La Corte Suprema de EE. UU. evaluará el futuro del Estatus de Protección Temporal (TPS) para 350,000 haitianos, crucial para su sustento en medio de la crisis en Haití. Organizaciones advierten que una decisión a favor del Gobierno podría resultar en deportaciones masivas, agravando la situación humanitaria y de seguridad en el país.
Santo Domingo.-
La Corte Suprema de Estados Unidos comenzará a escuchar esta semana los argumentos orales en un caso que podría determinar el futuro del Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 350.000 haitianos que viven y trabajan legalmente en el país. La decisión podría cortar una de las principales líneas de apoyo económico para Haití, una nación golpeada por la violencia, la inseguridad alimentaria y la crisis humanitaria.
El debate llega en un momento en que los precios de alimentos, transporte y combustible en Haití continúan aumentando, en parte por el impacto global de la guerra en Irán. Para muchas familias, las remesas enviadas desde Estados Unidos han sido un salvavidas esencial en uno de los países más dependientes de estos ingresos.
En febrero, el Tribunal Supremo suspendió temporalmente la cancelación del TPS anunciada por la administración estadounidense, un estatus migratorio otorgado a personas cuyos países enfrentan condiciones que impiden su retorno seguro. El Departamento de Seguridad Nacional ha sostenido que el programa “nunca tuvo la intención de funcionar como un sistema de asilo de facto”.
Organizaciones de derechos humanos advierten que un fallo a favor del Gobierno abriría la puerta a deportaciones masivas. Para Amy Fischer, directora de Derechos de Refugiados y Migrantes de Amnistía Internacional Estados Unidos, la medida sería devastadora: “No es posible deportar a la gente a Haití de forma segura”.
La situación en el país caribeño continúa deteriorándose. En las últimas semanas, ataques de pandillas armadas han dejado decenas de muertos y miles de desplazados en la región de Artibonite, agravando una crisis de seguridad que ya afecta a gran parte del territorio. Un reciente ataque contra una comisaría en Marigot dejó al menos seis fallecidos, según la policía.
Organizaciones haitianas como Defenders Plus alertan que la violencia se está extendiendo a zonas que antes se consideraban seguras. El bloqueo de carreteras y rutas de suministro ha dificultado el acceso a alimentos, agua y productos esenciales.
La inseguridad también afecta la atención médica. Según Jerome Fritsch, médico de Médicos Sin Fronteras en Cité Soleil, los enfrentamientos entre grupos armados han impedido que muchas personas reciban tratamiento. Su equipo describe los recientes episodios como los más graves registrados en dos años.
Mientras el Tribunal Supremo analiza el caso, miles de familias haitianas en Estados Unidos y en la isla esperan una decisión que podría redefinir su futuro inmediato.lc