Fundación Vida Sin Violencia alerta aumento de 74 % en feminicidios íntimos y presenta ocho medidas urgentes para salvar vidas
| | Directiva de la Fundación Vida Sin Violencia. (Foto: Fuente externa) |
sábado 04 de julio de 2026, 07:06h
La Fundación Vida Sin Violencia reporta un alarmante aumento del 74% en feminicidios íntimos en la República Dominicana, con 47 mujeres asesinadas y 68 huérfanos en el primer semestre del año. Se proponen ocho medidas urgentes para proteger a las mujeres y prevenir esta crisis social.
Santo Domingo.– La Fundación Vida Sin Violencia advierte un incremento alarmante del 74 % en los feminicidios íntimos durante el primer semestre del año y llama al Estado dominicano a adoptar medidas de alto impacto para proteger la vida de las mujeres y garantizar atención integral a los huérfanos de estas tragedias.
Yanira Fondeur, presidenta de la entidad, informa que 68 niños, niñas y adolescentes quedaron en orfandad como consecuencia de los 47 feminicidios cometidos por parejas o exparejas entre enero y junio. Subraya que esta cifra supera ampliamente los 27 casos registrados en igual período de 2025.
“No comparecemos para competir con cifras oficiales ni para señalar culpables. Deseamos visibilizar una tragedia nacional y proponer soluciones concretas”, expresa Fondeur durante una rueda de prensa. Recuerda que cada mujer asesinada “tenía una vida que pudo salvarse, una historia de sufrimiento y familias devastadas”.
Indicadores críticos
La Fundación detalla que 38 mujeres fueron asesinadas en sus hogares, 33 tenían menos de 35 años, tres eran menores de edad, tres estaban embarazadas, tres eran de nacionalidad haitiana, y que entre los agresores figuran dos policías y dos militares. Asimismo, 19 feminicidios se cometieron con armas de fuego, 19 con armas blancas, además de casos por golpes y quemaduras. Once agresores se suicidaron.
Las provincias con mayor incidencia son Santo Domingo (13 casos), Distrito Nacional (7) y La Altagracia (5), siendo mayo el mes más violento.
Desde 2020 a la fecha, la Fundación ha registrado 511 feminicidios íntimos, un promedio de 79 asesinatos de mujeres por año, dejando 473 huérfanos. “Cada cuatro días una mujer es asesinada por quien decía amarla”, puntualiza Fondeur.
Ocho medidas para salvar vidas
1. Mecanismos de protección inmediata
La Fundación requiere de las autoridades la adopción de mecanismos efectivos e inmediatos que garanticen la vida de las mujeres que denuncian violencia. Advierte que la respuesta estatal continúa siendo lenta y fragmentada, lo que expone a las víctimas a regresar a entornos donde su integridad está en riesgo. La protección debe activarse desde el primer contacto con el sistema, mediante protocolos claros, medidas cautelares oportunas y seguimiento continuo.
2. Currículo escolar con igualdad, valores y manejo de conflictos
La organización solicita al Ministerio de Educación incluir en el currículo escolar asignaturas que promuevan la igualdad de derechos, la convivencia pacífica y el manejo saludable de los conflictos. Afirma que la prevención de la violencia machista comienza en las aulas, donde niños y adolescentes pueden aprender modelos de relación basados en el respeto, la empatía y la corresponsabilidad.
3. Actualización del marco legal
La Fundación considera urgente que el Congreso Nacional actualice la legislación vigente, especialmente la Ley 24-97, que data de hace 29 años. El país necesita un marco normativo moderno, integral y articulado con estándares internacionales, que reconozca nuevas formas de violencia, fortalezca la protección de las víctimas y establezca sanciones proporcionales para los agresores.
4. Campañas educativas sobre masculinidades respetuosas
La entidad propone campañas educativas de alcance nacional que promuevan una masculinidad respetuosa, empática y solidaria. Sostiene que la transformación cultural es indispensable para reducir la violencia machista, y que los hombres deben ser parte activa del cambio, desmontando modelos tradicionales que asocian masculinidad con dominio o agresividad.
