La situación humanitaria en Gaza sigue siendo insostenible, pese a algunas mejoras logradas desde el alto el fuego alcanzado en octubre, advirtió este jueves ante el Consejo de Seguridad el jefe de la ayuda humanitaria de la ONU.
Tom Fletcher intervino ante el Consejo de Seguridad en una sesión convocada a solicitud de sus diez miembros electos, en medio de la preocupación de que la crisis en Gaza esté quedando eclipsada por otros acontecimientos regionales.
El coordinador de ayuda de emergencia dijo ante los embajadores que la tregua permitió reducir parte del daño causado por los ataques israelíes, facilitar el regreso de los rehenes que permanecían en manos de Hamás y aliviar algunos obstáculos a la entrada de asistencia.
También permitió ampliar la respuesta humanitaria. Según Fletcher, los trabajadores humanitarios han distribuido más de un millón de comidas calientes al día, recogido 21.000 camiones de ayuda desde el alto el fuego y sostenido servicios esenciales de agua, salud, educación y refugio.
La proporción de hogares que reportan irse a dormir con hambre cayó del 92% al 36%, y Gaza ya no está clasificada actualmente en hambruna, aunque sigue en una crisis alimentaria severa.
Pero esos avances, subrayó, “son el mínimo indispensable” y no equivalen a una respuesta suficiente.
“Gaza se sostiene con soluciones humanitarias improvisadas y la perseverancia palestina”, afirmó. “Eso es insostenible”.
Civiles muertos, niños sin agua y hospitales al límite
Pese a la reducción de los combates activos, Fletcher advirtió que los civiles siguen muriendo o resultando heridos en ataques aéreos, bombardeos y disparos diarios.
Desde el alto el fuego, casi 1000 palestinos han muerto, incluidos más de 250 niños, según cifras citadas por la ONU.
El responsable humanitario señaló además que Gaza sigue siendo “el lugar más peligroso del mundo” para distribuir ayuda. Casi 600 trabajadores humanitarios han muerto allí en casi tres años de guerra, más de la mitad de los más de 1000 fallecidos en todo el mundo.
La población, dijo, continúa atrapada en una franja de tierra cada vez más reducida, marcada por líneas cambiantes que determinan dónde puede buscar refugio.
El 70% de los habitantes necesita una vivienda adecuada. Ningún hospital está plenamente operativo, y para 1,1 millones de niños el acceso al agua sigue siendo una incertidumbre diaria.
Fletcher dijo que las condiciones de saneamiento se deterioran hasta el punto de que médicos han reportado un fuerte aumento de casos de mordeduras de ratas.
“No basta con silenciar las armas; hay que restaurar la dignidad”, sostuvo.
Restricciones a la ayuda
El jefe humanitario denunció que la labor de asistencia sigue enfrentando obstáculos “persistentes y deliberados”, entre ellos campañas de desinformación, trámites complicados, restricciones a artículos considerados de doble uso y limitaciones que afectan a la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) y a organizaciones no gubernamentales.
También alertó de que la entrada de ayuda depende todavía de uno o dos cruces operativos, cuando existe capacidad para habilitar rutas más amplias y sostenidas.
Fletcher pidió al Consejo garantizar la protección de los civiles y de los trabajadores humanitarios, asegurar un acceso seguro y sin trabas a toda la población necesitada y movilizar financiación urgente.
A mitad de año, menos de una cuarta parte del llamamiento humanitario para Gaza ha sido financiado.
Detrás de esas cifras, dijo, hay “comidas que no se cocinan, agua que no se entrega y casi un millón de personas sin refugio adecuado”.
Fuente: Con informaciones de la ONU