Rocío Dúrcal, icónica artista española de música ranchera, falleció hace 20 años. Su éxito se debe a su talento y amistad con Juan Gabriel. A pesar de no ser mexicana, interpretó las rancheras con un estilo único. Su legado perdura en el corazón del público latinoamericano.
Santo Domingo.-
Este 25 de marzo se cumplen 20 años de la partida de Rocío Dúrcal, la artista española que logró brillar en el mundo de la música mexicana y se convirtió en un ícono de las rancheras. La cantante, fallecida en 2006 tras una prolongada lucha contra el cáncer, sigue viva en la memoria del público latinoamericano por su talento y calidez humana.
Mucho de su éxito se debe a su estrecha relación artística y amistad con Juan Gabriel, compositor y cantante mexicano con quien grabó algunos de sus más grandes éxitos. Carlos López, expresidente de Sony-BMG Spain, recuerda a Dúrcal como una artista excepcional: “No he conocido a ninguna comparable en lo humano. Era un 10, cuando la media entre los artistas es un 2,5”, declaró a EFE.
Rocío Dúrcal, nacida María de los Ángeles de las Heras en Madrid en 1944, comenzó su carrera en el cine y la televisión española con películas como Canción de juventud (1952) y Más bonita que ninguna (1965). Su salto a México, donde grabó Rocío Dúrcal canta a Juan Gabriel (1977), la consolidó como una estrella internacional.
Carlos López destaca lo inusual de su éxito: “Que una artista española se convirtiera en una estrella absoluta cantando rancheras de México fue algo muy anómalo. Y lo logró gracias a su talento y a su conexión con Juan Gabriel”. Su manera de interpretar las rancheras era arrebatadora, asegura López: “La vi cantar en el Teatro Degollado de Guadalajara con Juan Gabriel y la gente lloraba. Su voz transmitía todo”.
Con motivo del aniversario, se proyectará en cines una versión remasterizada de su primera actuación en el Auditorio Nacional de México, donde interpretó clásicos como La gata bajo la lluvia y Amor eterno. En España, será proyectada en 14 ciudades, mientras que en México llegará a más de 200 salas.
A pesar de que las rancheras no eran originarias de su país, Dúrcal las interpretaba con un estilo único, auténticamente madrileño y castizo. Parte de sus cenizas reposan en la Basílica de Santa María de Guadalupe en Ciudad de México, reflejo del amor que le profesó su público. López subraya además que Rocío Dúrcal nunca se dejó subyugar por la industria musical: “Ella sabía que su público era el jefe, y ese jefe la quería a rabiar. Hizo todo lo que quiso en su carrera y dejó un legado imborrable”.
La artista falleció a los 61 años tras una larga batalla contra el cáncer, dejando un recuerdo imborrable y una huella profunda en la música latinoamericana.lc