Las intensas lluvias de la borrasca Leonardo han causado el desalojo de más de 3.000 personas en el sur de España, paralizando el servicio ferroviario y bloqueando carreteras. Aemet mantiene alerta roja por riesgo de inundaciones y deslizamientos. La UME ha sido desplegada para ayudar en las labores de emergencia.
Santo Domingo.-
Lluvias excepcionales asociadas a la borrasca Leonardo azotaban este miércoles la península ibérica, especialmente el sur de España, donde más de 3.000 personas fueron desalojadas, el servicio ferroviario quedó prácticamente paralizado y numerosas carreteras resultaron inundadas o bloqueadas.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) mantenía la alerta roja, la más alta, en las sierras de Grazalema, Ronda y en el área del Estrecho de Gibraltar debido al “peligro extraordinario” por las intensas precipitaciones. Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, advirtió que los suelos están saturados tras semanas de lluvias y que los ríos ya llevan caudales elevados, lo que aumenta el riesgo de crecidas, inundaciones y deslizamientos de tierra.
El alcalde de Grazalema, Carlos García, describió la situación como “una noche intensísima”, tras registrarse 180 litros por metro cuadrado desde la medianoche. En prevención, los servicios de emergencia andaluces confirmaron el desalojo de miles de personas en zonas inundables de Cádiz, Jaén y Málaga.
El servicio de trenes quedó suspendido en gran parte de Andalucía, los puertos marítimos fueron cerrados y las autoridades pidieron evitar desplazamientos. Varias carreteras permanecían cortadas por inundaciones o caída de árboles debido a los fuertes vientos. Las escuelas también cerraron en toda la región, excepto en la provincia de Almería.
A pesar de la gravedad del temporal, los servicios de emergencia informaron que las 159 incidencias atendidas desde la madrugada no habían dejado heridos de consideración. Destacaron que las medidas preventivas adoptadas por la Junta de Andalucía estaban resultando efectivas ante el peor escenario previsto.
En paralelo, la Unidad Militar de Emergencias (UME) fue desplegada para apoyar las labores de socorro. España, un país altamente descentralizado, delega en sus regiones la gestión de emergencias. El recuerdo de las inundaciones de octubre de 2024 —que dejaron más de 230 muertos, principalmente en Valencia— sigue muy presente.
La península ibérica, situada en una de las zonas más vulnerables al cambio climático, encadena desde hace años olas de calor más prolongadas y episodios de lluvias torrenciales cada vez más frecuentes. En Portugal, los servicios de emergencia habían atendido unos 200 incidentes hasta la mañana del miércoles, principalmente por inundaciones y deslizamientos, sin víctimas registradas.lc