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Rafael Leonidas Trujillo.
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Rafael Leonidas Trujillo. (Foto: Fuente Externa)

30 de mayo: 60 años de abrirse las puertas de la libertad

sábado 29 de mayo de 2021, 14:00h

Este domingo 30 de mayo, los dominicanos conmemoramos el día en que un grupo de héroes tuvo la valentía, el arrojo y el coraje de enfrentarse a un tirano que por tres décadas desde que subió al poder “fue chorreando sangre por todos los poros”, como dice Juan Daniel Balcácer.

Santo Domingo.- “Si hoy los dominicanos estamos inmersos en un sistema democrático que cada vez más se perfecciona... las columnas que sustentan el sistema democrático actual, fueron erigidas por los hombres del 30 de mayo”, así dice Juan Daniel Balcácer.

En ese contexto tiene una valoración especial el decreto 335-21 del Presidente Luis Abinader que declara el 30 de mayo como Día de la Libertad en la República Dominicana, pues la tiranía trujillista era un gobierno totalitario, despótico que no era producto de unas elecciones.

¿Por qué una valoración especial? Pues porque, aunque cada año se hacen actividades para recordar la gesta, hasta ahora no se ha logrado que el Estado como tal se pronuncie con una ley o una disposición como un decreto que magnifique la importancia histórica del hecho del magnicidio.

“Y es que, en un día como ese, 60 años atrás, se abrieron las puertas de la libertad y se dio inicio al proceso de transición a la democracia”, dijo Oscar de la Maza, presidente de la Fundación Hermanos de la Maza en el panel: "El 30 de mayo: a 60 años de la gesta".

“30 de mayo no fue un mero complot, fue un hecho político que aglutinó sectores”

El historiador Roberto Cassá considera que la decisión de matar a Trujillo era peligrosa. “Es inaudito incluso que en la época de Trujillo una conspiración de esta naturaleza que tenía por propósito único en su momento, ajusticiar a Trujillo, no fuese desarticulada”, expresa.

Por eso entiende que “el 30 de mayo no se trató de un complot, de una conjura dirigida específicamente a la muerte de Trujillo, sino de un hecho político de trascendencia” en el que participaron actores diversos "que hicieron posible un hecho tan complejo y tan difícil en el contexto del autoritarismo extremo de la dictadura”.

"Los servicios de seguridad del Estado no descubrieron una red tan amplia de participantes que respondían a actores o sujetos diferenciados”. Considera que hubo más de 100 personas envueltas en el plan de quitarle la vida al tirano.

Y es que, como dijo Juan Daniel Balcácer, “Trujillo no había forma de salir de él si no era por la forma del tiranicidio”. En una charla que ofreció al cumplirse los 59 años de este hecho, expresó que “incluso en 1960 Estados Unidos le propuso dejar el poder e hicieron negociaciones para que tuviera una salida negociada, para que abdicara del poder, para que contribuyera a la creación de un sistema democrático del país. Trujillo lo rechazó y le dijo a los emisarios que él salía de Palacio, solo muerto”. Y definitivamente así salió.



Aunque la muerte del déspota, trajo consigo episodios trágicos de persecución, torturas, asesinato de algunos de los héroes del complot, de sus familiares, incluso de las personas que trabajaban con ellos.


Factores que facilitaron muerte de Trujillo y grupos que participaron

Para el 1961 ya Trujillo era una “figura anacrónica”, como dice Balcácer: “Los estudiosos percibían que el régimen iba en declive. El que no lo quería entender era Trujillo”. El historiador expresa que el régimen tuvo resistencia armada y no armada desde 1930. “Hubo expediciones desde el exterior organizada por dominicanos en exilio una en 1949, la de Luperón y la de junio de 1959 (casi 200 jóvenes llegaron) que intentaron derrocar al régimen”.

Luego de que todos los intentos fracasaran “surgió un grupo de dominicanos conformados por mocanos, santiagueros, capitaleños, diversas personalidades decidieron unir esfuerzos para terminar con Trujillo y así lograr que hubiera un cambio en la cúpula política y militar y lo lograron el 30 de mayo. Ese grupo estuvo liderado por Antonio de la Maza, Juan Tomás Díaz, Antonio García Vásquez y Salvador Estrella Sadhalá, entre otros”, explica Balcácer.

Hay muchos factores para que se unieran. El hecho de que los de La Maza eran descendientes de Horacio Vásquez influyó ya que “en esa familia siempre se atesoró ese resentimiento a Trujillo aunque muchos de ellos trabajaron con él”.

Otros hechos previos que influyeron en lograr la muerte del tirano fue la tortura que recibieron los expedicionarios del 14 de junio, así como el fusilamiento de muchos de ellos; el crimen alevoso de las hermanas Mirabal en el 1960 fue otro hecho importante, así como el conflicto de Trujillo con la iglesia en ese año. “Aquí se estaba complotando y deseando derrocar a Trujillo lo que pasa es que faltaban recursos, armas y sobre todo un apoyo extranjero, porque se creía que los norteamericanos eran aliados de Trujillo y si no se contaba con el apoyo de ellos. Todo ello incidió para que el plan tiranicida tuviera éxito”.

Roberto Cassá entiende que el descontento que se dio en la "propia base burocrática militar del régimen, creo que, sin este elemento, sin esta fractura, el 30 de mayo no hubiese sido exitoso”. Se refiere al hecho de que en la orgnización de la muerte de Trujillo participó el Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, José René “Pupo” Román, yerno de una hermana del Trujillo, es decir, “una figura crucial del ordenamiento estatal e integrante de la familia”.

Entiende que hubo un “segundo colectivo crucial que es el de antitrujillista por diversas procedencias, que, en ese momento, completamente desligado del aparato político del régimen y que, por relación de confianza de la sociedad provinciana del momento, lograron entablar las relaciones con personas de este sector”.



Indica además que hubo “un tercer actor, pequeña conjunción de integrantes de la burguesía tradicional, que habían sobrevivido o incluso que habían mermado o las dos cosas a la vez, en las relaciones tensas que tenía Trujillo, como propulsor del capitalismo, por una parte, y al mismo tiempo como un acaparador insaciable de la riqueza en torno a su persona”.


Para Cassá las figuras destacadas de este grupo fueron “Giani Vicini y Donald Read que integraron un círculo en Estados Unidos, llamado Grupo Altagracia, con integrantes de funcionarios del régimen que habían roto y con antitrujillistas tradiciones. Un concierto de voluntades que se unieron alrededor de este objetivo”.

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Siete fueron los ejecutores del atentado contra Trujillo: Antonio de la Maza, Antonio Imbert Barrera, Salvador Estrella Sadhalá, el teniente Amado García Guerrero, Pedro Livio Cedeño, Huáscar Tejeda Pimentel y Roberto Pastoriza Neret.

En la organización del magnicidio participaron además Luis Manuel Cáceres, Eduardo García Vásquez, Juan Tomás Díaz, Miguel Ángel Báez, Modesto Dïaz, Luis Amiama Tió, Bolívar de la Maza, Ernesto de la Maza, Mario de la Maza, Pablo de la Maza y Ángel Severo Cabral.

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