www.diariohispaniola.com
Un grupo de mujeres recibe clases en una Manzana del Cuidado, en el norte de Guayaquil (Ecuador).
Ampliar
Un grupo de mujeres recibe clases en una Manzana del Cuidado, en el norte de Guayaquil (Ecuador). (Foto: EFE)

Del trabajo invisible a la autonomía: una nueva oportunidad para las cuidadoras en Ecuador

Por Graciosa del Valle
En Ecuador, el trabajo no remunerado, mayormente realizado por mujeres, limita su desarrollo. Un programa llamado "Manzanas del Cuidado" ofrece a estas mujeres la oportunidad de estudiar y aprender oficios mientras sus hijos son cuidados. Este proyecto promueve la autonomía económica y busca romper ciclos de violencia y pobreza.
Santo Domingo.- El trabajo no remunerado, sostenido mayoritariamente por mujeres en Ecuador, continúa limitando su desarrollo educativo y económico. Ellas dedican tres veces más tiempo que los hombres a los cuidados y tareas invisibilizadas, una realidad que un proyecto local busca transformar, ofreciendo nuevas oportunidades para salir adelante.

Una de esas mujeres es María de los Ángeles Pezo, residente de Nueva Prosperina, una de las zonas más violentas de Guayaquil. Cuenta a EFE que hasta mediados de 2025 pasaba sus días cuidando a sus hijos y vendiendo comida, hasta que llegó al sector una Manzana del Cuidado.

Este programa gratuito, impulsado por la Prefectura del Guayas desde 2023, permite a las mujeres invertir el tiempo destinado al cuidado en estudiar, terminar el bachillerato o aprender oficios para emprender, mientras sus hijos quedan al cuidado de profesionales y su ropa se gestiona en la lavandería del centro.

“Esto nos ha abierto la puerta a muchas madres de familia. Trabajamos y llevamos con orgullo ese dinerito extra a casa”, afirma Pezo, destacando cómo el proyecto le ha permitido enfrentar la adversidad y avanzar hacia la autonomía económica.

Relata que en muchos empleos las mujeres madres son desplazadas por sus responsabilidades, lo que le impidió alcanzar estabilidad económica. Esa situación empezó a cambiar tras integrarse al programa de cuidados.

Nueva oportunidad para cuidadoras en Ecuador

Pezo forma parte de las 16.189 mujeres registradas en las nueve manzanas instaladas en seis municipios de Guayas, cuatro de ellas en zonas vulnerables de Guayaquil, donde también se registran altos índices de violencia machista, explica Nancy Menéndez, coordinadora del proyecto.

“La iniciativa nace para contrarrestar estas alarmantes cifras que muestran que más del 75 % del trabajo no remunerado recae en mujeres. Reconocemos el trabajo de cuidado y promovemos la autonomía económica”, señala Menéndez.

Según el INEC, las mujeres dedican en promedio 28,7 horas semanales al trabajo no remunerado, frente a las 11,4 horas de los hombres. En 2023, este aporte alcanzó un valor de 24.964 millones de dólares, equivalente al 21 % del PIB, superando a varias industrias formales.

Cada hora adicional de cuidados no remunerados reduce en un 38 % las posibilidades de acceder a un empleo pagado y en un 34 % las de ingresar a la educación superior, según ONU Mujeres.

Romper el ciclo de la violencia y la pobreza

Además de los oficios, las Manzanas del Cuidado ofrecen asesoría psicológica y legal, donde las mujeres aprenden sobre derechos y amor propio, herramientas clave para romper el ciclo de violencia y pobreza, explica Menéndez.

A estos espacios también llegan abuelas que han dedicado años al cuidado sin alternativas. “No tenía empleo, sobre todo por mi edad, pero cuando escuché de estos talleres se me alegró la vida”, recuerda Emma Reyes.

Reyes asiste desde hace seis meses junto a su hija y nieta, y ha tomado cursos de cuidado de adultos, informática, belleza y panadería, integrándose a un grupo que produce panes para empresas privadas.

En diciembre vendieron 15.000 panes de pascua, lo que les permitió ganar entre 400 y 800 dólares, impulsando a varias a planificar la apertura de una cafetería.

“Nunca pensé que podía especializarme en algo porque no tenía quién cuidara a mis hijos y vivo lejos de todo. Aquí encontré una oportunidad porque es cerca y dejo a mi niño mientras aprendo”, comenta Cristina Garaví, quien toma un curso de corte de cabello.

Menéndez destaca que el proyecto crece gracias al boca a boca entre las propias mujeres, quienes motivan a otras en sus barrios. “Ellas no solo han transformado sus vidas, sino también las de sus familias”, afirma.lc

Escrito por: Cristina Bazán/ Guayaquil

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios