La situación, que por años ha sido señalada por conductores, pasajeros y expertos en movilidad, parece agravarse en medio del crecimiento acelerado del parque vehicular, la insuficiencia del transporte colectivo y los constantes conflictos entre plataformas digitales, choferes tradicionales y autoridades.
En avenidas como la 27 de Febrero, John F. Kennedy, Máximo Gómez, Winston Churchill y Charles de Gaulle, los congestionamientos se han convertido en parte de la rutina diaria. Conductores consultados aseguran que desplazarse pocos kilómetros puede tomar más de una hora en horarios pico.
A esto se suma el desorden vial, la circulación de motocicletas entre carriles, el estacionamiento irregular y el incumplimiento de normas de tránsito, factores que continúan siendo denunciados por ciudadanos.
Mientras tanto, las autoridades han intensificado operativos y medidas para controlar el transporte informal y reorganizar la movilidad urbana. Recientemente, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre informó sobre operativos en sectores de Santo Domingo Este contra unidades que operaban fuera de rutas autorizadas y sin licencias habilitantes.
Quejas contra Uber y otras plataformas
Paralelamente, las plataformas digitales de transporte enfrentan crecientes críticas tanto de usuarios como de conductores.
Entre las principales quejas de pasajeros figuran el aumento dinámico de tarifas en horas de alta demanda, cancelaciones constantes de viajes, dificultades para conseguir vehículos en determinados sectores y problemas relacionados con el servicio al cliente.
En redes sociales y espacios digitales, usuarios denuncian que trayectos cortos dentro del Gran Santo Domingo pueden duplicar o triplicar su costo durante horas pico o en momentos de lluvia.
Del lado de los conductores, el malestar también aumenta. Choferes que trabajan para aplicaciones como Uber, InDrive y DiDi aseguran que las comisiones son elevadas y que los costos operativos —combustible, mantenimiento y piezas— reducen significativamente sus ganancias.
Algunos conductores también se quejan de inseguridad, cuentas bloqueadas sin explicación clara y poca capacidad de respuesta ante reclamaciones. En publicaciones recientes y videos difundidos en plataformas digitales, choferes denunciaron sentirse “abandonados” por las aplicaciones y reclamaron mejores condiciones laborales.
La tensión entre choferes tradicionales y conductores de plataformas tampoco desaparece. Aunque en los últimos años los conflictos violentos han disminuido en comparación con etapas anteriores, todavía persisten denuncias de confrontaciones en terminales, aeropuertos y puntos de alta circulación.
Un sistema bajo presión
Especialistas en movilidad urbana advierten que el problema va más allá de las aplicaciones de transporte y responde a una crisis estructural de planificación vial y crecimiento urbano.
El incremento sostenido de vehículos privados, sumado a las limitaciones del sistema de transporte colectivo, ha provocado una mayor dependencia del automóvil y de plataformas digitales para movilizarse dentro de la ciudad.
A esto se añaden procesos administrativos que también han generado frustración entre conductores. En semanas recientes, ciudadanos denunciaron largas filas y retrasos para renovar licencias de conducir en centros del Intrant, además de cambios en los exámenes prácticos y cierres temporales de sucursales.
Usuarios consultados consideran que las autoridades deben enfocarse no solo en fiscalización, sino también en soluciones integrales que incluyan mejor sincronización semafórica, ampliación del transporte masivo, regulación clara de plataformas digitales y mayor educación vial.
El desafío pendiente
Mientras Santo Domingo continúa expandiéndose, la movilidad urbana se mantiene como uno de los mayores retos para las autoridades.
En medio de tapones interminables, choferes agotados y pasajeros inconformes, el debate sobre cómo reorganizar el tránsito y regular las plataformas digitales sigue abierto.
Por ahora, miles de capitaleños continúan atrapados diariamente entre bocinas, retrasos y aplicaciones móviles que, para muchos, dejaron de representar una solución eficiente y pasaron a convertirse en parte del mismo problema. H.A.A.