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Miguel Alejandro Martínez
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Miguel Alejandro Martínez

Hay que volver a creer

Por : Miguel Alejandro Martínez, un joven convencido de sus aspiraciones

Mi nombre es Miguel Alejandro, soy de los que sueñan y creen que es posible tener un país distinto, más justo, un país donde se pueda vivir con dignidad.
He buscado esos cambios y desde la labor social he trabajado por esa sociedad que creo y sueño posible. He tenido la oportunidad de aportar, y, más que todo, de aprender. En el camino te vas dando cuenta de que para generar grandes cambios esos aportes no son suficientes. Es por eso que decidí participar en política, buscando lograr una mayor incidencia, que permita lograr soluciones colectivas.

No es nada fácil vivir en un país donde a los jóvenes, y esto es un secreto a voces, nos quieren hacer creer que la política es mala, es corrupta, clientelista. Nos venden que la política es negociar con el dinero de los impuestos, es ir a hacerte rico. Y eso, lamentablemente, es cierto. Sin embargo, estamos llamados a modificar esta cultura. Estamos llamados a devolver a la política su verdadero
sentido de servicio. La política es noble, es donde se ven, se discuten y se corrigen los problemas de las personas. De ahí que para cambiar la política, necesitamos mejores políticos.

También se nos dice que tenemos los políticos que nos merecemos como sociedad. Este es otro discurso que debemos cambiar; la realidad es que la sociedad que tenemos es reflejo de los políticos que nos gobiernan.

Pues entonces, ¿Será que con mejores políticos, tendríamos un mejor país?
Sí, es evidente. Es importante resaltar que el poder absoluto corrompe y daña. La democracia no es perfecta, pero de todos los sistemas de gobierno, es el que mejor ha resultado. Tenemos que instaurar la separación de los poderes del Estado, entender la importancia de tener un poder judicial independiente, que esté desligado de los partidos y que tenga jueces de carrera. Tenemos la
responsabilidad, en un sistema democrático, de garantizar un congreso mixto, que le sirva de contrapeso al poder ejecutivo.

Un congreso donde participen todos los sectores de la sociedad, que obligue al debate, al análisis y a la discusión de ideas. Todo esto para que al final, cualquier decisión, ley o política pública, sea en beneficio de la mayoría.

Como bien decía Martin Luther King, “Cuando los de arriba pierden la vergüenza, los de abajo pierden el respeto” y aquí, hace un tiempo que muchos perdieron la vergüenza. Vivimos en un país donde hay leyes que no se cumplen y donde hay otras que solo se les aplican a la clase media y las clases más pobres, dejando en evidencia a un grupo de privilegiados y donde esto solo aumenta las injusticias y las desigualdades.

El incumplimiento de las reglas o cambiarlas para el beneficio de unos pocos, lo único que hace es fomentar el desorden y el irrespeto. Debemos entender la importancia de tener un Congreso que ejerza su rol como fiscalizador del cumplimiento de las leyes.

Hoy, a pocos días de las elecciones, los invito a evaluar mi candidatura como diputado por la circunscripción No. 1 del Distrito Nacional. Porque me duele mi país, quiero ser diputado. Entiendo que para avanzar como país, debemos dejar atrás las caras sin propuestas, los “slogans” sin compromisos.

Ya es hora de dejar atrás el clientelismo y el asistencialismo, que lo único que hacen es perpetuar la pobreza y dañar las instituciones. Es importante que entendamos que quienes tienen a cargo una función pública son empleados del pueblo; en el caso particular de los congresistas, es importante que entendamos que sus dos funciones fundamentales son legislar y fiscalizar.

Muchos se preguntarán, ¿por qué postular a un Congreso en un sistema tan corrupto y tan criticado? Quiero que sepan que en algún momento yo he sentido ese mismo malestar y voy a convertir ese sentimiento en propuestas y acciones. Para construir un país donde no exista una salud de ricos y una salud de pobres, para que tengamos una educación universal, laica y de calidad, para luchar, por eso me postulo.

Soy candidato porque creo que es posible un Estado más transparente y democrático.

Quiero vivir en un país donde me sienta seguro, con un mejor sistema de transporte, un país donde no se discrimine a la diversidad. Soy candidato porque quiero ver el arte y la cultura en todos los barrios, porque quiero un país donde se valore a cada ciudadano por lo que es y no por lo que tiene.

A la campaña voy con propuestas y compromisos, al Congreso voy a construir esas propuestas y a cumplir esos compromisos. Los invito a creer, a trabajar por una República Dominicana posible, en la que sea hermoso nacer y sea digno morir.

Es posible construir un país más justo, donde las leyes se respeten y donde las instituciones públicas funcionen para todos y todas sin ningún tipo de privilegios. Esto no es una utopía, es una realidad
que se puede lograr con la participación de todos y todas. El Distrito Nacional está preparado para enseñar al país que todo esto es posible.

Quienes me conocen, saben mis luchas, saben a qué estoy dispuesto y en que no voy a ceder...

Los invito a creer, a multiplicar el mensaje y a que, de manera pasiva o activa, se unan a esta causa.

Un abrazo,
Miguel Alejandro Martí
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