5. Capacitación obligatoria para policías y militares
La Fundación exige la sensibilización y capacitación obligatoria en materia de violencia de género para policías y militares, dado que estos cuerpos suelen ser los primeros en responder a situaciones de riesgo. La falta de formación especializada puede derivar en actuaciones inadecuadas o revictimizantes. Una capacitación continua permitiría identificar señales de alerta y garantizar la protección efectiva de las víctimas.
6. Centros de Atención y Centros de Intervención Conductual
La entidad plantea la instalación, a nivel nacional, de Centros de Atención a Sobrevivientes de Violencia y Centros de Intervención Conductual para hombres, modelos exitosos en otros países. Estos espacios permitirían ofrecer acompañamiento psicológico, legal y social a las víctimas, así como programas de reeducación y manejo emocional para agresores.
7. Registro Nacional de huérfanos por feminicidios
La Fundación propone la implementación de un Registro Nacional de los huérfanos por feminicidios y un programa que garantice su protección psicológica, económica y legal. Subraya que estos niños y adolescentes enfrentan traumas profundos y condiciones de vulnerabilidad extrema, por lo que requieren atención especializada y sostenida.
8. Mesa Nacional de Prevención del Feminicidio
Finalmente, la Fundación propone la creación de una Mesa Nacional de Prevención del Feminicidio que reúna mensualmente a todos los actores del sistema para definir metas verificables y evaluar avances. Este espacio permitiría articular instituciones, compartir información y coordinar acciones basadas en evidencia.
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Opinión | Feminicidios íntimos: la urgencia de mirar de frente una tragedia nacional
Por Rhina Ibert
La República Dominicana vive una tragedia que se repite con una frecuencia insoportable: cada cuatro días, una mujer es asesinada por la persona que decía amarla. No es una cifra, no es una estadística fría. Es un país que se desangra en silencio mientras intenta normalizar lo que jamás debió ser normal: la muerte de mujeres en manos de sus parejas o exparejas, y la orfandad de decenas de niños que quedan atrapados en un duelo que no pidieron.
El reciente informe de la Fundación Vida Sin Violencia revela un aumento del 74 % en los feminicidios íntimos durante el primer semestre del año. La cifra es devastadora por sí misma, pero lo es aún más cuando se observa el contexto: 47 mujeres asesinadas, 68 huérfanos, 38 crímenes cometidos en el hogar, 11 agresores que se suicidan, 19 armas de fuego, 19 armas blancas, y un patrón que se repite sin que el país logre detenerlo.
La presidenta de la Fundación, Yanira Fondeur, lo expresa con claridad: no se trata de competir con cifras oficiales ni de señalar culpables. Se trata de visibilizar una tragedia nacional que exige respuestas inmediatas, articuladas y valientes. Porque detrás de cada mariposa que la Fundación coloca en sus memoriales hay una vida que pudo salvarse.
La violencia íntima como síntoma de un país fracturado
Los feminicidios íntimos no ocurren en el vacío. Son la expresión más extrema de una cultura que todavía tolera el control, la posesión y la violencia como formas de relación. Son el resultado de un sistema que falla en proteger a las mujeres desde el primer momento en que piden ayuda. Son el reflejo de una educación que no ha logrado desmontar los modelos de masculinidad que asocian poder con dominio y afecto con control.
Cuando 33 de las víctimas tienen menos de 35 años, cuando tres son menores de edad, cuando tres estaban embarazadas, cuando dos agresores son policías y otros dos militares, el mensaje es claro: la violencia machista atraviesa generaciones, instituciones y territorios. No es un problema privado. Es un problema estructural.
El Estado no puede seguir reaccionando: debe prevenir
La Fundación Vida Sin Violencia propone ocho medidas que, lejos de ser aspiracionales, son urgentes y alcanzables. La primera es obvia: mecanismos de protección inmediata para mujeres que denuncian violencia. No puede seguir ocurriendo que una mujer acuda a una fiscalía y salga sin garantías reales de seguridad. La denuncia no puede ser un trámite; debe ser un punto de inflexión.
