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Cuando el amor lo envuelve todo.
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Cuando el amor lo envuelve todo.

Cuando el amor lo envuelve todo…

Permanece inmutable en el tiempo como los infelices mortales que buscan su media naranja… No se sabe con certeza si es amor o cualquier otro capricho inconfesable, pero todos los síntomas llevan al mismo sitio. Si fuera una patología, el registro internacional de enfermedades venéreas lo habría calificado como una pandemia, pero el capitalismo salvaje no quiere hacerse responsable, con panderetas y fanfarria, de un diagnóstico improcedente porque los médicos, estrellas indolentes en el engorroso padecimiento ajeno, se niegan a mostrar su verdadero rostro de derrota y decadencia en la era del piojo posmoderno.

¿Enamorarse podría ser una enfermedad? ¿O deberíamos mantener una cierta distancia con la ralea de sociólogos y llamar al enamoramiento síndrome festivo? Media naranja… Solo un capullo de nacimiento puede expresarse así… A pesar de haber probado todo el abanico de frutos de la naturaleza, el hombre sigue buscando, aturdido por las voces aduladoras de las féminas, medio cítrico; porque el hombre es ácido y la mujer agridulce… y necesita un poco de dulzura ¿No? ¿Quién ha dicho eso? Pandilla de charlatanes del Medioevo...

No se sabe muy bien cuál fue el primer imbécil que llamó a una mujer “su media naranja” o viceversa. Lo cierto es que semejante gilipollez sigue en uso literario y ha perdurado hasta nuestros días en todos los idiomas; se cree que la mujer no ha inventado ni utilizado tamaña tontería de vocablo en toda la historia de la humanidad. Por lo tanto, el idiota ilustrado con delirios de grandeza, es siempre el hombre… No nos equivoquemos pero seamos sutiles y dediquemos una plegaria sexual para que Satanás desate una plaga de sífilis que machaque por completo el pene de los acosadores y los violadores.

No debemos ser excesivamente crueles para ganar protagonismo y aparecer ante las mujeres como un héroe deseado, ingenioso, perspicaz y agudo, proclive al pecado de adulterio… No quiero ir por ese camino pero… ¿Quién no agradece un kiki por haber defendido como Don Quijote a todas las dulcineas del Toboso? Solo un ser asqueroso puede romper el hielo de lo imprevisible con un depravado ardid para atrapar a la hembra y despojarla de su libertad mediante una trampa; desposeerla de su dignidad con violencia. Eso no es amor, búscate una puta si solo es sexo… Los amigos de Harry son una pandilla de golfos.

La ecuación de Fechner solo explica o cuantifica la relación existente entre un estímulo físico y la sensación asociada… El amor comienza mucho antes de ver a la mujer totalmente desnuda. Es un compendio del “todo” femenino y naturalmente culmina comprobando filosóficamente que, efectivamente, el enamorado lo abandona todo, su casa, su religión, su baraja de cartas, sus revistas de Playboy, a su padre en el lecho de muerte y a su hijo recién nacido, para fusionarse con un cuerpo femenino con todos sus ingredientes. Dios Santo, qué gusto...

No creo conveniente un párrafo sobre el pecado. Ya habrá ocasión de celebrar un concilio sobre el fraude y la mentira en el matrimonio pero me pregunto si el abismo del mal puede representarse con la lengua de un hombre lamiendo la vulva de una morena de terciopelo… La viscosa expansión del deseo se mezcla siempre con los gemidos angelicales de una hermosa hembra y a veces con los alaridos voluptuosos del clímax femenino… ¿Será la mujer el propio pecado? ¿Por qué el hombre es tan ridículo y desgraciado en calzoncillos? Y mucho más cuando la luz de la alcoba proviene de una lámpara vacilante que lo refleja en la pared como un pelele… Tengo que dejar de mirarme al espejo.

Entonces le escribió un correo electrónico a la abuela diciéndole que el motivo de la presente era hacerle saber que había conocido a una mujer que lo tiene loco… Que la quería con todo su corazón y sus entrañas inguinales. No podía vivir sin ella. Era una morena preciosa… Se la comía a besos todos los días. Harry pensó:

“No creo que deba decir nada más, por el momento. ¿Cómo le voy a decir a mi abuela que mi futura esposa, la madre de mis hijos, ha estado casada con un golfo millonario y que ha vivido con más de cincuenta hombres de todos los tipos y pelajes en sus respectivas alcobas sexuales? Dios mío… todo esto suena a blasfemia manifiesta que nadie puede maquillar con poesía desbordante. No solo es mi abuela, es la reina… Quizás mi abuelo, como duque consorte, me eche una mano si le digo que mi prometida es el diablo en la cama… Es decir, que folla como una fiera y que me hace muy feliz”…

Quería vivir con ella siempre porque sabía que su existencia sería una desenfrenada orgía hasta el último día de su vida… Claro que le sería fiel. ¿Acaso no le ha regalado Dios a la mujer de sus sueños? Está educado en Eton y sabe que una esposa no es una prostituta de entrar y acabar… Ellas notan el deseo, reclaman la caricia y la mirada no solo en lecho, sino la 24 horas del día...

“Sí… lo confieso: he soñado que navegaba a bordo de su pubis mestizo, azotado por las olas más encrespadas del deseo”…

Dios de los espacios infinitos… ¿Como decirle a su padre que su novia tiene un centollo precioso? ¿Hay rigor poético en sus emociones? Teniendo en cuenta la partitura de improperios que iba a recibir del Consejo Real, no creía apropiado decir que cuando le besaba el clítoris se desataba una tormenta perfecta y sus pobres espermatozoides sucumbían en las profundidades del abismo amoroso.

Entraba la novia en St George's Chapel… Estaba preciosa y el príncipe Carlos la condujo hasta el ara para entregarla a su hijo Harry.

Ante el altar, los bellos cuerpos radiantes y la línea clara. El coro cantaba los días venideros. No hay que llorar el pasado sino alegrar el trayecto hacia el horizonte. Serán felices porque se aman y la única luz que verán será la de la luna; y serán dichosos porque tendrán muchos hijos de todos los colores.

Todas las estridencias de los coros de voces no pudieron acallar el “sí quiero”

Allí estaba la mujer más guapa y hermosa de todas, era Doria Ragland, la madre de la novia. Toda la belleza madura afroamericana concentrada en sus ojos llenos de lágrimas durante toda la ceremonia. Ella conoció el amor y el duro trabajo para vivir. Asentía, Doria, porque llegarán muchas noches de felicidad aunque la oscuridad envuelva los días de la vida. Estaba emocionada porque se escuchaba la voz de Dios cuando el amor lo envuelve todo.

Miraba a su hija, junto a su hermoso príncipe, y soñaba con unos nietos de cuento de hadas.


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