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Aunque no hay una sola regla, la tradición marca días clave para despedir las decoraciones de esta época del año.
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Aunque no hay una sola regla, la tradición marca días clave para despedir las decoraciones de esta época del año. (Foto: Fuente externa)

¿Cuándo se debe desarmar el árbol de Navidad? Tradición, fechas y significado

Por Graciosa del Valle
El árbol de Navidad es un símbolo central de las fiestas, cuya tradición de desarmarlo varía, siendo el 8 de enero y el 6 de enero las fechas más comunes. Su origen se remonta a culturas nórdicas y celtas, y ha evolucionado en su significado cristiano a lo largo del tiempo.
Santo Domingo.- El árbol de Navidad es uno de los símbolos más reconocibles de las fiestas y ocupa un lugar especial en los hogares, donde se convierte en el centro de la decoración y la espera de los regalos. Sin embargo, una vez que la Navidad queda atrás, surge la duda habitual: ¿cuándo es el momento adecuado para desarmarlo?

Aunque no existe una regla universal, la tradición marca algunas fechas que se repiten en distintos países. La costumbre más extendida señala el 8 de enero como el día ideal para retirar el árbol y cerrar formalmente el periodo festivo. Otras familias prefieren hacerlo el 6 de enero, coincidiendo con la celebración de los Reyes Magos. Estas variaciones responden a creencias culturales, hábitos familiares y prácticas religiosas que se han transmitido de generación en generación.

Más allá de la fecha, el árbol de Navidad tiene un origen milenario que atraviesa culturas y creencias. Sus raíces se remontan a los pueblos nórdicos y celtas, que celebraban el solsticio de invierno decorando árboles con frutas y velas como símbolo de vida, renacimiento y esperanza ante la llegada de la luz. Con el tiempo, estas prácticas se vincularon a la mitología nórdica y al concepto de Yggdrasil, el árbol sagrado que representaba el universo.

Con la expansión del cristianismo, el significado del árbol fue reinterpretado. La tradición atribuye a San Bonifacio, en el siglo VIII, la introducción del abeto como símbolo cristiano, decorado con manzanas —en alusión al pecado original— y velas que representaban la luz de Cristo. Con el paso de los siglos, estos elementos evolucionaron hasta convertirse en las luces, esferas y adornos que hoy conocemos. Actualmente, el árbol de Navidad no solo conserva su carga simbólica, sino que también funciona como un espacio de encuentro familiar, un recordatorio de gratitud por lo vivido y un gesto para renovar los deseos de cara al nuevo año.lc

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