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Malos augurios.
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Malos augurios. (Foto: composición fotográfica Alfonso M. Becker.)

Malas perspectivas, peores augurios...

lunes 01 de junio de 2020, 13:03h
Todavía no ha terminado la pesadilla de la pandemia, y nadie sabe en qué momento acabará, ni existe “experto estelar” ni equipo ministerial que pueda apostar que el virus no volverá.
Es ahora, pensando en la intimidad de tu hogar, cuando debes valorar lo que te han hecho. El daño que te han causado. El invisible mundo que nos rodea está repleto de infinitas posibilidades.

«El cadáver que se queja de los gusanos que se lo comen», es una vieja sentencia de nuestro Siglo de Oro, empuñada por el glorioso espadachín, Francisco de Quevedo. Poner lenguaje poético para agradar y tratar con asesinos nunca debe ser oficio de escritores.

Ya la utilizó, y bien dicha, hace un año, el escritor Manuel de Prada, refiriéndose a la pobreza intelectual de los que van de socialistas por la vida, sin serlo, pretendiendo ser de izquierda, cuando siempre fueron simplemente políticos ladrones del erario público a los que les importa un carajo, la clase obrera y la democracia.

Sin embargo, a mi juicio, el siempre brillante y respetable Prada, se quedó corto porque fue demasiado elegante al querer «preservar institución», es decir, la guarida doctrinaria, en la que pretenden despojarnos de nuestros pensamientos, deseos, anhelos, aspiraciones, éxito y prosperidad.

Drenar el pantano, no solo es conveniente en Washington… La monarquía parlamentaria está obligada a dejar limpio el teatro de operaciones de la pandemia…

Francisco de Quevedo hubiera gritado en el Congreso: «Los casos presentes corren por instantes y la chusma no ve nada, solo espectáculo de circo; son incapaces»… «Los casos futuros se ignoran porque el vulgo no sabe digerir el horóscopo político del diputado agorero; son incultos»…

«Así que es de fuerza mayor hablar del pasado porque puedes reescribir la historia y contar lo que te dé la gana; son tarados intelectuales»… «La masa, adoctrinada en las virtudes por la mafia, no entiende nada, porque siempre se inclina al vicio»

Pero, he aquí que para eso está la pedagogía en literatura, un verdadero y profundo pozo sin fondo en el que puedes representar a Quevedo hoy, matando a rufianes por docenas con su florete en el Parlamento de vodevil que han conformado los bellacos; esos que se han otorgado el título de socialistas democráticos.

Pues además de escritor, poeta y pendenciero, Francisco de Quevedo, era una mente privilegiada, un cerebro prodigioso en el conocimiento político de la Villa y Corte.

Porque el compendio de su discurso religioso y moral es «mucho más enriquecedor que la palabras vacías de un imbécil que está destruyendo a la socialdemocracia» -en palabras supuestamente privadas de Alfredo Pérez Rubalcaba, recientemente fallecido, a Susana Díaz, política andaluza torturada psicológicamente por las palabras absurdas y sin contenido semántico, del actual inquilino de la Moncloa.

Pero la chusma partidaria vive de la comida basura y de todo el veneno mediático que reparten los grandes manipuladores de masas; los que viven del cuento, han aprendido a coexistir como reyes a costa de una masa ignorante que ha confundido la cosa pública con los rumores y las mentiras del fútbol…

En Estados Unidos ya se han tomado en serio que el Partido Demócrata (los sociatas estadounidenses) está repleto de peligrosos manipuladores y de fanáticos enloquecidos que han coqueteado con el crimen organizado y que han conformado una mafia que no tiene nada que envidiar a la “Cosa Nostra”.

Capitol Hill está que echa humo, porque lo están incendiando todo… En la Unión Europea -si leen la prensa oficial de Bruselas- no tienen ni idea de lo que está ocurriendo en U.S.A. Los primeros días todos se apuntaron al brutal asesinato de un afroamericano por policías enloquecidos…

El vídeo es profundamente inquietante, pero eso no es todo, ni siquiera tras la detención del agente y la expulsión inmediata del cuerpo de policía, junto a otros tres agentes que miraban mientras, aparentemente, lo mataba. La autopsia indica ahora que no ha sido ni asfixiado ni estrangulado...

La policía federal, claro está, no se fía de la policía local y el problema se agranda, la “bola” se hace cada vez más grande. Mientras, el caos reina en todas las ciudades.

Rabbi Dov Fischer, uno de los más brillantes periodistas estadounidenses del momento, ya advirtió, hace semanas, que lo que está ocurriendo en Estados Unidos, se extenderá por todo el mundo libre: «la socialdemocracia está llena de odio y se cree abanderada de la moral»…

Es profesor de Derecho y uno de los abogados litigantes más prestigiosos del mundo. Se pregunta por qué, Obama y sus secuaces no están en la cárcel...

