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Grandioso espectáculo.
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Grandioso espectáculo. (Foto: Fuente externa)

Grandioso espectáculo de insultos y mentiras

“La fe y el saber no pueden coexistir en una misma cabeza: son como un lobo y una oveja encerrados en la misma jaula. No se equivoque: el saber es el lobo” Schopenhauer


Donald Trump está en todas partes, y por lógica aristotélica podría ser el culpable de todo lo que ocurre en este mundo… No me negarán los lectores que es toda una genialidad en la Foreign Policy sacar de la chistera a un polímata del negocio inmobiliario neoyorquino y poner el planeta bocabajo para recordar a los competidores deshonestos quién es el líder...

Pánico en la Cámara de los Lores y terror en la de los Comunes por el “Brexit” que nunca ocurrió y que jamás ocurrirá… La legendaria “credibilidad” de los británicos se ha convertido en un abismo cavado en la geopolítica por los Tory y vuelto a tapar por los farsantes egregios del Labour Party con un poco de veneno Novichock… Parece que el culpable de todo no es el majadero antisemita Jeremy Corbyn ya que se están barajando invisibles toneladas de agente nervioso colocadas en la costa británica por un submarino amarillo capitaneado por el “Rasputin” del siglo XXI.

Todo el coraje para decir algo coherente… Eso es lo que hace falta, cada 10 o 20 años, en Capitol Hill para que el vestuario comprenda que hay que salir al terreno de juego para “ganar ganar” y -como dice el presidente Trump- mandar al carajo la “transgender economy for uneducated idiots” porque los Estados Unidos no tienen nada que perder en una economía global repleta de ladrones chinos y de hedonistas descarados europeos que han creído que los estadounidenses son gilipollas...

Se estima en geopolítica que son imprescindibles estos ciclos para el peregrinaje erudito por los paisajes del odio que siempre son previos a las guerras... Donald Trump es una creación espectacular a modo de “anzuelo” geoeconómico colocado por los sabios de Beltway, precisamente, en los prolegómenos de una gran contienda bélica que establezca, de nuevo, los fundamentos generales de la hegemonía; la herramienta indispensable para que el adagio latino se lleve a cabo: “Fiat iustitia et pereat mundus”.

Que se haga justicia aunque perezca el mundo es lo quiere el actual presidente de los Estados Unidos. Al igual que a Ronald Reagan, su aspecto de vendedor de cepillos de dientes le traiciona. El verdadero problema en esto de dedicarse a la política es parecer un político… Si no tienes ese aspecto de “corrección” inventado por la poderosa casta de los tipejos sombríos que verdaderamente ordenan y mandan en este mundo, serás vituperado, vilipendiado, y hasta saldrá un miserable farsante como Robert De Niro que te grite en la cara, en un acto público y oficial: ¡Que te follen presidente!

Tiene suerte ese De Niro, famoso empleado de la “farsa” en declive, en el Hollywood Dream Factory que perfectamente describía la antropóloga Hortense Powdermaker… A él y a todos los demás animales encoñados del cine y del teatro… Si la vieja etnógrafa se levantara de su tumba le contestaría: ¡Que te jodan a ti, idiota privilegiado!… Y les aseguro que el fantasma de la vieja profesora, Powdermaker, sigue paseando por Berkeley señalando a estos advenedizos de la política para aficionados mientras disfruta de puestas de sol inigualables en el condado de Alameda… Más de una estrella de Hollywood ha sentido su coz en el trasero y se ha estrellado contra la Casa Blanca… Los astros cuando se apagan se vuelven sucios, traidores y malsanos, tan débiles que se apuntan a todos los linchamientos...

Robert De Niro y Meryl Streep -y muchos otros del gran teatro del mundo- son dos productos de esa fábrica de pesadillas que es Hollywood cuando las endiosadas estrellas se elevan, ellas solas, a la condición de expertos en política… solo que ni ellos mismos saben que han sido vinculados al espectáculo grotesco de lo que realmente desconocen.

Como el ganado que cruza un río infectado de cocodrilos, ya están expuestos a la mordida y “retratados” convenientemente… Solo un idiota se deja llevar de esta forma hacia el punto y final donde no sabrán diferenciar los paraísos de las letrinas...

