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Punto de mira
Punto de mira

Un camino recorrido, un camino a recorrer

Por Lucetta Fernández
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lucettafernandezgmailcom/16/16/22

A las mujeres de mi viaje, que me indicaron los caminos buenos y malos Cuya fortaleza y compasión encendieron una luz y me invitaron a seguir. A las mujeres de mi viaje que me enseñaron como vivir y como no hacerlo. A las mujeres de mi viaje que me mostraron quien soy, y quien no soy. A las mujeres de mi viaje cuya opinión, decepción, y a veces hasta falta de fe me llamaron a niveles más altos de compromiso y decisión. A esas mujeres les digo “benditas seáis”, y “gracias” de todo corazón, porque he sido curada y liberada a través de vuestra alegría y vuestro sacrificio”. -Melissa Bowers

El Día internacional de la Mujer representa el símbolo de todos los esfuerzos realizados por miles de mujeres a través de la historia para ocupar el lugar que por derecho y por dignidad les corresponde. El camino transitado ha sido agridulce, en muchos momentos doloroso, de sacrificios y sufrimiento, en otros, con la dulzura de los logros obtenidos con lentitud, paso a paso, pero de forma perseverante, firme y sostenida hacia una equidad que justamente nos merecemos.

A través de la historia se nos han restringido muchas cosas. Las limitaciones en todos los aspectos se han hecho presentes. Así vemos, como se nos negaba el acceso a una participación social que nos toca como dignos habitantes de este planeta, al sufragio, a heredar de la misma forma que los hombres, a expresar nuestras opiniones, a las mismas condiciones laborales que nuestros compañeros de planeta, a ocupar cargos públicos, a la educación, tanto así, que hubo un tiempo en que las mujeres no podían leer libros (si es que sabían leer) que no estuviesen autorizados por sus consejeros espirituales o confesores. Muy pocas tenían acceso a los conocimientos, pues se consideraba que la lectura y escritura no eran necesarias para ellas.

Algo que considero interesante al respecto de todo este trayecto, es que a mi juicio no solo ha tenido que ver con la forma en que hemos sido miradas, también con la forma en que nosotras mismas nos hemos mirado a través de los siglos, con las creencias con las que hemos crecido, que nos han sido inculcadas, y que de alguna forma hemos incorporado como ciertas. Nos enseñaron que desde el principio de los tiempos todo lo malo ha venido por la mano de una mujer, esa mujer ancestral llamada Eva, causante de tantos males para la humanidad, creencia absurda, más ciertamente responsable eso sí, de que a lo largo de nuestras vidas hayamos sido acompañadas por esa gran destructora de autoestimas, de vidas y de miradas de merecimiento que es la culpa. Siempre he tenido la convicción que posiblemente gran parte de nuestra permisividad y vulnerabilidad radican en esa tarjeta electrónica, en ese almacenamiento interno que tenemos y que necesariamente debemos eliminar para poder mirar con claridad lo inmensas, extraordinarias, sorprendentes y maravillosas que somos y que podemos llegar a ser.

Nosotras también hemos sido artífices de la historia de la humanidad, junto a ellos hemos construido el mundo en el que vivimos hoy, primero desde los hogares, desde el anonimato, desde el acompañarlos y darles sustento en las guerras de independencia, desde los campos y sembradíos. Luego, a medida que fuimos avanzando, desde las ciencias como el caso de Marie Curie, de Emmy Noether brillante matemática, Simone de Beauvoir en la filosofía, Golda Meir y Margaret Thatcher en la política , y muchas otras que han podido dar lo mejor de sí al mundo y a sus respectivas sociedades gracias al trabajo incesante de aquellas que nos precedieron, y que un día sintieron arder la llama en su pecho de un mundo mejor y más justo. Visionarias a las que hoy agradecemos su entrega y sacrificio, pero sobre todo el valor de haberse atrevido.

¿Qué aún falta camino? Es cierto. Según un estudio realizado por la ONU hoy en día:

-2,700 millones de mujeres no pueden acceder a las mismas opciones laborales que los hombres.

-En el 2019, menos del 25 por ciento de los parlamentarios eran mujeres.

-Una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género.

-De las 500 personas en puestos ejecutivos que lideran empresas con mayores ingresos en el mundo, menos del 7 por ciento son mujeres.

-La brecha salarial entre hombres y mujeres de continuar la tendencia actual no se cerrará hasta el 2086.

Lo anterior son solo ejemplos de que aún hay trabajo que realizar. Nos toca a las actuales generaciones de mujeres recorrerlo y seguirlo desde el respeto, el entendimiento, la colaboración y la comunicación entre los géneros. Vale la pena seguir caminando por nuestros derechos ciudadanos. “Porque fueron somos, porque somos serán”.

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