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El Día de las Madres: Su historia
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El Día de las Madres: Su historia

El Día de las Madres es una celebración ancestral.
TRADICION ANTIGUA
Las primeras en ser honradas fueron las Madres de los Dioses. Se tienen indicios de que, una vez al año, en las civilizaciones antiguas, se honraba a las Diosas Madres. Los habitantes de la Antigua Grecia, homenajeaban a Rhea, diosa de la fertilidad y madre de los dioses y, en el Imperio romano, la población honraba a Cibeles, al igual que en el Asia Menor.

A partir del 15 de marzo según el calendario romano, los romanos celebraban la Hilaria en el Templo de Cibeles y finalizaban con un festival “de exaltación a Cibeles” al tercer día de ofrendas.

Los egipcios, en cuanto a ellos honraron a la diosa Isis, que representaba en Egipto, la maternidad y la fuerza fecundadora de la naturaleza.

Los romanos también tuvieron la Matronalia, fiesta en honor de Juno, la diosa del parto, de la maternidad y de las mujeres en general, festividad que por celebrarse el 1ro de marzo, 1r día del año en el calendario romano, coincidía con la del dios Marte, divinidad de la Guerra y parecería ser una conmemoración de la paz entre los romanos y los sabinos. La Matronalia entra en desuso con el advenimiento de las religiones monoteístas en los primeros años de nuestra era.

En Inglaterra, habría más tarde, una celebración muy parecida a las ceremonias romanas en honor a la Diosa Madre y madres en general y tanta es la similitud que sugiere haber sido inspirada en ellas. En Inglaterra e Irlanda las personas acudían regularmente a la capilla más cercana, es decir, la iglesia 'hija', pero para los bautismos y en el Domingo de las Madres, la población visitaba su iglesia "madre" a hacer ofrendas de agradecimiento a la Virgen María.

El Domingo de las Madres se celebraba el cuarto domingo de Cuaresma, exactamente tres semanas antes del Domingo de Pascua. Se les otorgaba el día libre a los siervos para que volvieran a sus lugares de origen a visitar sus iglesias «madres» en que habían sido bautizados y llegaban a sus hogares cargados de obsequios: flores, pasteles y demás para agasajar a sus madres.

El día religioso en que se agradecía a la Madre María, "madre" de la iglesia, extendió su acción de gracias a todas las madres terrenales creando así Domingo de las Madres en que se agradece y aprecia a todas las madres.

VERSION MODERNA DEL DÍA DE LAS MADRES

La celebración moderna nos viene de los Estados Unidos. Los emigrantes ingleses habían mantenido un tiempo la conmemoración del Día de la madre en su tierra de exilio pero con el tiempo no la celebraron más.
Después de la guerra de Secesión, la activista y poetisa Julia Ward que luchó siempre por los derechos de las mujeres y por la paz, escribió, en 1870, la Proclama del Día de la Madre, un apasionado llamado a la paz y al desarme, y organizó, en Boston, una gran manifestación en que invitó a todas aquellas madres que habían perdido a un hijo durante el conflicto civil. En 1873, mujeres en 18 ciudades estadounidenses realizaron una reunión del Día de la Madre; el Congreso, mantuvo esta celebración durante unos años y Boston, en particular, siguió conmemorándola al menos una década más pero al final desapareció sin afianzarse en las costumbres.

A principios del siglo XX, en 1907, desde hacía dos años en una pequeña ciudad del Estado de Virginia Occidental, la activista Anna Jarvis (1864–1948) se encontraba postrada en una profunda depresión. Su madre, Ann Marie Reeves Jarvis (30 de septiembre de 1832, Virginia — 9 de mayo de 1905, Filadelfia, Pensilvania) había fallecido en mayo de 1905 y ella no lograba reponerse de esta pérdida.



