Diversas organizaciones ambientalistas y comunitarias se reunirán el 22 de abril en Batey 5, Bahoruco, para discutir los impactos de la explotación minera en la región Sur. Alertan sobre la contaminación y degradación ecológica en la cuenca del río Yaque del Sur, destacando problemas como deforestación y mala gestión del agua.
Santo Domingo.-
En defensa de la tierra, el agua y la vida, diversas organizaciones ambientalistas y comunitarias realizarán el miércoles 22 de abril un encuentro regional para analizar los impactos de la explotación minera indiscriminada en la región Sur. La actividad se llevará a cabo a partir de las 10:00 a. m. en la parroquia San Martín de Porres, ubicada en la comunidad de Batey 5, provincia Bahoruco.
El evento será encabezado por la Coalición Enriquillo, el Centro Lemba de Promoción Campesina y la Articulación Nacional Campesina (Retoño), entidades que hicieron un llamado a la participación activa de las comunidades afectadas.
En un comunicado, los colectivos advirtieron sobre problemas críticos en la cuenca del río Yaque del Sur, así como la presencia de minería metálica y no metálica en zonas de montaña y áreas de recarga hídrica, incluso por encima del nacimiento de ríos. Entre los casos citados figuran el proyecto Romero, de la empresa GoldQuest en San Juan, y las operaciones de Belfond Enterprise en Barahona.
Las organizaciones alertan que estas actividades representan riesgos significativos de contaminación, degradación de ecosistemas frágiles y afectación directa a las fuentes de agua de las comunidades.
El ingeniero Leonardo Mercedes Matos, vocero de la Coalición Enriquillo, señaló que la cuenca del río Yaque del Sur enfrenta problemas estructurales como deforestación, conuquismo y erosión en sus zonas altas y laderas.
Mercedes Matos afirmó que el “error histórico” ha sido ignorar las diferencias entre áreas que deben preservarse y aquellas que requieren manejo sostenible, permitiendo usos intensivos y prácticas que aceleran la degradación ambiental.
También criticó el “atrasado y pésimo modelo de gestión del agua” en la cuenca, donde gran parte del riego agrícola aún depende de canales abiertos, con filtraciones, pérdidas y baja eficiencia. Agregó que una porción importante del recurso hídrico permanece bajo control y usufructo privado, especialmente en la cuenca baja del valle de Neiba.lc