La segunda medida apunta al corazón del problema: educación en igualdad, valores y manejo de conflictos. Si el país no transforma la manera en que los niños y adolescentes aprenden a relacionarse, seguirá reproduciendo los mismos patrones que hoy matan.
La actualización de la Ley 24-97, vigente desde hace 29 años, es otra deuda histórica. La violencia ha mutado, se ha sofisticado, se ha digitalizado, y la ley no puede seguir anclada en un contexto que ya no existe.
Las campañas sobre masculinidades respetuosas, la capacitación obligatoria para policías y militares, la instalación de Centros de Atención a Sobrevivientes y Centros de Intervención Conductual para hombres, el Registro Nacional de huérfanos por feminicidios y la creación de una Mesa Nacional de Prevención del Feminicidio completan un paquete de medidas que, si se implementan con rigor, pueden salvar vidas.
La indiferencia también mata
El feminicidio íntimo no es solo un crimen: es un fracaso colectivo. Es la evidencia de que como sociedad no hemos logrado proteger a las mujeres ni garantizar que los niños crezcan en entornos seguros. Es la prueba de que la violencia machista sigue siendo una pandemia silenciosa que avanza sin freno.
La indiferencia, la normalización y la burocracia también matan. Y cada día que pasa sin que estas medidas se implementen es un día en que otra mujer corre riesgo de convertirse en una cifra más.
La pregunta no es si podemos detener esta tragedia. La pregunta es si estamos dispuestos a hacerlo.
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Titular alterno | Cuando el hogar se convierte en riesgo: feminicidios íntimos y la deuda del Estado dominicano
Por Rhina Ibert
La República Dominicana enfrenta una realidad que se vuelve más cruda cada año: el hogar, ese espacio que debería ser refugio, se ha convertido en el lugar más peligroso para decenas de mujeres. El reciente informe de la Fundación Vida Sin Violencia confirma un aumento del 74 % en los feminicidios íntimos durante el primer semestre del año, una cifra que no solo alarma, sino que interpela directamente al Estado y a la sociedad.
Son 47 mujeres asesinadas por parejas o exparejas. Son 68 niños y adolescentes que quedan huérfanos. Son 38 crímenes cometidos dentro de la casa, el espacio donde se supone que la vida se protege. Son 11 agresores que se suicidan, dejando tras de sí un doble trauma. Son 19 armas de fuego, 19 armas blancas, golpes, quemaduras y una violencia que se multiplica sin freno.
Yanira Fondeur, presidenta de la Fundación, lo resume con una claridad que duele: “Cada mujer tenía una vida que pudo salvarse”. Y esa frase debería ser suficiente para detenernos, para mirar de frente una tragedia que ya no admite excusas ni dilaciones.
Un país que normaliza lo intolerable
Los feminicidios íntimos no son hechos aislados. Son el síntoma más extremo de una cultura que todavía tolera el control, la posesión y la violencia como formas de relación. Cuando 33 de las víctimas tienen menos de 35 años, cuando tres son menores de edad, cuando tres estaban embarazadas, el mensaje es contundente: la violencia machista atraviesa generaciones y territorios.
La presencia de policías y militares entre los agresores añade otra capa de gravedad. Si quienes deben proteger reproducen la violencia, el sistema está fallando en su raíz.
La prevención no puede seguir siendo un discurso
La Fundación Vida Sin Violencia propone ocho medidas que no son aspiraciones: son urgencias. La primera, mecanismos de protección inmediata para mujeres que denuncian violencia, es una deuda histórica. La denuncia no puede seguir siendo un trámite que deja a las víctimas expuestas.
La segunda, educación en igualdad y manejo de conflictos, apunta al origen del problema. Sin una transformación profunda en las aulas, el país seguirá reproduciendo los mismos patrones que hoy matan.
