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Opinión

Para la Fundación para la Defensa de los Derechos del Consumidor (Fundecom), 2020 fue un año fatídico, en razón de que la pandemia del coronavirus afectó y todavía afecta, al universo y, particularmente, al territorio dominicano. Sin que existan políticas públicas definidas en defensa de los consumidores en los establecimientos públicos ni en los privados, en lo referente a bienes y servicios. 2020 es el año de la orfandad del consumidor dominicano.

Esta imagen la vi hace unos días. La colocó una de mis amigas de Facebook y me impactó mucho, porque, sobre todo las mujeres, tenemos situaciones fuertes con la autoestima, la auto-valoración.

La Fuerza del Pueblo, FP, apoya la decisión dispuesta por el pleno de la Junta Central Electoral, JCE, de que los partidos, agrupaciones y movimientos políticos emitan por escrito su opinión sobre el orden numérico que estos deberían llevar en las boletas electorales.

El cambio de año es propicio para muchas cosas. Celebraciones, visitas, regalos, brindis e invitaciones caracterizan la ocasión.

Don Quijote de la Mancha decía, en uno de sus diálogos, estas inmortales palabras: “Cambiar el mundo, amigo Sancho, que no es locura ni utopía, sino justicia”.

En los días actuales, especialmente durante el aislamiento social, debido a la presencia peligrosa del coronavirus, la humanidad despertó de su sueño profundo: empezó a oír los gritos de la Tierra y los gritos de los pobres, y la necesidad de cuidarnos unos a otros y también a la naturaleza y a la Madre Tierra. De pronto nos dimos cuenta de que el virus no vino del aire y no puede ser pensado en forma aislada, sino dentro de su contexto: vino de la naturaleza. Es la respuesta de la Madre Tierra al antropoceno y el necroceno, es decir, a la destrucción sistemática de vidas, debida a la agresión del proceso industrialista, en una palabra, al capitalismo globalizado. Este avanzó sobre la naturaleza, deforestando miles de hectáreas en el Amazonas, en el Congo y en otros lugares donde se encuentran las selvas y bosques húmedos. Esto destruyó el hábitat de cientos y cientos de virus que se encontraban en los animales e incluso en los árboles. Saltaron a otros animales y de éstos a nosotros.

En estos días se celebró el IV Congreso Dominicano de Bioética, en el que participaron profesionales reconocidos de diferentes especialidades; un evento excelente.

El sistema educativo de la República Dominicana no representa un ejemplo ante otras naciones del mundo. Si analizamos las estadísticas nos encontramos entre los últimos puestos en comparación con otros países de la región. Si a esto le sumamos los cambios a los que el sector debe adaptarse tras la llegada del covid-19, tenemos un enorme desafío que superar.

De nuevo estamos estrenando año. No podemos olvidarnos de hacer nuevos planes para este 2021. Las metas nos proyectan el futuro, es como ir caminando hacia un punto, tener un rumbo.

El Centro de Estudios Constitucionales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (CEC-UASD), entiende que 2020, no ha sido un buen año en materia de Administración de Justicia debido a que el Consejo del Poder Judicial (CPJ) y la Suprema Corte de Justicia (SCJ), no han estado a la altura de sus altas responsabilidades, ya que en una democracia funcional, los tribunales son los guardianes de la Constitución, pero, al parecer, esta obligación no es bien comprendida desde estos órganos, en razón, de que siguen actuando como una justicia clasista donde la equidad no tiene espacio y el mundo de los intereses facticos y políticos gobiernan sus decisiones sin ser capaces de notar, por ejemplo, la existencia de un Presidente del Poder Ejecutivo que no tiene interés en narigonear la justicia y de una población que desea una justicia no solo profesionalizada sino eficiente, digna, capaz de administrar justicia de manera oportuna, pronta y apegada a los valores democráticos. Otorga buena calificación a la justicia en lo referente al léxico de sus decisiones al haber sido confeccionadas con base a un lenguaje llano cada vez más colocar y, por tanto, cercano a la gente.

Estoy maravillada de cómo estoy practicando mi "ikigai" para tener una vida plena y por qué no, con perspectivas de ser longeva.

Una de las realidades más perversas de la historia humana ha sido el carácter milenario de la esclavitud. Ahí se muestra que también podemos ser no sólo sapiens, portadores de amor, empatía, respeto y devoción, sino también demens, odiadores, agresivos, crueles y sin piedad. Este lado sombrío nuestro parece dominar la escena social de nuestro tiempo y también de nuestro país.

Aunque solo han transcurrido 90, que parecen 100 a juzgar por las orondas celebraciones de personeros gubernamentales, y la advertencia del partido de gobierno saliente sobre conflictos sociales, debería presumirse que los días tenidos como luna de miel para un nuevo gobierno están por agotarse lo que impone prepararse para la “normalidad política”.

Las mañanas son muy valoradas por mí, porque mi cuerpo está descansado, me levanto con el ímpetu de salir a disfrutar mis caminatas y ejercicios al parque Mirador y allí compartir -cuidando la distancia- en compañía de queridos amigos.

“Las personas más bellas con las que me he encontrado, son aquellas que han conocido el sufrimiento, la derrota, la pérdida, la lucha, y han encontrado su forma de salir de las profundidades. La gente bella no surge de la nada”. -Elizabeth Kubler Ross