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Escultura de Ousmane Sow
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Escultura de Ousmane Sow

París: El Salón de Otoño

domingo 18 de octubre de 2015, 21:12h
El Salón de Otoño se celebra en el Gran Palacio de las Bellas Artes de París, del 15 al 18 de octubre 2015.

Con 112 años de existencia, el evento tiene por madrina, en esta ocasión, a la actriz francesa Françoise Fabien, recibe al artista senegalés Ousmane Sow como escultor invitado especial y su invitado de honor es el ya fallecido autor de cómics francés Jean Giraud, alias Moebius o Gir (1938-2012); además rinde homenaje a Jean Cabu y Georges Wolinsky, caricaturistas franceses, asesinados en enero 2015 en el ataque terrorista al periódico Charlie Hebdo y que fueran padrinos del Salón en el 2013 y 2014 respectivamente.

El Salón de Otoño nace a principios del siglo pasado, en el 1903, cuando un grupo de artistas, inconformes por el rechazo que reciben de todos los jurados existentes pero muy seguros de merecer un sitial, deciden crear un espacio para la libre expresión del arte. El Sr. Ivanohé Rambesson, poeta y conservador adjunto del «Petit Palais» propuso a Franz Jourdain para conducir tal empresa artística. Se trataba de un arquitecto belga de gran talento que se había hecho francés en 1870 para enrolarse en el ejército de la nación que lo acoge. Modernista, republicano y humanista, Franz Jourdain, crea y educa al Salón de Otoño pues lo conduce en tanto que Presidente hasta que muere en el año 1935. Durante 31 años, este insigne defensor de las artes, preserva los valores distintivos que inspiraron la aparición esta Institución. Aun hoy en día, el Salón de Otoño sigue siendo ecléctico, libre de prejuicios, ideas partidarias o preconcebidas, con un interés particular en rendir cuenta de lo existente en el arte, captar toda nueva tendencia o cualquier tipo de innovación. Favorecer la evolución del arte, evitándole todo asomo de anquilosamiento, era un principio motor del padre fundador.

La herencia legada por el ilustre progenitor ha sido perpetuada. La audaz empresa que concretiza sus esfuerzos cada año en la época otoñal, siempre ha sido, y sigue siendo organizada, por artistas para artistas en vida, dando testimonio del acontecer en el arte, a través de una selección que se sitúa muy por encima de la que puede hacer individualmente cada uno de nosotros. Tal y como lo significara el Sr. Mac'Avoy, Presidente de la Institución del 1969 al 1992, el Salón de Otoño solo hace mostrar sin pretender demostrar nada. Tampoco juzga sino que busca reflejar lo que acontece. Nada más propone, de ninguna manera impone. Acoge sin excluir y nos incita a que permanezcamos vulnerables, a mantener una cierta inseguridad en nosotros, a ser curiosos, modestos…, sensibles. Lo importante es más bien, según él, que el arte sea imagen fiel de la vida de manera que el hombre pueda reconocerse en él.

Veamos la evolución del Salón de Otoño, intrincado en su entorno contextual desde su aparición.



      • La pre-guerra (1903-1944). Dos tendencias se manifiestan: el fovismo y el cubismo.

      • La 1ra guerra mundial (1915-1918). Único periodo en que el Salón no puede abrir sus puertas.

      • Entre ambas guerras mundiales (1918-1939). En el 1920, el Salón de Otoño se le reconoce como institución de interés público. Se trata de un periodo de crisis en que se asiste a la caída del mercado del Arte “renovador; en gran parte por la venta masiva que hiciera el Estado Francés de 900 obras apropiadas durante el conflicto. También, la crisis del 29 lleva a la ruina a numerosos coleccionistas. Por último, el Salón de Otoño pierde su fundador en 1935.

      • Entre las dos guerras mundiales (1940-1943). Este salón sufre la censura nazi y la vigilancia del colaboracionista para quien esta Institución no es más que un buen antro de extranjeros.

      • La post-guerra hasta nuestros días. El Salón de Otoño del 1944 se conoce como el de la Liberación o mejor aún como el de Picasso. Un total de 80 lienzos y esculturas recientes del que los nazis catalogaban como el Maestro del Arte Degenerado, no podía ser mejor signo del retorno a la libertad. Pero su sola presencia fue interpretada como una verdadera agresión o vil cachetada a los artistas y críticos colaboracionistas. Desde entonces, la sospecha no deja de manifestarse cada vez que artistas, críticos o intelectuales ponen en entredicho el arte contemporáneo. El salón de 1944 se desarrolló pues sobre fondo de tela política. Resultó ser terreno de lid de desavenencias políticas abiertamente opuestas e inconciliables hasta el punto que oponentes descontentos descolgaron cuadros de Picasso y otros artistas exponentes.

    En reacción, el Salón de Otoño se esfuerza en responder a tal desafío y se internacionaliza cada vez más. Así es como en 1946 expone en Viena, en 1973 en Polonia, en 1991 se desplaza a Taipéi, en 1997 Corea es el país invitado.

    A Saber:

    En el 1998, el país invitado a tan prestigiado evento, fue la República Dominicana. La participación dominicana en el Salón de Otoño fue el fruto de la mediación entre las instituciones del Salón y las del país que realizara el artista Nelson Ricart Guerrero, quién presentó la obra « Cosmogonía ». Con Ricart Guerrero, invitado especial del Salón, representaron entonces al país, en total, 18 artistas dominicanos: Ada Balcácer, Jesús Desangles, Antonio Guadalupe, Marianela Jiménez Reyes, Domingo Liz, Silvano Lora, José Miura, Manuel Montilla, Elsa Núnez, Ramón Oviedo, Fernando Peña Defilló, José Perdomo, Radhamés Mejía y José García Cordero quién además se ocupó de la entrevista efectuada por RFO (cadena de televisión Radio France d’Outremer), dedicada a la sección dominicana durante el Salón. Expusieron en forma independiente Clara Barletta y Carlos Acero, fotógrafos y Claudio Espejo, pintor.
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