La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una “emergencia de salud pública de importancia internacional” tras el brote de una peligrosa cepa del ébola en la República Democrática del Congo y Uganda, una situación que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias mundiales debido al riesgo de expansión regional.
El doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus anunció que el brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda, causado por la variante Bundibugyo, constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional. Subrayó que, aunque no se trata de una pandemia, la situación exige máxima vigilancia y cooperación internacional. “Vivimos tiempos difíciles y peligrosos, marcados por crisis sanitarias, conflictos y cambio climático; el ébola es un recordatorio de la fragilidad de nuestros sistemas de salud”, expresó durante la 79ª Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra.
El director de la OMS destacó que no existen vacunas ni tratamientos específicos contra esta variante, lo que aumenta la urgencia de reforzar la respuesta global. La organización ha enviado suministros médicos, apoyado el rastreo de contactos y fortalecido la capacidad de diagnóstico en la región. Tedros instó a los países a mantener fronteras abiertas pero con vigilancia reforzada, y defendió el acuerdo internacional sobre pandemias aprobado en 2025 como herramienta clave para enfrentar crisis futuras.
El organismo internacional informó que el brote corresponde al virus Bundibugyo, una variante del ébola para la cual actualmente no existen vacunas ni tratamientos autorizados, aumentando la preocupación por el impacto que podría tener en comunidades vulnerables y sistemas sanitarios frágiles.
Hasta el 16 de mayo, las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo habían confirmado ocho casos de la enfermedad, además de registrar 246 casos sospechosos y unas 80 muertes asociadas a síntomas compatibles con el virus.
En Uganda, se confirmaron dos casos importados desde territorio congoleño, uno de los cuales falleció.
La OMS advirtió que existe una elevada posibilidad de que el brote sea mucho mayor de lo que actualmente reflejan las cifras oficiales, debido a limitaciones en la vigilancia epidemiológica y al desconocimiento de los vínculos de transmisión entre los casos detectados.
“El número de contagios y fallecimientos apunta a un brote potencialmente mucho más amplio, con un riesgo significativo de propagación local y regional”, indicó el organismo en un comunicado.
Riesgo elevado y condiciones críticas
La situación sanitaria se complica por factores como la inseguridad, la crisis humanitaria, la alta movilidad poblacional y la presencia de numerosos centros de salud informales en zonas urbanas y semiurbanas, elementos que podrían facilitar la expansión del virus hacia otros países africanos fronterizos.
La OMS recordó que escenarios similares agravaron la epidemia de ébola registrada entre 2018 y 2019 en las provincias de Kivu del Norte e Ituri, también en territorio congoleño.
Pese a la gravedad del brote, el organismo aclaró que la situación todavía no reúne las condiciones para ser considerada una “emergencia pandémica” según el Reglamento Sanitario Internacional.
Recomendaciones urgentes
Ante el avance de la enfermedad, la OMS emitió una serie de recomendaciones dirigidas tanto a los países afectados como a las naciones que aún no registran casos.
Entre las principales medidas figuran el fortalecimiento de los controles fronterizos, la activación de centros de emergencia sanitaria, campañas de información pública, vigilancia epidemiológica intensiva, aislamiento inmediato de los casos confirmados y capacitación especial para el personal médico.
Asimismo, el organismo recomendó prohibir los viajes internacionales de personas que hayan tenido contacto con infectados y pidió extremar las medidas en funerales y traslados de restos humanos para evitar nuevos contagios.
Para los países libres de casos, la OMS exhortó a reforzar la preparación sanitaria, informar a viajeros y actuar con rapidez ante cualquier sospecha de infección.
El brote mantiene bajo observación a la comunidad internacional, mientras expertos temen que la combinación de movilidad regional, debilidad institucional y ausencia de tratamientos efectivos pueda desencadenar una crisis sanitaria de mayores dimensiones en África central. H.A.A.