Bad Bunny hizo historia en el Super Bowl LX, transformando el espectáculo de medio tiempo en una celebración del orgullo latino. Con un montaje que homenajeaba a Puerto Rico y mensajes de diversidad, incluyó invitados como Cardi B y Lady Gaga. El show culminó con emotivos gestos de inclusión y esperanza.
Santo Domingo.-
En el escenario más visto de Estados Unidos, Bad Bunny hizo historia. En el descanso del Super Bowl LX, el icónico artista puertorriqueño transformó el espectáculo de medio tiempo en una auténtica fiesta de orgullo latino, reafirmando su poder sobre la música global y su indiscutible conexión con sus raíces. Con un montaje lleno de referencias a su Puerto Rico natal y un elenco de invitados internacionales, Bad Bunny se convirtió en el centro de atención de millones de espectadores alrededor del mundo.
El evento comenzó con una explosión de energía cuando Bad Bunny arrancó su set con su éxito ‘Tití me preguntó’, vestido con un traje blanco que simulaba una equipación de fútbol americano y cargando un balón de fútbol bajo el brazo. Con este gesto, el “conejo malo” no solo homenajeó su amor por el deporte, sino que también reafirmó su dominio de la música latina en el corazón de los Estados Unidos. Inmediatamente después, la fiesta continuó con ‘Yo Perreo Sola’, un himno contra el acoso y a favor de la libertad femenina, un mensaje que resonó con fuerza durante la pandemia. Esta canción se convirtió en un himno de empoderamiento para todas las mujeres que quieren bailar sin ser molestas, convirtiéndose en uno de los momentos más significativos del show.
Un espectáculo de Bad Bunny no estaría completo sin su famosa ‘Casita’, una réplica de una vivienda típica de Puerto Rico, que apareció como parte de la escenografía. Y, como prometió el artista, la fiesta fue épica. Numerosos invitados de lujo sorprendieron a los espectadores: desde Cardi B y Karol G, hasta el actor Pedro Pascal, la cantante Lady Gaga, el rey del reggaetón Ricky Martin y Jessica Alba. Esta última, junto con Lady Gaga, se unió a Bad Bunny para el momento más espectacular del show, al cantar juntas ‘Die With a Smile’, una interpretación llena de salsa y música tropical.
El espectáculo no solo celebró la música, sino que también transmitió poderosos mensajes de diversidad e inclusión. En un momento particularmente simbólico, una boda entre un migrante y un estadounidense se presentó sobre el escenario, reflejando la realidad multicultural de EE.UU. Además, Bad Bunny sorprendió a todos al dedicar su performance a la lucha por los derechos humanos, al incluir referencias a las zonas más empobrecidas de Puerto Rico y al ‘apagón’ energético que azota la isla.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando Bad Bunny, acompañado de una multitud de banderas latinoamericanas, pronunció las palabras en inglés que marcaron el cierre del show: "God bless America". A continuación, el escenario se iluminó con las banderas de todos los países de América Latina, un gesto poderoso que celebró la unidad del continente.
El show de Bad Bunny terminó con un momento de gran emotividad y simbolismo. ‘Baile Inolvidable’ fue el broche de oro, con el estadio de Levi’s Stadium estallando en un fervor colectivo mientras sonaban los acordes de ‘NUEVAYoL’. Además, Bad Bunny entregó simbólicamente un Grammy a un niño que estaba viendo el Super Bowl con su padre, creando una imagen de esperanza y futuro para la juventud latina.
El atuendo de Bad Bunny fue diseñado por la marca española Zara, con un conjunto blanco que combinaba la elegancia del fútbol americano con la modernidad del reggaetón. La elección de Zara refleja su estilo único, mientras que el reloj de Audemars Piguet, de oro amarillo de 18 quilates, añadió un toque de lujo a su look.
Para añadir un toque aún más especial al show, se celebró una boda real durante el espectáculo, uniendo a dos personas en matrimonio en el escenario del Super Bowl LX, lo que además formó parte de la escenografía. Este gesto de inclusión, simbolizando el amor y la unidad, fue uno de los momentos más emotivos de la noche.lc