La República Dominicana enfrenta un desafío en la calidad educativa y la desconexión entre academia y empresa, limitando el crecimiento económico. Un estudio de Copardom destaca que la educación superior aumenta significativamente los ingresos, mientras que la informalidad y las desigualdades geográficas y de género persisten, requiriendo políticas de capacitación y formalización laboral.
SantoDomingo.-
La República Dominicana enfrenta un desafío estructural que amenaza la traducción del crecimiento económico en bienestar social: la calidad de la educación y la desconexión entre academia y empresa. Esta conclusión surge del estudio “Perspectivas del Mercado Laboral” presentado por la Confederación Patronal de la República Dominicana (Copardom), durante un encuentro con empresarios y autoridades gubernamentales en la capital.
El informe destaca que, si bien el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real impulsa la demanda de empleo privado, este dinamismo se ve limitado por deficiencias en la preparación académica de la fuerza laboral. Los datos son contundentes: completar la educación universitaria eleva los ingresos de un trabajador hasta un 86 %, mientras que la experiencia acumulada aporta apenas un 3,6 % adicional por cada año trabajado. Esto evidencia que la especialización técnica y profesional es más valorada que la trayectoria laboral, una realidad que exige políticas de capacitación continua más robustas.
El análisis también resalta la ventaja de las grandes empresas: aquellas con más de 100 empleados concentran el 64,6 % del empleo formal y ofrecen las mejores remuneraciones. Por el contrario, las pequeñas y medianas empresas enfrentan un reto para atraer talento calificado debido a restricciones de costos, lo que limita su competitividad en el mercado laboral. Además, la informalidad sigue siendo un problema crítico, especialmente en sectores como la agricultura (91 %) y la construcción (86 %), donde los trabajadores operan fuera de los marcos legales y sin acceso a seguridad social.
El estudio territorial revela disparidades geográficas y de género: la región Este presenta ingresos un 5 % por encima de la media, mientras que el Sur enfrenta salarios hasta un 16,7 % inferiores. A esto se suma la brecha salarial de género: las mujeres perciben en promedio un 20 % menos que sus pares masculinos bajo condiciones equivalentes, reflejando un patrón estructural de desigualdad. Copardom también advierte sobre la sensibilidad del empleo frente a variables macroeconómicas. En sectores como la manufactura, un aumento salarial no acompañado de mejoras en productividad puede reducir la demanda laboral, mostrando la necesidad de estrategias integrales que combinen educación, productividad y formalización del empleo.
El mensaje es claro: mejorar la calidad educativa, alinear la formación con las necesidades del mercado y promover la formalidad laboral son pasos indispensables para que el crecimiento económico se traduzca en oportunidades reales para la población dominicana. Sin estas acciones, las brechas de ingreso, género y región podrían profundizarse, limitando la sostenibilidad del desarrollo económico.lc