Santo Domingo.-
La noche del lunes 26 de enero de 2026, fecha en que la nación conmemoró el 213 aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte, Santo Domingo incorporó un nuevo hito a su paisaje urbano. Al caer el crepúsculo, en la intersección de las avenidas 27 de Febrero y Winston Churchill, en pleno Polígono Central, fue develada la primera estatua ecuestre del patricio en República Dominicana, una obra que propone una lectura distinta -y contundente- de su figura histórica.
La iniciativa, encabezada por el Instituto Duartiano y la Alcaldía del Distrito Nacional, introduce un giro en la iconografía tradicional al presentar a Duarte no como el pensador de gesto sereno o el civil envuelto en la bandera, sino como general en jefe de los ejércitos, estratega militar y primer militar de carrera del país. Montado a caballo, con porte firme y mirada al frente, el monumento reivindica una faceta poco difundida, aunque históricamente documentada, de su legado.
Al pronunciar las palabras centrales del acto, el presidente del Instituto Duartiano, Wilson Gómez Ramírez, destacó que la obra trasciende lo estético al rescatar la dimensión militar de Duarte, representado a caballo para evocar su recorrido por el interior del país en la siembra de conciencia patriótica.
Indicó que “en este estratégico espacio de la avenida que honra la gloriosa noche del 27 de febrero de 1844, rendimos un homenaje permanente a la figura cimera del proceso patriótico iniciado el 16 de julio de 1838, con la fundación de la sociedad secreta La Trinitaria”.
El coronel Sócrates Suazo, miembro de número del Instituto Duartiano y director de Historia del Ministerio de Defensa, resaltó la destreza militar de Duarte y el papel que desempeñó en los esfuerzos por materializar el proyecto independentista. Señaló que su capacidad quedó demostrada a lo largo de los nueve años de formación y ejercicio militar, así como en las responsabilidades asumidas durante ese período.
Previo al acto inaugural, el educador Luis de León expresó que “este Duarte a caballo invita al pueblo a mantenerse de pie y en unidad”, anticipando el tono reflexivo que marcaría la ceremonia. Desde una lectura geopolítica, añadió que la efigie no solo honra el pasado, sino que funciona como una advertencia simbólica ante los desafíos actuales de la región, al tiempo que llama a la cohesión nacional en contextos de incertidumbre.
El acto también dio paso a reflexiones sobre el presente nacional. El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza centró su discurso en la ética pública, haciendo hincapié en la vigencia de los valores nacionales. “Duarte representa rectitud y honorabilidad”, afirmó, al exhortar a los servidores públicos a asumir esa impronta moral en el ejercicio del poder.
Una obra con valor patrio
La escultura autoría del artista Yussep García, está elaborada en acero inoxidable y resinas epóxicas. Su concepción se sustenta en investigaciones históricas que confirman la formación y experiencia militar de Duarte, adquiridas tanto en el país -durante la ocupación haitiana iniciada en 1822- como en el extranjero, antes de 1844.
Estos conocimientos fueron puestos al servicio de la naciente República cuando Duarte asumió el cargo de director de Guerra de la primera Junta Central Gubernativa, desempeñando un rol clave en la defensa del nuevo Estado.
La tarja del monumento oficializa esta interpretación con la inscripción:
“General Juan Pablo Duarte y Díez, primer militar de carrera de nuestro país”, acompañada de su célebre sentencia: “Vivir sin patria es lo mismo que vivir sin honor”.
La representación ecuestre -inédita hasta ahora en el país- fue concebida como un símbolo de avance, determinación y visión de futuro, valores estrechamente ligados a su ideario y a su papel como guía del proceso independentista.
Gómez Ramírez aseguró que la ubicación estratégica del monumento aporta un mayor contenido patriótico al bulevar de la avenida 27 de Febrero, impactando de forma visual y simbólica a los miles de ciudadanos que transitan diariamente por esta importante intersección. Indicó, además, que la obra fue precedida por un riguroso proceso de supervisión y que su inauguración materializa un anhelo histórico del Instituto Duartiano.
Participación artística
El acto contó con la participación de la caballería y la banda de música del Ejército de República Dominicana, así como presentaciones artísticas que reforzaron el carácter cívico y solemne del homenaje.
La ceremonia inició con la interpretación del Himno Nacional y el Himno a Duarte, incluyó la proyección de un documental sobre la vida militar del patricio, el desfile de la Unidad de Caballería de Sangre “General Kalil Haché Malkún”, y presentaciones del cantautor Manuel Jiménez, junto al coro y la banda de música de la Universidad APEC, que aportaron solemnidad al cierre del acto.
Con la culminación de la ceremonia, la estatua quedó oficializada como un nuevo punto de referencia urbano y cívico de la capital dominicana, integrando la simbología de 1844 al corazón moderno del Polígono Central. Más que una pieza escultórica, el monumento propone una relectura del Padre de la Patria: un Duarte de ideas firmes y acción decidida que, a caballo nos hace recordar que la defensa de la nación exige unidad, conciencia y compromiso permanente.
Así, con el corazón henchido de orgullo, el pueblo dominicano inició el “Mes de la Patria”, reafirmando su identidad, su amor por los símbolos patrios y el compromiso inquebrantable con los valores de libertad, soberanía y justicia que dieron origen a la nación el 27 de febrero de 1844.lc