El 24 de abril de 1965 marcó el inicio de la Revolución de Abril, una insurrección cívico-militar que buscó restaurar la Constitución de 1963 y devolver al poder al presidente Juan Bosch, derrocado apenas siete meses después de haber sido elegido democráticamente.
La jornada comenzó con el levantamiento de militares constitucionalistas y rápidamente se convirtió en un movimiento popular que atrajo a estudiantes, obreros y ciudadanos comunes.
La voz de José Francisco Peña Gómez, transmitida desde Radio Santo Domingo, convocó al pueblo a respaldar la causa constitucionalista, convirtiendo la capital en escenario de intensas movilizaciones que, pocos días después, se vieron alteradas por la intervención militar de Estados Unidos.
A seis décadas de aquella gesta, el 24 de abril sigue siendo recordado como símbolo de soberanía y dignidad nacional.
Este año, diversas instituciones y organizaciones sociales han programado actos conmemorativos, conferencias y marchas que buscan mantener viva la memoria de los héroes y mártires de la Revolución.
La fecha no solo evoca el pasado, sino que también conecta con las luchas actuales por justicia social y democracia, reafirmando que la historia dominicana se ha forjado en medio de sacrificios y resistencia.
En Punto de Mira, el 24 de abril se presenta como un recordatorio de que la democracia no es un legado estático, sino una conquista que debe defenderse constantemente. La Revolución de Abril permanece como una lección de valentía y compromiso ciudadano que inspira a nuevas generaciones a valorar la libertad y la soberanía como pilares de la nación.