Salud

El ayuno intermitente no supera a las dietas tradicionales

El ayuno intermitente no supera a las dietas tradicionales. (Foto: Fuente externa).
Graciosa del Valle | Lunes 16 de febrero de 2026
Un análisis de 22 ensayos clínicos cuestiona la efectividad del ayuno intermitente para perder peso, concluyendo que no supera los resultados del asesoramiento dietético tradicional. La evidencia es limitada y carece de estudios a largo plazo, lo que limita su aplicabilidad en diversas poblaciones.

Santo Domingo.- Durante años, el ayuno intermitente ha sido promovido en redes sociales como una fórmula rápida para perder peso y mejorar la salud. Modalidades como las ventanas de alimentación restringida, los ayunos de 16 horas o los días alternos sin comer se popularizaron con la promesa de resultados acelerados para personas con sobrepeso u obesidad. Sin embargo, una nueva revisión internacional de ensayos clínicos cuestiona esa narrativa.

El análisis, que evaluó 22 estudios con 1.995 adultos en América del Norte, Europa, China, Australia y Sudamérica, concluye que el ayuno intermitente no ofrece una pérdida de peso superior a la obtenida con el asesoramiento dietético tradicional ni frente a la ausencia de intervención. Los ensayos incluyeron distintas modalidades de ayuno —días alternos, ayuno periódico y alimentación con restricción de tiempo— y la mayoría tuvo un seguimiento máximo de 12 meses.

Los investigadores señalan que la evidencia disponible sigue siendo limitada: muchos estudios tienen muestras pequeñas, resultados inconsistentes y escasa información sobre efectos secundarios. “El ayuno intermitente simplemente no parece funcionar para los adultos con sobrepeso u obesidad que intentan perder peso”, afirmó Luis Garegnani, autor principal de la revisión del Centro Asociado Cochrane de la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires. También advirtió que el entusiasmo generado en internet no se corresponde con la solidez de los datos actuales.

Otro punto destacado es la falta de estudios a largo plazo, un aspecto clave considerando que la obesidad es una enfermedad crónica. Además, la mayoría de los ensayos se realizaron en poblaciones predominantemente blancas de países de altos ingresos, lo que limita la extrapolación de los resultados a regiones donde la obesidad avanza con rapidez. Según la OMS, la prevalencia mundial de obesidad en adultos se ha triplicado desde 1975, alcanzando en 2022 a 890 millones de personas.lc

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