Puede dar gracias, el señor De Niro, de vivir en una gran república que a lo más que puede llegar contra él es a ignorar a un imbécil con delirios de protagonismo en su senectud… El taxi driver de los ignorantes es aún peor que los transportes gratis para la chusma con “protagonismo” de salón que se suben al carro de las esferas de poder creadas para incultos que babean con frenesí sobre las constelaciones conformadas por los genios de la gobernanza. Si le dice eso al ayatoláh Alí Khamenei, en Teherán, lo cuelgan bocabajo de una grúa y lo despellejan… Pero vive en la gran república estadounidense.

El actual presidente de los Estados Unidos no es otra cosa que un demiurgo hecho a medida para la cumbre de Helsinki… Un dios de la guerra comercial como Donald Trump quiere aclarar las cosas con un dios menor de los servicios de inteligencia de San Petersburgo… No debería ser un insulto para Vladímir Putin pues Rusia, en estos momentos, solo puede aspirar a un entendimiento fructífero con la superpotencia estadounidense y con la Unión Europea; algo infinitamente productivo para un verdadero negocio “bipolar” que es la única opción de éxito que puede llevar al Kremlin a no ser el futuro vasallo de Beijing… el presidente ruso es listo y sabrá elegir.

En el teatro calderoniano de nuestro Siglo de Oro se sugiere, desde la lejanía histórica, que el político siempre debería tener cara de hijo de puta y las maneras propias de un embustero del demonio... Sin embargo Donald Trump no cuaja en un espectáculo dramático como los de hoy con posibilidades de éxito como no lo hizo nunca aquel viejo presidente Reagan que fue el más grande vendedor de tabaco del planeta. Ambos tenían cara de pusilánimes en la edad del pavo… Entiendan esto como un eufemismo que la chusma interpreta como presidentes con cara de idiota. ¿Quién no recuerda a Ronald Reagan dando a entender en un spot publicitario que el hombre era hombre porque tenía dos huevos y fumaba montado a caballo?…

Pero llegó la mujer con su «Me Too» y se puso a fumar porque le salía del clítoris… Todo un acto “liberador” femenino que se llevó a la tumba a millones de mujeres incultas y tan ignorantes como los hombres que no pensaban en el cáncer de mama y tampoco en el de pulmón… He intentado ocultar el de útero y el de pene porque en el terreno del diagnóstico clínico, estaban muy por encima la patología del deseo, la orgía, el folleteo indiscriminado, el puterío, el gran espectáculo del sexo, el amor libre, la promiscuidad, el follarse a todo lo que se moviera y vivir la vida que son dos días en este puñetero valle de lágrimas...

Si hubo o no ocurrió ninguna “crises of the republic”, no es problema para un patriota como lo fue Ronald Reagan o como lo es Donald Trump… Seguro que hay escondido algún hijo de mala madre que desprecia a los patriotas, a los que aman a su país, a su estilo de vida, a su cultura judeocristiana y a sus grandes éxitos, a las grandes oportunidades en una sociedad de libertades donde conseguir una vida digna, o incluso una inmensa fortuna.

Sí, es cierto, no se necesita una buena dosis de talento para comprender lo evidente: estamos rodeados de la peor inmundicia humana que pide guerra y crimen por todos sitios y sin otro argumento que hacerlo en nombre de un dios perverso y asesino instalado en sus podridos cerebros. Es algo surrealista que no solo se vive en Oriente Medio, sino en Rusia, en China, en Europa y en Estados Unidos… En realidad es en todo el planeta.

También estamos rodeados de idiotas hagiógrafos de pacotilla que ya no podrán resaltar las cualidades o virtudes de un simple y vulgar “bluf” del negocio cinematográfico… Bluf que carece de agallas para defender a su presidente, a su país o a Israel, porque la manada de Broadway les da miedo.

Digo surrealista porque así lo ven en Israel cuando miran hacia la élite europea antisemita que está descomponiendo a la Unión Europea a ojos de todos los ciudadanos de bien que ha visto y comprobado al Islam, desde todos los ángulos posibles, como “la soledad del odio que sus malvados clérigos expresan en las mezquitas”. Tenía razón el filósofo Cioran: “Un dios como excusa entregado a la destrucción y pisoteando todas las libertades y derechos”… Eso es lo que hay… ¿Quién se atreverá a detener esta ola de terror? ¿El Papa Francisco? ¿Está el mundo preparado para tragar saliva?… Dos preguntas curiosas que Cioran le hizo a su colega el pensador y compatriota, Mircea Eliade...

