El 3 de febrero, la Casa Real de Noruega enfrenta un momento delicado debido al juicio de Marius Borg y la controversia que rodea a la princesa Mette-Marit. Documentos desclasificados revelan su contacto frecuente con Jeffrey Epstein, incluyendo invitaciones a su isla privada y comunicaciones sobre encuentros sociales.
Santo Domingo.-
El 3 de febrero se ha convertido en un día especialmente delicado para la Casa Real de Noruega. Mientras en el Tribunal del Distrito de Oslo comienza el juicio contra Marius Borg —acusado de 38 cargos, entre ellos varios delitos sexuales y uno por transporte de drogas, del que ya se declaró culpable—, la atención pública se desplaza hacia su madre, la princesa Mette‑Marit.
El motivo: la publicación de cientos de documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos relacionados con las investigaciones sobre Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell. El material, que detalla la red de explotación sexual de menores vinculada al financiero, vuelve a situar a la futura reina consorte en el centro de la polémica.
La prensa noruega ha pasado las últimas horas analizando el enorme volumen de correos y registros, que muestran que Mette‑Marit fue invitada al menos en dos ocasiones a Little Saint James, la isla privada de Epstein. También se ha reactivado la búsqueda de unas supuestas fotografías “inapropiadas” mencionadas en los intercambios de correos entre ambos, enviadas tres semanas después de que la princesa pasara unos días de “meditación” en la mansión del magnate en Palm Beach.
Una relación más estrecha de lo que se admitió en 2019
Según NRK, la corporación pública noruega, los correos revelan que Mette‑Marit y Epstein mantuvieron un contacto prácticamente diario a comienzos de 2013. Aunque no hay pruebas de que la princesa llegara a viajar a Little Saint James, sí consta que Epstein le ofreció enviarle un helicóptero durante sus vacaciones en San Bartolomé.
En los mensajes, ambos se refieren constantemente al otro como “amigo” o “amiga”. El 2 de enero de 2013, Epstein le escribe: “¿Vendrás a verme pronto? Extraño a mi amiga loca”. A partir de ahí comienza la planificación del viaje de la princesa a Florida, una estancia que la propia Casa Real noruega ha reconocido.
Vacaciones familiares, encuentros privados y un almuerzo con Elon Musk
Los documentos muestran que, durante las vacaciones de fin de año de 2012 y comienzos de 2013 en San Bartolomé y San Martín, Mette‑Marit mantuvo comunicación constante con Epstein. Finalmente, se separó de su familia para viajar a Palm Beach junto a su instructora de meditación, Sharon “Myoshin” Kelley, donde se alojó del 6 al 11 de enero de 2013.
Antes de ese viaje, Epstein voló desde su isla privada para coincidir con la princesa. En uno de los correos, él le menciona un almuerzo con Elon Musk al que ella podría unirse. No está claro si asistió, pero sí que esa misma noche invitó a Epstein a cenar con un grupo de seis personas y expresó su deseo de que conociera a su esposo, el príncipe Haakon.lv