La actualización de la Ley 24-97, vigente desde hace 29 años, es indispensable. La violencia ha cambiado, se ha digitalizado, se ha sofisticado, y la ley no puede seguir anclada en otro tiempo.
Las campañas sobre masculinidades respetuosas, la capacitación obligatoria para policías y militares, la creación de Centros de Atención a Sobrevivientes y Centros de Intervención Conductual para hombres, el Registro Nacional de huérfanos por feminicidios y la Mesa Nacional de Prevención del Feminicidio completan un paquete de medidas que, si se implementan con rigor, pueden salvar vidas.
La indiferencia también es violencia
La indiferencia social y la lentitud institucional son formas de violencia. Cada día que pasa sin que estas medidas se ejecuten es un día en que otra mujer corre riesgo de convertirse en una cifra más. Y cada cifra es una vida truncada, una familia devastada, un país que fracasa en proteger a quienes más lo necesitan.
La pregunta no es si podemos detener esta tragedia. La pregunta es si estamos dispuestos a hacerlo.
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Feminicidios íntimos: una emergencia que el país no puede seguir ignorando
Por Rhina Ibert
La República Dominicana enfrenta una realidad que ya no admite matices: el feminicidio íntimo se ha convertido en una emergencia nacional. El informe reciente de la Fundación Vida Sin Violencia revela un aumento del 74 % en estos crímenes durante el primer semestre del año. Son 47 mujeres asesinadas por parejas o exparejas y 68 niños y adolescentes que quedan huérfanos. Detrás de cada cifra hay una vida truncada y un país que fracasa en protegerlas.
La mayoría de los asesinatos ocurre en el hogar, el espacio que debería ser refugio. 38 mujeres fueron asesinadas en sus casas, 33 tenían menos de 35 años, tres eran menores de edad y tres estaban embarazadas. La presencia de policías y militares entre los agresores evidencia que la violencia machista atraviesa instituciones y territorios.
La Fundación propone ocho medidas urgentes: protección inmediata para mujeres que denuncian, educación en igualdad, actualización de la Ley 24-97, campañas sobre masculinidades respetuosas, capacitación obligatoria para policías y militares, centros de atención y reeducación, registro nacional de huérfanos y una Mesa Nacional de Prevención del Feminicidio. No son aspiraciones: son acciones indispensables para salvar vidas.
La indiferencia también es violencia. Cada día sin implementar estas medidas es un día en que otra mujer corre riesgo de convertirse en una cifra más. La pregunta no es si podemos detener esta tragedia; es si estamos dispuestos a hacerlo.
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Titular alterno | Feminicidios íntimos: una urgencia que exige acción inmediata
Por Rhina Ibert
La República Dominicana enfrenta una emergencia nacional: los feminicidios íntimos aumentan un 74 % en el primer semestre del año, según la Fundación Vida Sin Violencia. Son 47 mujeres asesinadas por parejas o exparejas y 68 niños y adolescentes que quedan huérfanos. La mayoría de los crímenes ocurre en el hogar, el espacio que debería protegerlas.
Los datos revelan un patrón que atraviesa generaciones e instituciones: 33 víctimas tenían menos de 35 años, tres eran menores de edad, tres estaban embarazadas, y entre los agresores figuran policías y militares. La violencia machista no es un hecho aislado; es un síntoma estructural de una cultura que normaliza el control y la posesión.
La Fundación propone ocho medidas urgentes: protección inmediata para mujeres que denuncian, educación en igualdad, actualización de la Ley 24-97, campañas sobre masculinidades respetuosas, capacitación obligatoria para policías y militares, centros de atención y reeducación, registro nacional de huérfanos y una Mesa Nacional de Prevención del Feminicidio. Son acciones concretas que pueden salvar vidas.
La indiferencia también es violencia. Cada día sin actuar es un día en que otra mujer corre riesgo de convertirse en una cifra más. La pregunta no es si podemos detener esta tragedia; es si estamos dispuestos a hacerlo.
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