Un paciente ciego recuperó parcialmente su visión tras un ensayo de microestimulación eléctrica en la corteza visual, realizado por investigadores de la Universidad Miguel Hernández. Este caso inusual sugiere que el cerebro puede reactivar circuitos visuales inactivos, abriendo nuevas posibilidades para la recuperación de la visión en personas con ceguera severa.
Santo Domingo.-
Un paciente con ceguera total, causada por un daño irreversible en el nervio óptico, ha logrado recuperar parcialmente su visión natural tras participar en un ensayo clínico de microestimulación eléctrica de la corteza visual, un avance que abre nuevas interrogantes sobre la capacidad del cerebro para reactivar circuitos visuales que se creían inactivos.
El estudio fue desarrollado por investigadores de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, con la colaboración del Consorcio CIBER en Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), adscrito al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), y fue publicado en la revista científica Brain Communications.
La recuperación visual se produjo en un paciente que llevaba tres años completamente ciego y se manifestó de forma espontánea, progresiva y sostenida en el tiempo, incluso independiente del implante, según detallan los investigadores. El hallazgo se dio en el marco de cuatro ensayos clínicos realizados con personas voluntarias con ceguera.
Tras iniciar la microestimulación eléctrica directa de la corteza cerebral, el paciente comenzó a percibir sombras, luces y movimientos, lo que sugiere una reactivación parcial de los circuitos visuales naturales.
“En todos los ensayos, nuestro objetivo era generar percepciones visuales artificiales mediante la estimulación directa del cerebro. No buscábamos restaurar la visión natural”, explicó Eduardo Fernández Jover, investigador principal del estudio y director del Instituto de Bioingeniería de la UMH.
La neuróloga Arantxa Alfaro Sáez, del Hospital de la Vega Baja de Orihuela y miembro del grupo NBio de la UMH, subrayó el carácter excepcional del caso. “Aunque se han descrito algunos episodios de recuperación visual tras daños severos del nervio óptico, estos suelen ocurrir en los primeros meses posteriores a la lesión. Que suceda después de varios años es extremadamente inusual”, señaló.
¿Cómo se realizó el procedimiento?
El ensayo consistió en la implantación quirúrgica de una matriz intracortical de 100 microelectrodos en la corteza visual primaria, la región del cerebro encargada de procesar la información visual. A través de esta matriz se aplicaron patrones controlados de microestimulación eléctrica para generar fosfenos, es decir, percepciones visuales artificiales.
Dos días después de la cirugía, mientras aún permanecía hospitalizado, el paciente comenzó a informar que percibía luces y movimientos frente a él. Fue capaz de describir correctamente la posición de las personas a su alrededor y de identificar el movimiento de los brazos del equipo médico, a partir de imágenes que definía como sombras en movimiento.
Aunque se trata de un solo caso, los investigadores consideran que este resultado plantea nuevas hipótesis sobre la plasticidad cerebral y la posibilidad de que el cerebro visual conserve una capacidad latente de reorganización, incluso tras años de inactividad. El hallazgo abre una vía prometedora para futuras investigaciones orientadas no solo a generar visión artificial, sino también a favorecer la recuperación parcial de la visión natural en personas con ceguera severa.lc