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Una serie de antiguos vagones de tranvía se alternan en la línea 41 de Praga para ofrecer un retorno nostálgico a la época del imperio austro - húngaro.
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Una serie de antiguos vagones de tranvía se alternan en la línea 41 de Praga para ofrecer un retorno nostálgico a la época del imperio austro - húngaro. (Foto: Fuente Externa)

El 41, un tranvía de viejos vagones resucita tiempos históricos en Praga

miércoles 21 de agosto de 2019, 07:18h
Una serie de antiguos vagones de tranvía se alternan en la línea 41 de Praga para ofrecer un retorno nostálgico a la época del imperio austro-húngaro, con recorrido histórico bajo las catenarias de la ciudad.
Hay distintos tipos de vagones, desde los de madera a las 'latas' metálicas, o los T1, que empezaron a hacerse bajo licencia estadounidense en 1951 y fueron testigos de momentos dramáticos de la historia contemporánea checa, como la Primavera de Praga.
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Hay distintos tipos de vagones, desde los de madera a las "latas" metálicas, o los T1, que empezaron a hacerse bajo licencia estadounidense en 1951 y fueron testigos de momentos dramáticos de la historia contemporánea checa, como la Primavera de Praga. (Foto: Fuente Externa)
Praga.- "Los coches son maniobrados por un grupo selecto de personas que tienen competencia para conducir tranvías de dos ejes de ruedas de construcción antigua", explica a Efe Hana Pohanová, representante de la Empresa Municipal de Transportes. "Todos ellos tienen una relación muy estrecha con los tranvías históricos y esta actividad es para ellos algo realmente afectivo", añade. Los viajeros pueden experimentar diferentes generaciones de coches motor, como los modelos 240 de 1908, los 349 y 351 de 1915, o más recientes, fabricados entre los años 1928 hasta 1942, como el "Submarino", el primer coche en que el conductor podía sentarse.

También hay distintos tipos de vagones, desde los de madera a las "latas" metálicas, o los T1, que empezaron a hacerse bajo licencia estadounidense en 1951 y fueron testigos de momentos dramáticos de la historia contemporánea checa, como la Primavera de Praga. Mientras recorre el centro de Praga, el tranvía número 41 transmite el olor a madera centenaria que, junto al chasquido de sus viejos vagones y el corte de época de los uniformes del personal, transportan al viajero al pasado. Cada fin de semana dos convoyes, que parecen museos sobre ruedas, parten de sus cocheras del Distrito Sexto hasta Vystaviste, en el recinto ferial del Distrito Séptimo. La parada final es el Planetario. El tranvía 41 se ha vuelto muy popular: el 80 % de sus usuarios son checos, frente al 20 % de visitantes foráneos.
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