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A los jóvenes de hoy

Por Jose A. Silié Ruiz
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joseasilieruizhotmailcom/14/14/22
miércoles 12 de octubre de 2016, 15:26h
Me he impuesto a mi mismo la mordaza de solo escribir de medicina, pero teniendo una deuda moral con mi hija mayor Carolina, me he atrevido a filosofar, se recibió de derecho en Unibe, Summa Cum Laude y le correspondió decir el discurso de honor en el acto de graduación de su promoción, por haber obtenido las mas altas calificaciones de su grupo, antes había recibido el premio Nacional de la Juventud, razones de sobra para hacer sentir a sus padres orgullosos. Hoy que vemos tantos jóvenes envueltos en hechos delictivos nos hizo reflexionar, no deseamos ser egoístas y con deferencias felicitamos a todos los jóvenes de valía del país que van por el camino correcto y afortunadamente son los más, en superación, en el estudio, en el trabajo, en el compromiso de ser mejores y en procura de metas altruistas.

Creemos que la salud mental de la juventud, es el más preciado tesoro que pueda tener un país, si esa mocedad se convierte en una masa humana mutilada, atiborrada de empirismo, de falsos valores y de simples ambiciones materiales, estamos perdidos. Habrá una mejor nación, solo si logran aprehender la vida en ricas y profundas significaciones de bien, negándose a ser un ejemplar impedido de individuo, de hombre masa, mediocre, manifestando un cerebro capacitado y aunque no sean tan perfectos como el homo estético que sonó el autor de Ariel, el uruguayo José Enrique Rodó, el pasado siglo, sino que se aproximen mas al hombre que precisa la actualidad; que tiendan a la búsqueda de la perfección, hacia la integralidad, participando en una realidad de modernidad, que amen el progreso de la cultura, de la ciencia y del trabajo, siempre sobre una base de tolerancia, de compromiso digno, de conducta moral.

Hace unos anos mi esposa y yo fuimos llamados por el departamento de orientación del colegio Babeque, donde estudiaron nuestros hijos para que diéramos una charla sobre lo que ellos consideraban ser padres exitosos, ya que habíamos tenido la gran dicha de que nuestros tres hijos figuraban siempre en los cuadros de honor y mantenían muy buenas conductas y un trato deferente con compañeros y profesores; al recibir la invitación conversamos la madre y yo de que podíamos decir, ya que no habíamos aplicado ninguna regla en particular, ni mucho menos nos sentíamos en capacidad de hablar ante un grupo de padres sobre lo que se debe hacer o no para criar buenos hijos, pues no teníamos una regla de oro para ello.

Concluimos en la oportunidad, que simplemente con el buen ejemplo, la dedicación a bien criar, enfatizar en las normas de simple educación y en el afecto, se pueden obtener buenas cosechas. Darle a la criatura todo el amor del mundo pero con límites y responsabilidades, la dedicación de una madre amorosa, el que tengan fortaleza en la espiritualidad y en los principios morales y sobre todas las cosas que asuman el compromiso del buen vivir desde la puericia, donde la honorabilidad, la dignidad, la probidad, la conducta recta y el deseo de ser mejores cada día deben primar, inculcados desde la temprana infancia.

Viendo la sociedad actual, donde los antivalores se resaltan con un desparpajo que espanta, donde la inmoralidad en todas sus variantes campea libremente, el hedonismo, el dinero por el dinero mismo, la vida fácil, la sordidez, la violencia en todas sus manifestaciones, la impunidad y todo lo malo, se imponen como norma de vida cotidiana. Creemos que a la juventud le esperan retos muy grandes para ayudar a enderezar estas tortuosidades que en ocasiones las creemos locales, pero son universales en su mayoría

Uno de mis admirados, el gran José Martí de Cuba dividió los hombres en dos bandos, “los que aman y fundan, los que odian y deshacen”. Hijos míos les doy un consejo a ustedes y con este a todos los jóvenes del país, el correcto proceder, la moralidad, la vida decente hoy parecen cosas del pasado y no lo son, el encandilo de lo moderno pasa y pobre de aquellos que se dejen llevar por esta transitoria modernidad complaciente y vacía, la drogadicción, la ineficiencia, el goce desmedido, la vida fácil, la nulidad, la desvergüenza, al que en ellas caiga le pesara tarde o temprano. Recuerden siempre que la única aristocracia que se debe respetar es la del pensamiento, cultívenla perpetuamente y no negocien nunca con nadie, ni por nada su felicidad y la de los suyos por simples cuestiones materiales que mañana les serán señaladas

Hoy día me siento mas orgulloso de la dedicatoria que les hice hace unos anos en mi penúltimo libro, “a Carolina, Omar y Melisa tres bondades bellas e inteligentes, que me llenan de orgullo y que me hacen eterno,” en esa oportunidad eran niños, hoy profesionales unos y estudiantes avanzados otros, no pierdan de vista que es la propia conciencia la que al final establece las conductas y las enjuicia, ser de recto proceder es mas difícil, pero al final los frutos son mejor saboreados. A Carol mi heredera mayor las gracias adicionales por habernos hecho aun mas eternos y felices al regalarnos la primera nieta, Nicole Marie.
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