El metano (CH₄) es un potente gas de efecto invernadero, con un impacto en el calentamiento global más de 80 veces superior al CO₂ en sus primeros 20 años. Sus emisiones provienen principalmente de combustibles fósiles, ganadería y residuos. Reducirlas es crucial para mitigar la crisis climática.
Santo Domingo.-
El metano (CH₄) es uno de los gases de efecto invernadero más potentes y con mayor impacto en el calentamiento global. En el corto plazo, su capacidad de retener calor puede ser más de 80 veces superior a la del CO₂ en los primeros 20 años tras su emisión.
Sus niveles en la atmósfera se han duplicado desde la Revolución Industrial, impulsados principalmente por tres fuentes: la industria de combustibles fósiles, la ganadería y la gestión de residuos. En conjunto, estos sectores concentran la mayor parte de las emisiones de origen humano.
Además de su impacto climático, el metano contribuye a la formación de ozono troposférico, un contaminante que afecta la salud y los ecosistemas. También se ve reforzado por procesos naturales como el deshielo del permafrost, que libera aún más gases a la atmósfera.
Reducir sus emisiones es una de las acciones más rápidas para frenar el calentamiento global. Medidas como el control de fugas en la industria energética, la transición a energías limpias y una mejor gestión de residuos pueden disminuir significativamente su impacto en el corto plazo. En conclusión, aunque menos visible que el CO₂, el metano es un factor clave en la crisis climática y su reducción representa una oportunidad inmediata para mitigar el cambio climático.
Para países vulnerables como República Dominicana, donde los fenómenos extremos ya afectan la vida cotidiana, la mitigación del metano es clave para proteger comunidades, ecosistemas y economías.lc