El anuncio fue realizado por el presidente chino, Xi Jinping, a través de un videomensaje durante la cumbre del clima celebrada en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en un contexto internacional marcado por el resurgimiento del negacionismo climático, impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Xi presentó las nuevas contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), mediante las cuales China establece por primera vez un objetivo absoluto de reducción de emisiones, que abarcará a toda la economía y a todos los gases de efecto invernadero.
Entre los compromisos anunciados, el mandatario destacó que el consumo de energía no fósil deberá representar más del 30 % del consumo energético total del país. Asimismo, China prevé instalar 3,6 gigavatios de capacidad de energía solar y eólica, una cifra que multiplica por más de seis los niveles registrados en 2020.
El plan también contempla la ampliación del sistema de comercio de emisiones hacia los sectores más contaminantes y la promoción de políticas orientadas a construir una sociedad más resiliente frente al cambio climático.
China, actualmente el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, reafirmó además sus objetivos de estabilizar las emisiones para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono en 2060, lo que representa un cambio significativo respecto a su histórica reticencia a asumir compromisos climáticos vinculantes.
Las reacciones internacionales no se hicieron esperar. La organización ecologista Greenpeace consideró que los objetivos anunciados “se quedan cortos” para garantizar la protección del planeta, aunque reconoció que la descarbonización real de la economía china podría avanzar más rápido de lo que reflejan las metas oficiales.
“La meta para 2035 ofrece pocas garantías, pero es probable que la transformación energética de China supere lo que está escrito sobre el papel”, señaló Yao Zhe, asesora de políticas globales de Greenpeace East Asia, quien destacó el rápido crecimiento de la energía solar y eólica en el país. Desde Bruselas, la Comisión Europea calificó los nuevos compromisos como “claramente decepcionantes”, al considerar que están muy por debajo de lo que China puede y debe hacer dada su responsabilidad global.
“El objetivo presentado no está a la altura de lo que es alcanzable ni de lo que el planeta necesita”, afirmó el comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, recordando que China representa cerca del 30 % de las emisiones globales.
En respuesta a las críticas, el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, defendió la postura de su país y aseguró que China es “uno de los países más decididos, activos y eficaces del mundo” en el cumplimiento de sus compromisos climáticos.
“Es la primera vez que China plantea un objetivo absoluto de reducción de emisiones que cubre toda la economía”, subrayó el funcionario, quien afirmó que Pekín seguirá impulsando el concepto de una “comunidad de futuro compartido para la humanidad” y hará “todo lo posible” para cumplir sus metas ambientales.lc