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Rutina facial después de los 30: menos productos, más efectividad.
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Rutina facial después de los 30: menos productos, más efectividad. (Foto: Fuente externa)

Rutina facial después de los 30: menos productos, más efectividad

Por Xiomara Martínez
El cuidado de la piel debe iniciarse en cualquier etapa de la vida, no solo al llegar a los 30. La limpieza y la hidratación son esenciales. A partir de esta edad, se recomienda una doble limpieza nocturna y el uso de exfoliantes químicos para mejorar la textura y luminosidad de la piel.
Santo Domingo.- Con el paso del tiempo, ha quedado atrás la idea de que el cuidado de la piel debe comenzar únicamente al llegar a los temidos “treinta y tantos”. La realidad es que la piel necesita atención en cada etapa de la vida, identificando sus necesidades y acompañándolas con hábitos adecuados y la orientación de especialistas.

La limpieza y la hidratación siguen siendo los pilares fundamentales para mantener una piel sana. Atenderlos desde temprano permite que, con el avance de los años, la piel conserve su equilibrio y no muestre signos de deterioro prematuro.

Llegar a los 30 no debe verse como una señal de alarma, sino como una invitación a ser más conscientes. La piel empieza a enviar mensajes más claros y, aunque mantiene su capacidad de recuperación, agradece rutinas bien pensadas. Así lo explica la doctora Kirshe Piñeiro, quien insiste en que no se trata de acumular productos, sino de simplificar y ser constantes.

La especialista destaca que la base de cualquier rutina, sin importar la edad, es la limpieza. En el caso de las pieles mayores de 30 años, esta debe realizarse dos veces al día, por la mañana y por la noche. Los limpiadores en gel, especialmente aquellos con ingredientes calmantes como la avena, resultan ideales porque eliminan impurezas sin alterar la barrera cutánea.

Para quienes buscan practicidad, la rutina matutina puede resolverse con un solo producto multifunción que hidrate, proteja y aporte antioxidantes, ayudando a mantener la piel confortable y protegida frente a las agresiones ambientales.

La noche, en cambio, requiere mayor atención. A partir de esta etapa, la doble limpieza se vuelve indispensable. Primero, un agua micelar para retirar maquillaje, protector solar y residuos acumulados durante el día. Luego, una limpieza con base acuosa para dejar la piel completamente preparada para los tratamientos posteriores.

Con el paso de los años, la renovación celular se ralentiza, por lo que es importante estimularla. La doctora Piñeiro recomienda incorporar un exfoliante químico, como el ácido glicólico en formato sérum, dos o tres veces por semana y nunca en noches consecutivas. Este paso contribuye a mejorar la textura, la luminosidad y la regeneración de la piel. Finalmente, la hidratación nocturna es clave. Un buen humectante ayuda a prevenir la pérdida de agua durante el sueño, especialmente en ambientes con aire acondicionado, y favorece que la piel despierte más equilibrada y luminosa.lc

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