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Homenaje al Cibao. Parte 2.

sábado 30 de mayo de 2020, 00:35h
“A veces uno vive durante años sin vivir en lo más mínimo, y de pronto toda la vida se agolpa en una sola hora”. Oscar Wilde.
  • Un ángel cibaeño conocido nos recuerda a los habitantes del Cibao, que el interés fundamental del hombre es la libertad, un estado de espíritu que no se relaciona con algo en especial-como libertad “de”- que es en sí mismo, la base del ser humano.

En el atardecer ese ángel salió para su último paseo por Sosúa, playa del norte cibaeño. Al terminar su paseo, envió un largo adiós a los cuatro puntos cardinales, haciendo un giro completo –al Este, al Sur, al Oeste, al Norte- en esta solemne despedida que en los antiguos tiempos indúes se conocía como “la vuelta del elefante”. Los elefantes en la India, mueren donde nacen. Retornan a su punto de partida.
  • La realidad es contradictoria y el conocimiento de ella impide escuchar. Permanezca en silencio dos minutos con esa declaración. Solo dos minutos: el conocimiento, si no escucha atentamente ¿producirá el cambio, la transformación del hombre en su interior, en su conciencia? Hemos leído una gran cantidad de literatura científica, religiosa, espiritual etc. Eso está registrado en el cerebro y viene usted y hace una declaración.

¿Escucho esa declaración atentamente o escucho y comparo lo que usted está diciendo con lo que ya conozco y, por tanto, no me encuentro realmente en el acto de escucharlo, más que por aproximación, que es casi lo mismo que no escucharlo?
  • Los problemas que afrontamos dejan de existir no por medio de ideales que proyectan un cambio gradual del dolor en felicidad, de la codicia en amor, sino mediante una transformación de la naturaleza del suelo desde donde brota el dolor, en el mismo interior del hombre: en la naturaleza, en la estructura y en la dimensión de su ser interior. Solo ahí te das cuenta que todos los paraísos son únicamente interiores.
  • Ejemplo: la palabra contaminación de la tierra, del aire y del agua simboliza el mal uso de los recursos naturales y de las técnicas. Representa una amenaza para la salud y felicidad de los pueblos e
n todos los países, amenaza que solo es secundaria en relación con el holocausto atómico. Peor aún: los científicos han ayudado a ello y han conspirado con empresas públicas y privadas para extender por todo el mundo el peligro de la contaminación de la tierra, del aire y del agua así como de la vida vegetal y animal.
  • De ahí, de esa contaminación, surgen todas las pandemias. Las buenas y las malas.
  • El medio ambiente está contaminado tanto en las naciones así llamadas democráticas, como en las que se denominaban socialistas. Antes aún de que la palabra contaminación se hubiera vuelto tan horrible como hoy se la considera, (véanse las historias de todas las pandemias, las buenas, como el amor, como las malas, el coronavirus, se había señalado que el origen de la contaminación está en el cerebro del hombre. Por lo tanto, el origen de la contaminación está en el mismo cerebro del hombre, no en otra parte, en la inherente tendencia humana a convertir cada percepción en un dogma, cada revelación en una superstición.
  • Habíamos confiado crédulamente en que una perspectiva científica y la expansión de los horizontes del conocimiento y de la razón, harían posible que el hombre terminara con la inevitable desdicha de su propia hechura. Jamás habíamos contado con la perversidad del hombre, en su persistencia por estropear sus capacidades y recursos para su propio perjuicio y para la destrucción del bienestar humano.
  • Olvidamos siempre o casi siempre, que el hombre ha tenido tres tipos de cerebros: 1) El cerebro reptil, cerebro cazador, que vivió 300 millones de años. 2) El cerebro emocional, cerebro que nos condujo a las artes, a las ciencias, a los idiomas, durante cien millones de años. 3) Y el cerebro actual, moderno, informático, con apenas trescientos años.
  • Creímos que el significado psicológico de los científicos modernos por un nuevo orden social era el de despertar el potencial humano, capaz de crear un mundo donde cada ser humano pudiera tener una oportunidad de florecer en la bondad, donde pudiera tomar conciencia de la fragancia latente en él mismo. Pero la ciencia no pudo ni debió olvidar que la naturaleza humana, además de científica es también depredadora…El hombre, el ser humano, es el gran depredador del planeta y no ha olvidado, no supera aún su período de cerebro reptil de hace 300 millones de años. Ejemplo: los dictadores y los tiranos.
  • Vayamos un momento a las ciencias sociales: la tiranía como la dictadura, nos recuerda Romain Rolland, es implacable y cruel, porque es cobarde y débil; en el año 2019, se dividió el Partido de la Liberación Dominicana! ¡qué bueno! Mucho había durado unido, casi dos décadas, violentando el principio republicano de la necesaria separación e independencia de los tres Poderes esenciales del Estado dominicano, y por tanto, el respeto a la Constitución y sus propias leyes. Como lo reitera la eminente socióloga Rosario Espinal, “el caudillismo es un mal que aqueja a la política dominicana desde el 1844, y tarde o temprano quiebra a todas las organizaciones políticas”.
  • Una vez más, se cierra el telón de un Partido gobernante, esta vez el P.L.D., que todo lo pudo, tanto lo bueno como lo malo. Se comprobaría una vez más que también en la sociedad dominicana, nada es eterno. Aquí ni siquiera Trujillo se pudo eternizar. Au revoir… Buen viaje. Se bajará el telón nueva vez y les oiremos exclamar en gruesos quejidos morados: ¿¡Dios mío, Dios mío. Porqué nos has abandonado!? ¿Que hicimos para merecer esta tragedia?
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