En una de las universidades más prestigiosas del mundo, Mircea Eliade, filósofo rumano, historiador de las religiones, que fue profesor en The Chicago University, ni siquiera tuvo la decencia de confesar su antijudaísmo expresado en sus obras. Nunca se arrepintió ni pidió perdón… Se limitó a señalar que el Islam no se detendrá en su absurda pretensión de conquistar el planeta… Así que si al lector le inquietan las declaraciones antisemitas encubiertas del Vaticano, ¿por qué iba a pedir perdón un esteta rumano de las paradojas celestiales? ¿Es que acaso el santo padre de Roma tiene más nivel intelectual que Donald Trump? Se preguntan muchos ciudadanos de Israel...

Europa se descompone también poco a poco mientras su miserable, ignorante y decrépito establisment de “alejandrinistas” pasados de moda, intentan una patética representación teatral sobre unas supuestas “sabias” e “infalibles” negociaciones sobre política migratoria que, cada día, van a peor… Con ese alejandrinismo, Bruselas representa continuas escenas de inutilidad y rechazo que son la mofa del mundo entero porque quieren vacilarle al presidente de los Estados Unidos y -sin embargo- es precisamente Donald Trump quien los ha vapuleado y los va a poner, a partir de ahora, más derechos que una vela… Porque son ignorantes que no saben de nada, salvo esquilmar a una ciudadanía europea que los odia y los desprecia. ¿Cuándo llegará el relevo para la locomotora económica alemana?

Por más que lo intente una mente preclara, poca es la capacidad de un literato para soportar y digerir la basura semántica que se despacha en la Unión Europea para con el rebaño de perturbados en esta sociedad de representaciones espectaculares; vodevil especialmente diseñado para gobernar a los borregos enfermos y a los tarados intelectuales irrecuperables… De hecho los políticos británicos no soportan ni a los alemanes ni a los franceses porque dicen que parecen sacados de una comedia con paseo estelar incluido de supuesta erudición y sarcasmo, mofa de la que no se libra ni el Papa de Roma con sus últimas declaraciones sobre Jerusalem…

El antisemitismo no se ha ido aún del Vaticano, quizás porque sus gravísimos problemas de histórica pedofilia hacen de la geopolítica vaticana un esperpento como ceremonia de la confusión de los valores y de las creencias europeas. No hay oficina del estómago en el mapa cervantino que soporte semejante fragua de ideas para tratar de entender el comportamiento del clero católico, así como tampoco el de una masa popular que es amorfa y homogénea a la vez… Ni tragaderas democráticas para engullir que cada cual -de entre los poderosos- regule y determine a su gusto las continuas expresiones de desprecio hacia los ciudadanos.

Según las leyes partidistas manejadas por el establishment de las democracias judeocristianas; todo sea para gusto y beneplácito de los pastores serviciales adscritos a los tanques de pensamiento y de las cotorras que cantan sus “verdades” desde las agencias de información. Todos a una… Si las democracias se han convertido en una suerte de Ringling Brothers Circus para cortitos de entendimiento, qué les voy a contar yo sobre las perversa autocracias ortodoxas rusas, o las teocracias dirigidas por asesinos musulmanes…

Que Dios nos conceda la serenidad adecuada para soportar este nauseabundo espectáculo de insultos y mentiras programadas contra Donald Trump que ha determinado que la legendaria “grieta de la credibilidad” en torno a los políticos de medio pelo y payasos diplomáticos del circo global, se haya convertido en un precipicio hacia la ciénaga de declaraciones falsas, hacia el pozo maloliente de engaño continuo a los ciudadanos; para conducirlos al barrizal de las privaciones, hacia el hambre, hacia la guerra, y hacia la muerte.

Al fin y al cabo, el borrego perturbado, la oveja descarriada, es inmensamente feliz expresando su letanía, monótona y repetitiva, contra el imperio.

A la espera de conseguir en otra vida imaginaria lo que es incapaz de pensar o de alcanzar en esta...




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