En recuerdo a su madre, activista social que como Julia Ward, había realizado un trabajo notable a favor de las madres y mujeres en general, Anna Jarvis hija, celebró un Día de la Madre en el aniversario de su fallecimiento y, en adelante, junto a un grupo de amigas, emprendió una campaña a nivel nacional para instaurar oficialmente en el segundo domingo de mayo, un día dedicado a las madres. Escribió a innumerables personalidades e intelectuales influyentes del país y, tres años después, en 1910, el país entero celebró el Día de las Madres el segundo domingo de mayo. En 1914, el Presidente Woodrow Wilson oficializó la celebración del Día de la Madre en esta fecha.


Durante la 1ra Guerra Mundial, un flujo excesivo de correspondencia inquietó a las autoridades europeas y resultó tratarse de cartas y tarjetas que los soldados americanos enviaron a sus madres a los Estados Unidos en los primeros días de mayo. Las autoridades en Francia, entendieron que este fervor común al ser humano podía contribuir a promover la repoblación del país y celebraron con mucho éxito, el 16 junio 1918, un Día de las Madres en homenaje a todas las progenitoras que habían perdido un hijo o un esposo en el frente de batalla. Después de variados episodios, el 24 de mayo 1950, el Presidente Vincent Auriol fijó definitivamente en este país, la fecha del Día de las Madres, el último domingo de mayo o, el domingo siguiente, en caso de coincidir con San Pentecostés.

Entre la 1ra y 2da Guerra Mundial, la celebración se propagó a la mayor parte de los países europeos.

LA MADRE DEL DÍA DE LAS MADRES

Ana Jarvis logró su propósito. La celebración del Día de las Madres era una realidad. Se reconocía la importancia y valor de las madres y, en forma amplia, fortalecía los lazos familiares y respeto a los padres. A nivel internacional los diferentes países adoptaban la celebración que había adquirido en poco tiempo una popularidad muy por encima de sus esperanzas. Ella recibía tarjeta de felicitaciones de todo el mundo cada año.

Hacia 1920, Ana María Jarvis cambia de actitud. En adelante, consagra sus esfuerzos, herencia y recursos, igual que su hermana Ellsinore, en hacer desaparecer el Día de las Madres del calendario de celebraciones. Le desagradaba la forma comercial en que se festejaba el Día de las Madres que no correspondía con los principios en base a los cuáles, ella lo había creado.

"¿Qué vas a hacer con los charlatanes ambulantes, bandidos, piratas, estafadores, secuestradores y otras termitas que con su codicia, socaban uno de los más nobles, finos y sinceros movimientos y celebraciones que haya existido?"

“No creé el día de la madre para obtener lucro”, vociferó furiosa a un reportero, en 1923.

Consideraba escandaloso la comercialización de claveles blancos, la flor que simbolizaba a la maternidad y la preferida de su madre. La situación llegó a sacarla tanto de casillas que en una ocasión fue arrestada por perturbar la paz.


Al fallecer a los 84 años en 1948, no había conseguido suprimir la obra de su vida. El Día de las Madres había echado raíces en las costumbres y hoy perdura desde hace más de 100 años en Estados Unidos y en el mundo.
Ana Maria Jarvis hija, la madre del Día de la madre moderno no estuvo casada y no tuvo hijos, la única descendencia que dejó fue esa celebración del Día de las Madres que conocemos.

Esta celebración del Día de las Madres cuya esencia es el reconocimiento a las progenitoras por el amor y entrega que consagran a su progenitura, nadie la ignora. Independientemente de que el mejor obsequio sea darle a su madre, muestras del más grande de los afectos ese día y siempre, ninguno se priva en hacer un regalo a la suya aunque al comercio se beneficie. Niño o adulto de cualquier edad, se convierte en hijo amante y, especialmente ese día, prodiga a su madre, atenciones y muestras de afecto que de alguna manera le lleva a la memoria, el recuerdo del tiempo en que bebé, lo tuvo en brazos.

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