www.diariohispaniola.com
República Dominicana en 2026: entre la estabilidad interna, la presión regional y el pulso geopolítico del hemisferio.
Ampliar
República Dominicana en 2026: entre la estabilidad interna, la presión regional y el pulso geopolítico del hemisferio. (Foto: Fuente externa)

República Dominicana en 2026: entre la estabilidad interna, la presión regional y el pulso geopolítico del hemisferio

Por Xiomara Martínez
La República Dominicana se dirige hacia 2026 buscando estabilidad económica tras una desaceleración. Con un crecimiento proyectado del 4-5%, enfrenta retos por la crisis en Haití y tensiones regionales. La relación con Estados Unidos es clave, mientras el país busca equilibrar su rol diplomático y atender presiones sociales internas.
Santo Domingo.-La República Dominicana se encamina hacia 2026 en un contexto marcado por la búsqueda de estabilidad económica tras un año de desaceleración, una agenda política sin elecciones nacionales inmediatas y un entorno regional cada vez más complejo, dominado por la relación estratégica con Estados Unidos, la crisis prolongada en Haití y las tensiones geopolíticas que atraviesan el hemisferio. El país se posiciona, una vez más, como un punto de equilibrio en el Caribe: con crecimiento moderado, instituciones relativamente sólidas y una diplomacia obligada a navegar entre intereses globales y realidades insulares.

Desde el punto de vista económico, los organismos internacionales proyectan que la economía dominicana podría retomar en 2026 un ritmo de expansión cercano a su potencial histórico. Estimaciones del Banco Mundial y la CEPAL sitúan el crecimiento esperado entre 4 % y 5 %, luego de que en 2025 el indicador mensual de actividad económica (IMAE) se desacelerara hasta alrededor de 2.2 %, el nivel más bajo en cinco años. El consumo interno, la inversión privada, el turismo y las remesas —que en años recientes han superado los US$10,000 millones anuales— siguen siendo los principales motores del desempeño económico, aunque persisten riesgos asociados a la inflación importada, el endeudamiento público y un entorno internacional de crecimiento lento.

Estados Unidos: el ancla estratégica

La relación con Estados Unidos continúa siendo un eje central de la política exterior y económica dominicana. Washington es el principal socio comercial del país, destino de una parte significativa de las exportaciones nacionales y origen de la mayor proporción de inversión extranjera directa. El marco del CAFTA-DR sigue siendo clave para el acceso preferencial al mercado estadounidense, mientras que la cooperación bilateral se extiende a áreas como seguridad, lucha contra el narcotráfico, migración y fortalecimiento institucional. Para 2026, analistas anticipan que la agenda bilateral estará marcada por la migración regional, la estabilidad del Caribe y la reorganización de las cadenas de suministro en el continente.

Haití: la crisis que condiciona la agenda

Si hay un factor externo que impacta de manera directa la estabilidad social y política dominicana es la situación de Haití. La vecina nación atraviesa una crisis profunda de gobernabilidad, seguridad y legitimidad institucional, con un proceso electoral pendiente y sin garantías claras de que pueda celebrarse en el corto plazo. La ausencia de elecciones funcionales y el control territorial de bandas armadas mantienen a Haití en una situación de alta volatilidad, con efectos inmediatos en la frontera dominicana.

Para la República Dominicana, esto se traduce en presión migratoria, tensiones sociales y debates permanentes sobre política migratoria y derechos humanos. A pesar de ello, Haití continúa siendo uno de los principales destinos de exportaciones dominicanas en el Caribe, una paradoja que evidencia la interdependencia económica entre ambos países. En 2026, cualquier avance —o retroceso— en el proceso político haitiano tendrá un impacto directo en la seguridad, la diplomacia y la agenda interna dominicana.

Un Caribe en disputa y eventos de alto perfil

En el plano hemisférico, la República Dominicana busca consolidar su rol como actor relevante en el Caribe. La posible celebración de la Cumbre de las Américas en territorio dominicano y la organización de eventos regionales de gran escala refuerzan su visibilidad internacional y su capacidad de interlocución entre gobiernos de distintas orientaciones ideológicas. Sin embargo, estos espacios también colocan al país en el centro de debates sensibles, como la exclusión o inclusión de gobiernos cuestionados democráticamente —entre ellos Venezuela— en los foros multilaterales.

Perspectivas sociales y políticas

En lo interno, 2026 será un año sin elecciones presidenciales, pero no exento de tensión política. La atención estará puesta en la gestión económica, el gasto social, la calidad de los servicios públicos y la respuesta del Estado a los desafíos migratorios y de seguridad. Socialmente, el país enfrenta el reto de traducir el crecimiento económico en reducción de desigualdades, empleo de calidad y mayor cohesión social, en un contexto regional marcado por la inestabilidad.

Un equilibrio frágil

De cara a 2026, la República Dominicana se perfila como una de las economías más dinámicas del Caribe, pero también como un país obligado a ejercer un delicado equilibrio diplomático. Su relación estratégica con Estados Unidos, la crisis persistente en Haití y las tensiones políticas del hemisferio configuran un escenario en el que la estabilidad interna dependerá tanto de decisiones domésticas como de factores externos. El desafío será sostener el crecimiento, preservar la gobernabilidad y asumir un rol regional activo sin perder de vista las presiones sociales que laten dentro de sus propias fronteras.lc

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios