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Globalización mundial en R. Dominicana

Por Antonio Sánchez Hernández
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antonioasanchezhgmailcom/16/16/22
http://antoniosanchezhernandez.com/
domingo 18 de julio de 2021, 22:16h
‘’ No es la población la que debe ser integrada al desarrollo, sino por el contrario, el desarrollo el que debe ser integrado a la población. Los polos de desarrollo provinciales, regionales y nacionales y la planificación nacional, urbana y regional, serían, en este mundo anárquico, global y local, una opción más segura, para poder descentralizar los espacios territoriales de nuestro alocado planeta’’.

F. Perroux, J. Friedman y J. Tinberger.
El caso dominicano
Los dominicanos hemos trajinado tanto por los cuatro puntos cardinales, desde la Colonia, bajo la égida de los grandes imperios económicos, que nunca hemos podido encontrar nuestro propio centro, es decir, la unidad nacional y el desarrollo.

En efecto, de 1492 a 1514, la economía real se caracterizó por la producción y exportación de oro. La población y la cultura indígena comenzaron a desaparecer.

De 1514 a 1606 la economía real se basó en la exportación de azúcar de caña, cañafístula y cueros, hasta las devastaciones de Osorio. Nos pasamos todo el siglo XV1 en lucha contra la Reforma, contra el comercio de los países de la iglesia reformada.

El siglo XVII fue dominado por la producción agrícola de subsistencia. El siglo XV11 lo pasamos en guerra contra bucaneros y filibusteros. Durante el siglo XVIII vivimos de la producción y exportación de ganado en el Norte y de maderas en el Sur, siglo que transcurrió peleando una guerra fronteriza contra la penetración francesa.

Durante el siglo X1X, vivimos de la autosuficiencia agrícola, del tabaco y de la madera hasta que se producen las grandes inversiones azucareras en 1880. Se comienza a sembrar café y cacao para la exportación. Fueron tiempos de combate contra los haitianos, tiempo de invasiones, de luchas o de amenazas de luchas.

Desde el mismo día de nuestra independencia en 1844 comienzan las luchas entre caudillos, nuestras propias montoneras.

Solo en el siglo XX conocemos la agricultura y ganadería de mercado, se crea un pujante sector agroexportador basado en el azúcar, y se vive además del café, cacao y tabaco, y se vive hasta hace unas 3 décadas en que la economía real gira alrededor de los servicios. Este siglo XX conoció la primera intervención y ocupación militar de los E.E.U.U., la tiranía de Trujillo inmediatamente después y la democracia de palabra desde 1963, la democracia de partidos, interrumpida brevemente por la segunda ocupación militar de E.E.U.U. en 1965. Resumiendo.

a. La historia económica de la época colonial consiste en fracasos, crisis, abandono administrativo, despoblaciones, e invasiones extranjeras. La riqueza y la población apenas crecieron.

b. Desde la formación de la República Dominicana en 1844 nos caracterizan las luchas inter-caudillistas, la vida en constantes montoneras, donde la riqueza y la población apenas crecieron.

c. El siglo de oro del desarrollo dominicano ha sido el siglo XX. El azúcar hasta 1975. Y luego la economía de servicios. Turismo, zonas francas, telecomunicaciones, remesas, y las industrias de la construcción. La población dominicana creció en un 700 por ciento y la riqueza aún más, durante el siglo XX, al punto que somos ya un país de desarrollo medio a nivel internacional. El Siglo XX1, conocerá el fin del pesimismo dominicano y su mayor esplendor.

La esencia de la globalización mundial

La industria mundial declina. La agropecuaria hace tiempo que lo había hecho. El sector terciario, los servicios, por su parte logra la supremacía, creando un nuevo reino, el paraíso del sector terciario en la economía mundial bajo el comando de las empresas multinacionales.

Empresas norteamericanas y chinas dirigen ahora el proceso mundial. Los demás países miran sorprendidos y aplauden lo que más les conviene. Ven que el futuro de la humanidad se reparte ahora entre E.E.U.U. y China, prácticamente en un empate técnico. Esto significa una economía mundial de mercado, donde la tecnología, la investigación, la ciencia, se basará en una división del trabajo nunca vista, que transformará los valores, las estructuras sociales, las conductas y los comportamientos humanos, en función de tres grandes polos de desarrollo mundiales. Los Estados Unidos, Europa y Asia, donde el nuevo eje es la China.

Las nuevas sociedades serán reguladas en tanto que auxiliares del mercado. En lugar de que la economía forme parte de las relaciones sociales, las relaciones sociales están proyectadas para ser gerenciadas por la economía, la cual será la fuente y la matriz del nuevo sistema de servicios, de acuerdo a la mano invisible del mercado y de las manos bien visibles de las grandes empresas multinacionales.

Los países pobres no cuentan mucho, por no decir para nada, en medio de una distribución del ingreso tan desigual, y que desde ya nos permite visualizar el conjunto del proyecto de globalización. En este momento, el 20 % de la población más pobre del mundo, dispone apenas del 1% del ingreso mundial, mientras el 20 % de la población más rica, tanto en países ricos como pobres, dispone del 79 % del ingreso mundial, según datos de Naciones Unidas.

Se cayó el comunismo. Ahora todos somos iguales. El capitalismo hace un nuevo planteamiento, globalizarlo todo. Robert Graves, director de la C.I.A nos dice. “Ante nosotros tenemos un mundo más misterioso que nunca”.

Alexander King, cofundador del Club de Roma afirma “estamos en medio de un proceso largo y penoso que conduce a la emergencia de una sociedad global, donde no podemos imaginar todavía su probable estructura”.

Por su parte Arthur Schlesinger, ex consejero del Presidente Kennedy subraya, “la situación de EEUU es paradógica. Es una superpotencia que es incapaz de asumir el costo de sus propias guerras. Por ello no tiene un gran futuro como superpotencia. No está en condiciones de gobernar al mundo”.

Acostumbrado a un adversario, el mundo capitalista global no encuentra ahora contra quién luchar. Antes era claro, todos contra el comunismo. Pero ahora, se pregunta, asombrado y atónico, cuál es el enemigo de Occidente cuando ya todos somos, incluidos los antiguos países comunistas, nuevos y extraños países capitalistas. Y se responde. “Lo real es la explosión demográfica, las pandemias globales, el SIDA, la droga, la contaminación, los emigrantes, las plantas nucleares, las nubes radioactivas, el fanatismo étnico, esa mi nueva respuesta”.

Conclusión. El mundo actual es pues, ancho y ajeno y la geopolítica, su majestuoso marco conceptual.

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