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El adiós a la jueza Ruth Bader Ginsburg: celebrado icono de justicia

sábado 26 de septiembre de 2020, 07:59h

“Me gustaría ser recordada como alguien que usó todo su talento para hacer su trabajo lo mejor posible.” Ruth Bader Ginsburg

En esa interesante historia que es la vida urbana de New York, donde judíos, latinos y negros armaban sus espacios culturales como si fueran bastiones de resistencia, hubo un tiempo en que negros y judíos llegaron a compartir fronteras y en esas fronteras, estaba el barrio de Brooklyn, donde había nacido en 1933 la jueza Ruth Bader Ginsburg…

¿Sería difícil preguntar a cualquier persona qué haría si el día de su graduación, justo ese día, muere su madre?…

La que luego sería una de las grandes figuras liberales de la justicia en los EE. UU, hizo esa orfandad sabiendo que el legado esencial de su madre Celia Ginsburg, habían sido los libros y la lectura, guía fundamental para el éxito de esta mujer que nació para dejar un legado de por vida en la sociedad norteamericana post moderna.

Los años 50 del siglo XX, encuentran unos Estados Unidos de América convertido en creciente potencia mundial, hacía casi cinco años que la II Guerra Mundial había terminado y la nación de Lincoln y Whitman, se proyectaba fuerte y dominante. Allí, en el seno de esa realidad, una pequeña mujer de ojos refulgentes y timidez relativa, se habría paso en una sociedad donde ser mujer y judía, todavía era una gran dificultad cotidiana.

Ruth Bader Gimburg
Ruth Bader Ginsburg

Entra a la Universidad de Cornell, en misma década de los años 50, luego estudia en Harvard, es decir se traslada de Ítaca, New York a Cambridge, estado de Massachusetts finalmente estudia en la escuela de leyes de la Universidad de Columbia.

La clave de sus éxitos: la equidad

En 1972, se inscribe como fundadora en un proyecto de apoyo a las libertades civiles (ACLU) cuyo objetivo primordial era promover la igualdad en el trato justo para mujeres y hombres, obsérvese como en este caso en este proyecto el tema de género no es controvertido: se trata de los dos géneros, no de un solo…

Esta visión aplicada en la realidad, en cada caso, para cada género, fue lo que le dio a la jueza Ginsburg, la notoriedad que la hizo querida como maestra de derecho y querida de grandes masas, que vieron en ella una persona cuyo talento para aplicar la justicia, fue un modelo. Dos casos son emblemáticos para entender la gran tarea de esta luego jueza de la Suprema Corte de Justicia.

• En 1971, en el caso Reed Vs Redd, por primera vez la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos de América admite que ninguna mujer debe ser discriminada, por ser tal y se dispone de modo retroactivo, a revisar casos relacionados con ese tema.

• En 1975 tuvo oportunidad de demostrar con hechos que no podía existir esa discriminación al tomar el caso de un hombre llamado Stephen Wiesenfeld, quien había quedado viudo, el gobierno norteamericano le negaba derechos de viudo, porque no era una mujer. Este caso fue ganado en la Suprema Corte por la entonces abogada defensora Ruth Bader Ginsburg : sus reflexiones sobre género y sociedad la fueron colocando en posiciones que admiraban a la sociedad, porque su gran alegato era que todo estaba en la constitución de aquel gran país.

De los seis importantes casos llevados a la suprema, ganó cinco.

El estilo de la jueza Ruth Bader Ginsburg y su hermoso legado

Descubierta por el presidente Carter en 1980, le hace juez distrital y en 1993 el presidente Clinton la hace jueza de la Suprema Corte de Justicia. En el 2016 publica una suerte de autobiografía titulada ” Mis propias palabras ” ( My Own Words). Allí se descubre su estilo, las estrategias usadas para lograr, paso a paso las transformaciones debidas a la jurisprudencia en favor de las minorías en EE. UU.

Nunca fue radical en sus postulados, sabía que tenía que sortear miles de obstáculos en un universo masculino intolerante y omnímodo, conocía bien sus metas… Aún después de su muerte, desafío Donald Trump: pidió que se le sustituyera luego de las elecciones del próximo 3 de noviembre, Ruth Bader Ginsburg, persistente y tenaz, hasta el fin…

Fascinada por las voces, más que abogada, quería ser cantante de óperas, género musical que adoró. Escucho en este momento, en el audio de la televisión, las voces de mando que bajo la bandera de barras y estrellas cubren su cuerpo, para siempre. (CFE)…

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