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Punto de mira
Punto de mira (Foto: Fuente externa)

Es importante ser firmes con las medidas de prevención del covid-19

A poco menos de dos meses de cumplir un año de la declaración de pandemia por Covid-19, es increíble que todavía sea necesario hablar con tanto énfasis sobre los riesgos que tiene irrespetar las medidas de prevención y seguridad en lo que tiene que ver con esta enfermedad, tanto en el país como en todo el mundo.

Cuesta un poco de trabajo pensar que los seres humanos podemos llegar a ser tan ignorantes. Hablando en términos generales, los ciudadanos del mundo no terminamos de aprender a convivir con este virus que llegó para cambiar los planes de las naciones, de los sectores económicos, de nuestras vidas.

Aunque vale destacar que el descontrol actual también se presenta en otros países, como sociedad dominicana no podemos darnos el lujo de escudarnos sobre esa excusa. Nuestro deber es trabajar en conjunto, como equipo, para evitar que la situación se salga más de control.

Estamos muy mal. Las alarmas están disparadas y no podemos dejarle todo al Gobierno. La tasa de positividad diaria ha aumentado a 29.58%, cuando para esta misma fecha, en diciembre, era de apenas un 11.71%. Los casos diarios confirmados rozan los 1500, una cifra que se traduce en mayor probabilidad de contagiar a otros, más personas en UCI, más vidas atadas a ventiladores y lo peor, más muertes.

Es muy triste tener que esperar a ver a un familiar o un amigo sufrir en la soledad de una sala de cuidados intensitos o verles formar parte de las estadísticas mortales que a la fecha, suman 2,427 defunciones, para actuar con responsabilidad.

Nos atrevemos a apostar que esos que salen a las calles sin protección para beber y “pasar el rato”, tanto en los barrios de sectores populares como en las villas de zonas turísticas, no han perdido a nadie por culpa del coronavirus.

¿Saben esas personas que los que mueren no pueden recibir un último adiós como es debido? ¿Qué los que se quedan tampoco pueden despedirse como quisieran? ¿Qué los amigos no podemos acompañarles, darle un abrazo por su pérdida o expresarle nuestras condolencias? ¿Imaginan lo difícil que es ver partir a alguien por no haber usado una mascarilla? ¡No lo creo! Es lamentable tener que esperar a que alguien muera para reaccionar.

¡Y es cierto! No podemos negar que la desesperación por el encierro, la falta de dinero, ver el quiebre de un negocio sin poder hacer nada, sentir el deseo de satisfacer el calor de un abrazo, de compartir con nuestra gente o de socializar son “necesidades” básicas para nuestra salud mental y emocional; debemos de aprender a gestionar nuestro comportamiento ante las medidas para garantizar salud para todos.

Repetimos: las autoridades no pueden solas. Se necesita de un esfuerzo ciudadano conjunto y mucho sacrificio. Por un lado es imprescindible que el Gobierno se mantenga inflexible, a pesar de los movimientos que buscan lo contrario. Mientras que por el otro lado, las personas no podemos bajar la guardia, sino más bien seguir trabajando en convertir en hábito la rutina de lavarnos las manos, usar mascarilla y mantener el distanciamiento social.

Queda cada vez menos tiempo para que las vacunas se empiecen a colocar en la población más vulnerable. Confiamos que con este gran paso vamos retomar el camino hacia un cambio positivo para todos, con mayor apertura, mejora en la economía y en el que -posiblemente- poquito a poquito, regresaremos a la “vieja normalidad” que tanto extrañamos.

De momento, lo que resta es tener paciencia, contribuir con las medidas de protección y, sobretodo, poner de nuestra parte trabajando juntos por el bien común de los dominicanos.

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