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El ruido que causó el incendio despertó un planteamiento que se había estado engavetado con relación al manejo de los desechos sólidos en nuestro país.
El ruido que causó el incendio despertó un planteamiento que se había estado engavetado con relación al manejo de los desechos sólidos en nuestro país. (Foto: Cortesía)

El nuevo gobierno y las expectativas del pueblo

La República Dominicana se convirtió en el primer país de mundo en celebrar elecciones en medio de la actual crisis sanitaria por coronavirus. Más de cuatro millones de personas asistieron a las urnas para celebrar la democracia y ejercer su derecho al voto en medio de una pandemia y del escepticismo que dejaron los fallidos comicios de febrero.

Santo Domingo.- Contrario a lo que se pensaba, el porcentaje de abstención –aunque sí fue mayor que en otros períodos electorales- fue menor de lo que se esperaba. El conteo final inclinó la balanza hacia el principal partido opositor en todos los renglones. A partir del 16 de agosto Luis Abinader asumirá el cargo de primer mandatario y el Congreso Nacional estará representado, en su mayoría, por senadores y diputados del PRM.

Para Abinader, el escenario que se vislumbra, es retador. El país se encuentra inmerso en una de las peores crisis por la que hayamos atravesado a lo largo de nuestra historia. La lucha contra el COVID-19 ha desencadenado consecuencias devastadoras para asegurar que en cuatro años, se podrá generar un significativo progreso nacional.

No tenemos que ser expertos, para saber que el principal desafío al que se enfrenta el electo presidente será el de diseñar un plan de acción cuyas medidas mantengan el equilibrio que se necesita para que disminuya el surgimiento de nuevos casos de COVID y que no se paralice la dinamización de la economía que hasta hace poco estuvo paralizada casi en su totalidad.

En un segundo plano –y no por eso menos importante- será necesario analizar cuáles serán las estrategias que se pondrán en marcha para reactivar los sectores que generan mayores ingresos al PIB nacional. El turismo, las exportaciones, la agricultura y las tasas de desempleo requieren de mucha atención para disminuir el difícil fiscal que aumentó drásticamente en los últimos meses.

Otro punto a destacar es que, en términos generales, más allá del cambio de partido, los dominicanos exigimos también la creación de un modelo de gobernabilidad que garantice un mejor sistema de salud, de educación, de seguridad ciudadana y de justicia en el que -además- se creen las bases para garantizar mayores oportunidades todos los que conformamos la sociedad.

Nuestros nuevos líderes tienen el compromiso de demostrar que sus acciones irán más allá de intereses personales o favores políticos; y es que la salida de un partido que se mantuvo en el poder por 16 años consecutivos y la llegada de otro que es relativamente joven, ha forjado un sentimiento esperanzador en la ciudadanía, misma que ha depositado su confianza en las manos de quienes han prometido representarnos con transparencia y equidad.

Las expectativas son altísimas, es cierto. Pero con el resultado de las elecciones del pasado 5 de julio, no solo demostramos que estamos cansados de la corrupción, sino que también sabemos que en nuestras manos tenemos uno de los mayores poderes dentro de una democracia: El poder de elegir.

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