieron a Adolfo Suárez. No como los opositores dominicanos respondimos a Balaguer. 

Santo Domingo.-. Durante la semana pasada el Presidente Medina visitó líderes opositores con el motivo aparente de consultarles sobre la ley de naturalización. Por esos "inescrutables designios de la providencia" que aludía Mons. Meriño, España despedía, multitudinaria y conmovedoramente, al Presidente Adolfo Suárez que condujo la transición de la dictadura fascista encabezada por Francisco Franco hacia la democracia en 1975. Ambos hechos nos hicieron recordar la transición democrática dominicana tras el ajusticiamiento de Trujillo en 1961 bajo la presidencia del autor de "La Isla al Revés", despedido masivamente con igual conmoción por  los dominicanos 14 años atrás.

Estos paralelismos desfasados en tiempo contienen experiencias aleccionadoras para la difícil tarea que está constituyendo gobernar en el mundo democrático contemporáneo exigente de vocación concertadora en gobernantes y opositores conscientes de sus responsabilidades paragubernamentales. Ningún resultado positivo proporciona el que gobernantes dispongan de vocación concertadora si los  opositores no proceden con la responsabilidad debida frente a sus deberes nacionales.

Balaguer, decapitada la dictadura en 1961, asumiendo plenamente su presidencia no obstante haberla alcanzado dentro de la dictadura; no fue objeto de una oposición coadyuvante a una sana y efectiva transición. Propuso a los opositores focalizados en la "destrujillización" darle continuidad a las disposiciones constitucionales vigentes, completando el período para el que fue elegido concluyendo en agosto/62, y la celebración de elecciones dentro del plazo previo indicado en la carta sustantiva de la nación; planteamiento tajantemente rechazado por opositores "antitrujillistas" no obstante haber advertido el Prof. Juan Bosch que el principal problema nacional lo constituía la situación social dominicana.

 Amparándose en el "antitrujillismo" la oposición dominante encubrió intereses espurios que salieron a flote con el golpe septembrino de 1963 que derrocó al gobierno libérrimamente elegido en las elecciones generales de diciembre de 1962; asonada que sirvió de germen a las confrontaciones fratricidas en 1965 y a la ocupación militar extranjera.

Electo presidente en 1966, Balaguer invitó a la oposición socialcristiana, en su primer mensaje ante la Asamblea Nacional el 27/02/67, a formar parte del gobierno; invitación que fue desestimada por quienes posteriormente la aceptamos 8 años más tarde hasta el punto de fusionarnos con el Reformismo en 1983. En 1972 invitó públicamente al PRD todavía liderado por Bosch a un pacto bipartidista para  alternarse el poder, propuesta que fue rabiosamente   repudiada por éstos; y que en cierto modo fue implementada 24 años más tarde con la suscripción del Frente Patriótico.

En la transición española encauzada por Adolfo Suárez a la muerte de Franco, la oposición actuó madura y desinteresadamente, sobreseyendo que había sido relevado a la estelaridad política dentro de la dictadura. Suscribieron pactos políticos que fueron posteriormente endosados por el liderazgo empresarial y sindical, conocidos como los pactos de La Moncloa, lugar donde fueron suscritos por ser la sede y residencia del Presidente del gobierno Español. Dichos pactos no solo enfocaron "la estabilización del proceso de transición al sistema democrático" sino  el "saneamiento y reforma de la economía".

 Por estos pactos, la transición española fue más exitosa concretados con la reinserción europea y mundial de España. Y menos traumática: se aprovecharon la infraestructura, instalaciones e instituciones instauradas. Ni siquiera fueron destruidos monumentos emblemáticos destinados a exaltar al "caudillo" español.

Años más tarde, los opositores  dominicanos moderaron su arrebato y suscribieron con Balaguer pactos como el de la Democracia en 1994 con el PRD y el ya citado Frente Patriótico en 1996 con el PLD.

Lamentablemente estos pactos se limitaron a cuestiones políticas electorales sin contemplar la puesta al día de los aspectos socioeconómico que había sido objeto de una gran transformación partiendo del Diálogo Tripartido concertado en 1988 que permitió sustentar importantes reformas nacionales siendo de la más relevante la fiscal y arancelaria de 1992 diseñadas con amplia participación internacional del PNUD y la Universidad de Harvard.

Ojalá que la consulta iniciada por el Presidente Medina sobre la ley de naturalización pueda servir de germen a la suscripción de un amplio instrumento de concertación para garantizar la gobernabilidad de nuestra nación; hoy sumida en graves problemas fiscales, financieros, económicos, sociales, institucionales, éticos, culturales, demo-territoriales y migratorios. 

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