El informe de World Weather Attribution advierte que 2025 estuvo marcado por fenómenos meteorológicos extremos vinculados al cambio climático, con 157 eventos extremos registrados. A pesar de ser ligeramente más frío, las temperaturas globales siguen altas, intensificando olas de calor y sequías. La mortalidad por calor extremo en Europa fue alarmante.
Santo Domingo.-
El informe anual de World Weather Attribution (WWA) advierte que el año 2025 estuvo marcado por un aumento significativo de fenómenos meteorológicos extremos vinculados directamente al cambio climático. El documento analiza 22 eventos de alto impacto registrados en distintos continentes y concluye que el planeta enfrenta “un panorama desolador” ante riesgos “cada vez mayores” que ya forman parte de una realidad presente, no de un escenario futuro.
Aunque 2025 fue ligeramente más frío que 2024 debido al fenómeno de La Niña, que redujo temporalmente la temperatura del océano Pacífico ecuatorial, el año se mantuvo entre los más cálidos jamás registrados. Las emisiones de gases de efecto invernadero impulsaron temperaturas globales excepcionalmente altas, intensificando olas de calor prolongadas, sequías severas, incendios forestales, lluvias extremas e inundaciones que dejaron miles de víctimas y millones de desplazados.
Desde la firma del Acuerdo de París en 2015, la temperatura media global ha aumentado 0,3 °C, un incremento aparentemente pequeño pero suficiente para añadir, en promedio, 11 días adicionales de calor extremo al año. Aunque las políticas climáticas han reducido el calentamiento proyectado de 4 °C a 2,6 °C, WWA advierte que este nivel sigue siendo “peligrosamente alto”. Por primera vez, la media de los últimos tres años superó el umbral de 1,5 °C, intensificando fenómenos meteorológicos con efectos “devastadores”.
En total, WWA contabilizó 157 eventos extremos en 2025, entre ellos 49 inundaciones, 49 olas de calor, 38 grandes tormentas, 11 incendios forestales, 7 sequías y 3 olas de frío. De los 22 sucesos analizados en profundidad, 17 mostraron una clara influencia del cambio climático. Casos como el huracán Melissa demostraron que incluso regiones con altos niveles de preparación, como Jamaica, no pueden evitar daños severos ante tormentas cada vez más intensas.
El informe destaca especialmente las olas de calor, calificándolas como “las asesinas silenciosas” por su elevada mortalidad y la falta de atención que reciben. Solo en Europa, entre junio y agosto del año pasado, 24.400 personas murieron por calor extremo en 854 ciudades. En América, países como México, Argentina y Brasil enfrentaron sequías históricas que afectaron el suministro de agua, la agricultura y favorecieron incendios de gran magnitud.
WWA también subraya que las condiciones meteorológicas extremas que favorecen incendios fueron 40 veces más probables en la península ibérica debido al calentamiento global. Además, el informe alerta sobre la brecha científica entre el Norte y el Sur Global, donde la falta de datos y modelos climáticos limita la capacidad de evaluar con precisión el impacto del cambio climático.lc