Sus artículos han dado la vuelta al planeta y ha señalado a Obama como un mafioso lleno de odio al servicio del Clan Clinton… Es, precisamente, Dov Fischer el que ha hecho ver al Fiscal General que, Barack Hussein Obama, ha hecho mucho daño a los Estados Unidos; y si no lo detienen pronto, destruirá a la república estadounidense.

El New York Times vé este asunto como algo imposible… Una locura, pero muchos amigos estadounidenses me escriben, advirtiéndome, que «es muy probable que le peguen un tiro a Obama. Por mucho menos asesinaron a John Fitzgerald Kennedy»...

La explicación que tiene todo este sinsentido, es que la socialdemocracia no solo está en decadencia sino que ha entrado en proceso de putrefacción. También está ocurriendo en España, en Estados Unidos y en la Unión Europea sin que los grandes pensadores y filósofos contemporáneos den la alarma.

Por fortuna, la prensa libre y democrática describe en España el evidente estrabismo político de las aberrantes coaliciones para la gobernanza. La patética retórica de los incultos, de los ignorantes ridículos, de las lamentables “estrellas” de múltiples y variopintas ramas del saber que aparecen como prostitutas callejeras vendiendo ante las cámaras sus servicios “exclusivos”.

Todos quieren sus 5 minutos de gloria para formar parte del gran espectáculo que relata la miserable vida cotidiana de los ciudadanos.

Y el gobierno creció en todos los ámbitos...

Oiga… eso es algo muy peligroso y muy malo en una democracia liberal; es perjudicial para los negocios y nefasto para las libertades de la ciudadanía.

Un incierto futuro nos amenaza. No hay nada claro en el horizonte que nos ayude a comprender ni lo que ocurrió ayer ni lo que podría suceder mañana. Pareciera que todo se cuece en el triste asilo de la esperanza que nos ofrece la peor ralea de embaucadores de la política, de toda la historia, instalados en el poder.

Ahora sabemos que es verdad… Cuando el ánimo está en incertidumbre, un impulso de mínima expresión le inclina suavemente hacia la vida de incógnito, y una cierta nostalgia afectiva lo conduce por el territorio de la indiferencia.

Hemos aprendido, por fortuna, que en todas las grandes desgracias y calamidades, sean naturales o provocadas por el hombre, las ratas del poder enseñan su dentadura, y las orejas de los lobos que medran en sus oscuros departamentos, sobresalen en todas las instituciones. Están ahí para amenazarte… Todo lo demás es milonga.

El Estado genera un sin fin de burocracias que agrandan su poder, y sus grandes demagogos sacan pecho rodeados de las “estrellas espectaculares” que presentan como «expertos indiscutibles»…

Se militariza a la policía, la coalición de partidos se envalentona, intimida con la multa y con la cárcel; y es entonces cuando la ralea de la gobernanza, ignora incluso los derechos civiles.

El aspecto imponente y amenazador que toma lo que era felizmente cotidiano, saca lo peor de la jauría «liberadora de masas oprimidas» hasta convertirlo todo en la miseria moral que nos envuelve.

Es un sinvivir que impide el placer de la lectura o de la música a cualquier ser humano inteligente y libre; un desasosiego que desemboca en el camino de la amargura, un estado de ansiedad que aturde a toda la familia; la inquietud y la zozobra del ánimo que destruye los hogares, la intranquilidad del porvenir.

No es tan incomprensible lo que ocurre, los payasos de la política han alcanzado las más altas cotas de la perversión promoviendo su amenazante variedad de espectáculos para macarras de la apariencia progresista. Están utilizando el miedo y el pánico para promulgar lo que ellos quieran, todo lo que les apetezca, sea legal, o no...

Afortunadamente, todavía fruncimos el ceño de la incomprensión, la arruga cómplice del entrecejo, buscando con la mirada toda la vileza que encierra el obscuro objeto de la gobernanza.

Esa es nuestra única salida cuando sabemos que son capaces de corromperlo todo, sin miramiento alguno; ese es nuestro signo inequívoco de inteligencia, la respuesta sublime de los que pensamos en contra de lo que se dice y se vocifera en un patético rebaño en estampida.

Pero la chusma no nos preocupa; los adoradores del líder solo son cadáveres en putrefacción; fanáticos incultos y degenerados que dejan de seguirte o regalarte aplausos como si eso le preocupara a un intelectual que expresa libremente sus ideas.

El único objeto de vida de un zombi del demonio es colocar el pulgar hacia arriba o hacia abajo cuando se divierte en las redes sociales.

Los locos andan sueltos en todas las calles…

Bienvenidos al caos.

Pero nos preocupan, en realidad, los políticos corruptos, porque entre ellos medran los idiotas peligrosos, los rufianes; los revolucionarios de pacotilla y opereta que generan en la calle multitud de idiotas adormecidos que parecen reanimados, como por arte de brujería, para cumplir su cometido de muertos vivientes en el gran circo de los farsantes.

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