La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha generado reacciones polarizadas a nivel internacional. Mientras algunos celebran el cambio político, muchos gobiernos condenan la intervención como violación de la soberanía venezolana. La situación plantea un futuro incierto para Venezuela y América Latina, con un llamado a soluciones diplomáticas.
La inesperada captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas militares de Estados Unidos, tras una operación que incluyó bombardeos en territorio venezolano, ha provocado reacciones encontradas a nivel internacional, sacudiendo la política global y regional. La ofensiva, anunciada este sábado por el gobierno estadounidense, ha sido celebrada por algunos sectores como el inicio de un cambio político, pero fuertemente condenada por numerosos gobiernos que hablan de violación del derecho internacional y de la soberanía venezolana.
Estados Unidos: intervención con justificación estratégica
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió la operación como un “logro histórico” y aseguró que el gobierno estadounidense administrará temporalmente Venezuela para garantizar una transición política segura en el país sudamericano, tras acusaciones de corrupción y narcotráfico contra Maduro. Trump también anunció que la infraestructura petrolera venezolana será modernizada y puesta a disposición del mercado internacional bajo supervisión estadounidense.
Diversidad de posturas en América Latina
Las respuestas entre los presidentes latinoamericanos han sido diversas y en muchos casos polarizadas:
• Brasil (Luiz Inácio Lula da Silva): El mandatario brasileño calificó la acción como una “línea inaceptable”, advirtiendo que la intervención estadounidense «cruza un límite peligroso» y representa una afrenta a la soberanía de Venezuela y de toda América Latina, alertando sobre un posible precedente global negativo.
• Colombia (Gustavo Petro): El presidente colombiano expresó profunda preocupación por la escalada militar en la región, rechazando cualquier acción unilateral que pueda agravar la situación o poner en riesgo a la población civil. Además, Petro ordenó el despliegue de fuerzas en la frontera y pidió respeto al derecho internacional.
• México (Claudia Sheinbaum): El gobierno mexicano condenó enérgicamente la intervención, señalando que constituye una violación a la Carta de las Naciones Unidas y a los principios de no agresión entre Estados.
• Argentina (Javier Milei): En un marcado contraste, el presidente argentino celebró la captura de Maduro con el mensaje: “La libertad avanza”, posicionándose junto a quienes ven la operación como una derrota a lo que él considera regímenes autoritarios en la región.
• Ecuador (Daniel Noboa): El presidente ecuatoriano afirmó que “a los criminales chavistas les llegó su hora”, alineándose de facto con el enfoque duro hacia el chavismo.
• Chile (Gabriel Boric) y Uruguay: Ambos gobiernos manifestaron su rechazo a cualquier intervención militar, instando a resolver la crisis venezolana mediante diálogo y respeto a la legalidad internacional.
Reacciones desde Europa y otras regiones
• Unión Europea: Aunque algunos líderes europeos reconocen la ilegitimidad del régimen de Maduro, han rechazado firmemente la intervención militar extranjera, subrayando la importancia de respetar la Carta de las Naciones Unidas.
• España: El gobierno español anunció que no reconocerá la intervención estadounidense, pidiendo un camino pacífico para la resolución de la crisis venezolana.
• China e Irán: Ambos países condenaron la operación como una violación del derecho internacional y de la soberanía venezolana, calificando la acción como un acto hegemónico que amenaza la estabilidad global.
• Reino Unido, Francia y Londres, expresaron su preocupación por el uso de la fuerza, instando a todas las partes a evitar una escalada del conflicto y a privilegiar soluciones diplomáticas.
Impacto regional y futuro incierto
La captura de Maduro ha generado tanto celebraciones entre comunidades venezolanas en el exterior —quienes ven en este hecho la esperanza de un futuro democrático— como temores por la posible desestabilización en Venezuela y en toda la región. La situación es fluida, con gobiernos y organizaciones internacionales pidiendo un retorno al orden constitucional y un enfoque multilateral para la reconstrucción política de Venezuela.
El mundo observa con atención mientras América Latina enfrenta quizás el episodio más tenso en décadas respecto a la intervención extranjera y la soberanía de los pueblos. El debate sobre la legitimidad de la acción estadounidense y sus consecuencias a largo plazo promete seguir dominando la agenda internacional en los días venideros. H.A.A.