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Lourdes A. Pérez es psicóloga clínica y terapeuta familiar con más de 25 años de experiencia en el área.
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Lourdes A. Pérez es psicóloga clínica y terapeuta familiar con más de 25 años de experiencia en el área. (Foto: Cortesía)

Lourdes Pérez: “Cuando superamos situaciones difíciles, somos capaces de afrontar nuevos desafíos”

Por Rosa A. Rodríguez C.
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roserodriguez17gmailcom/15/15/21
lunes 08 de junio de 2020, 09:10h
Diario Hispaniola conversó con la psicóloga clínica y la terapeuta familiar Lourdes Pérez, para conocer su opinión sobre el comportamiento de quienes han estado cumpliendo en distanciamiento social en medio de la crisis sanitaria actual.

Santo Domingo.- Desde hace algunas semanas, la República Dominicana ha estado experimentando la reintegración de la sociedad a sus labores económicas habituales como parte de la primera fase de desescalada para contrarrestar los efectos negativos que ha sufrido la economía por el coronavirus.

Los datos que ofrecen la comunidad científica, los gremios médicos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) refieren que el virus SARS-CoV-2 seguirá activo en el planeta tierra.

De hecho, aunque se habla del 2021, aún no hay una fecha de salida al mercado de los posibles tratamientos y vacunas que se están probando en la actualidad para atacar y prevenir la enfermedad.

En ese sentido, la psicóloga Lourdes Pérez, explicó que a nivel conductual, debemos desarrollar, al igual que con otros microorganismos, las competencias para lidiar con el coronavirus manteniéndonos sanos o recibiendo las atenciones médicas oportunas y de calidad que nos permitan sobrevivir al COVID19.



“Así como lo hacemos ante otros microorganismos patógenos, como los parásitos, bacterias, o virus; es importante que las personas mantengamos hábitos de higiene en nuestras personal, en la casa y espacios dedicados a las actividades de formación, trabajo y ocio”, consideró.


La especialista destacó, asimismo, que resulta necesario incorporar -de manera continua- medidas de “autocuidado solidario”. Es decir, “cuidarse a sí mismos y a los demás de la misma manera y lograr con ello mejorar la calidad y potencia de las actividades estatales. Empezando por el saneamiento ambiental, seguido por la capacidad de respuesta del sistema de salud y sostenido con la plataforma de seguridad social y ciudadana", añadió.


Comportamiento de los dominicanos

El impacto de la enfermedad tuvo algunas consecuencias sobre quienes mantuvieron el confinamiento de manera voluntaria y obligatoria debido a las disposiciones del Gobierno.

Según Pérez, las sensaciones de ansiedad, expresadas en pánico, patrones hipocondríacos, alteraciones en el sueño y el apetito, así como la irritabilidad y estallidos de llanto o violencia, fueron los cuadros comunes.

Los datos recogidos para determinar estos diagnósticos, fueron analizados a través de sesiones en las que participó como voluntaria, así como de consultas privadas en su consultorio, reportajes publicados en medios de comunicación masivos y las acciones individuales de personas que comentaban las situaciones en redes sociales.



“En la medida en que fue avanzando la situación de confinamiento, se hicieron muy intensas las preocupaciones acerca del impacto de la enfermedad o del propio aislamiento en relación con el futuro en los ámbitos económico, de formación académica, ejercicio profesional, proyectos personales, en relación de socios y en los vínculos primarios de pareja, familia y amistad", apuntó.


En ese orden, advirtió que "la conciencia de la necesidad de tomar decisiones y la inseguridad sobre las propias competencias para hacerlo de forma efectiva, junto a la incertidumbre de los cambios contextuales, intensificaron los cuadros de ansiedad y depresión a mediados de recorrido del confinamiento”, expresó.

A pesar de esto, asegura que no todo las experiencias fueron negativas, sino que el confinamiento también activó las destrezas adaptativas, empezando por dar respuesta a la irrupción de lo digital como medio sustitutivo y/o prioritario para realizar las tareas de conexión social, aprendizajes, labores y mantenerse informado.

“Esto junto a la demanda de sobrevivencia para incluir pautas regulares de actividades de salud dirigidas a mantener al virus fuera de los hogares y las personas, logró que las ideas de muerte y el fantasma de los estragos de la enfermedad en control en nuestras mentes”, añadió.

La solidaridad, las nuevas relaciones de los ciudadanos con el Gobierno, el orden político-social internacional, y la esperanza como opción trascendental, que facilita soportar la distancia afectiva, las limitaciones de movimiento, el miedo a la infección y las preocupaciones existenciales fueron otras de las reacciones positivas que se observaron en las personas durante esta crisis.

El irrespeto a las medidas tras reapertura económica

Es imposible determinar el comportamiento de quienes salen a la calles sin respetar las debidas medidas de distanciamiento y protección establecidas, sin embargo, aunque hizo énfasis que es necesario realizar estudios de investigación científica para “categorizar” la conducta, Pérez comentó que ha observado distintas realidades sociales, psicológicas y de respuesta adaptativa tras la reapertura económica durante la fase 1 y la fase 2, que es en la que nos encontramos.

Estamos viendo a personas que han salido con el miedo asumido o vencido, para afrontar la reconstrucción de sus vidas, emitiendo conductas responsables de autocuidado solidario y lidiando de manera autónoma con sus fantasmas internos", indicó.

Señaló también al grupo de personas que “han salido a buscar aire, como reacción a la desesperación o a la claustrofobia. Otros demuestran que sus capacidades de autocuidado solidario eran limitadas y se mantuvieron limitados durante los 60 días transcurridos".

De otro lado, destacó a “los que están llenos de zozobra por el comportamiento de los demás y con mucha inseguridad ante sus propias capacidades para mantenerse seguros y sanos”.

Finalmente, subrayó que independientemente de todo lo que como sociedad hemos experimentando desde la llegada de la pandemia al país, todos andamos con la incertidumbre o con la certeza de que hay que retomar nuestras actividades humanas, las cuales tienen distintos niveles de urgencia, y muchas de ellas, sin lugar a duda no pueden ser resueltas ni por el Gobierno, ni por la familia, ni por el vecino, sino, por uno mismo.

Sobre Lourdes Pérez

Lourdes A. Pérez es psicóloga clínica y terapeuta familiar con más de 25 años de experiencia. Labora como terapeuta y responsable de proyectos especiales ESPIGA en el Centro de Crecimiento Integral desde el 2010. Es también consultora en temas de educación, primera infancia, habilidades para la vida y derechos de niñez para agencias de cooperación internacional como USAID, Unicef y ONG como Save the Children Dominicana, Flacso, Pastoral Materno Infantil, entre otras.

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