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Algunos estudios demuestran que estilos emocionales negativos pueden afectar nuestro sistema inmunológico, dejándonos más expuestos al ataque de virus y bacterias.
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Algunos estudios demuestran que estilos emocionales negativos pueden afectar nuestro sistema inmunológico, dejándonos más expuestos al ataque de virus y bacterias.

Cómo enfrentar emocionalmente el Covid-19

miércoles 15 de julio de 2020, 10:14h

Las epidemias nos han visitado desde épocas remotas. Del siglo pasado a este hemos tenido que enfrentarnos a 10 o 12 pandemias. Desde la gripe española en el 1918 hasta el SARS en el 2003, y el Covid 19, la humanidad ha enfrentado con entereza cada una de ellas.

Santo Domingo.- Pero es importante analizar además de las consecuencias físicas, sociales y económicas que se derivan de ellas otro aspecto sumamente importante, el mundo emocional que se detona con su aparición. Un mundo emocional influenciado por la enfermedad en sí y por las medidas tomadas para contrarrestarla, como por ejemplo el aislamiento social, así como por aspectos derivados de su aparición como lo es la explosión de noticias con respecto al tema por todos los medios conocidos, lo que contribuye a elevar a niveles inimaginables el estrés.

Emociones que van desde el miedo, tristeza, rabia, impotencia, frustración, ansiedad, angustia, las que fácilmente nos pueden llevar hacia el abatimiento e incluso a estados de pánico, provocando alteraciones en nuestra salud mental e incidiendo en nuestra salud física, ya que estudios demuestran que estilos emocionales negativos pueden afectar nuestro sistema inmunológico, dejándonos más expuestos al ataque de virus y bacterias, lo que obviamente es contraproducente puesto que necesitamos más que nunca de este para alejar de nosotros la enfermedad.

Por tanto saber gestionar nuestras emociones se hace necesario en todos los sentidos. Son ellas las que nos pueden ayudar a salir adelante o las que nos pueden en muchas ocasiones jugar en contra. Otro aspecto a tomar en cuenta es que nuestro estado emocional puede influenciar nuestro entorno ya que las emociones al igual que los virus se contagian, afectando a los más cercanos a nosotros. De esto podemos deducir, que es asunto de suma responsabilidad velar por su buena gestión.

La gran pregunta que necesitamos hacernos para empezar a trabajar nuestro mundo emocional es, cómo asumo esto que está sucediendo? Lo asumo como una amenaza o lo asumo como un reto? En la respuesta está la clave del éxito. Si la respuesta es como una amenaza, las emociones nos sobrepasarán, si la respuesta es como un reto o una oportunidad entonces nuestros pensamientos cambiarán hacia el optimismo y podremos experimentar esperanza y tranquilidad, incluso nuestro cuerpo segregará endorfinas, que nos darán sensaciones de bienestar.

Pero tampoco podemos caer en la trampa de “ hay que sentirse siempre bien”, lo cual es falso, tendencia que se ha propagado en los últimos tiempos, tratando con esto de hacernos creer que es bueno echar hacia un lado las emociones como el miedo, la rabia, la culpa o la tristeza, entre otras. Tenemos que aprender y entender, que toda emoción llega con una información que necesitamos analizar, ellas nos dan un mensaje acerca de nosotros con respecto a lo que la ha detonado. Lo que no podemos hacer es alimentarlas con nuestros pensamientos, y encadenarnos a ellas, pues estaríamos propiciando que se conviertan en un estado anímico cuya duración es prolongada.

Es pues nuestro mundo emocional, una fuente de información interesantísima en cuanto al conocimiento de nosotros mismos, siempre y cuando le prestemos atención. Dicha información es crucial al momento de sortear situaciones como la actual pandemia.

- Visto todo lo anterior, que podemos hacer para salir airosos de esta y otras circunstancias?

- No negar, ni rechazar las emociones. Identificarlas, aceptarlas y gestionarlas.

- Chequear nuestros pensamientos a ver en que medida las estamos alimentando. Hacer un análisis detallado del porque de esos pensamientos.

- Expresarlas, compartir con alguien de confianza como me siento.

- No escuchar múltiples opiniones, esto solo contribuye a estresarnos más. También, ir solo a fuentes oficiales para mantenernos informados.

- Vivir las situaciones como retos que se presentan, no como amenazas.

- Desplegar valores de actitud. El doctor Viktor Frankl, fundador de la tercera escuela vienesa de Psicología, la Logoterapia, decía: Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

- No cometer el error de aislarnos. Aunque no podamos compartir de forma presencial, podemos estar conectados por medio de la tecnología.

- Hacer ejercicios en la casa ayuda a bajar los niveles de estrés.

- Entreténgase haciendo algo que le guste. Escuche música, lea, borde, pinte, medite, ore. Aprenda algo nuevo.

- Y lo principal, no se abandone, acompáñese a levantar la cabeza ante esta o cualquier crisis. Crea en usted. Recuerde que, construimos nuestra vida día a día con las elecciones que hacemos, y las acciones que asumimos.

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