El estudio advierte que la violencia no es un hecho aislado: se manifiesta en el hogar, en las escuelas, en comunidades con presencia de pandillas y ahora también en entornos digitales. Seis de cada diez menores de hasta 14 años sufren disciplina violenta en sus hogares; casi una de cada cinco mujeres reporta haber sido víctima de violencia sexual antes de los 18 años; y uno de cada cuatro adolescentes enfrenta acoso escolar. Aunque los homicidios de varones adolescentes disminuyeron recientemente, los de mujeres aumentaron de forma alarmante.
En este contexto regional, la República Dominicana no es ajena a los desafíos. Organismos internacionales han señalado que el país comparte patrones de riesgo similares: exposición a violencia comunitaria, desigualdades sociales y la necesidad de fortalecer la protección infantil. Tanto Unicef como la OPS insisten en que los gobiernos deben reforzar las leyes de protección, mejorar el control de armas, apoyar a las familias en prácticas de crianza respetuosa y garantizar entornos educativos seguros. La región, subrayan, necesita políticas sostenidas que permitan a cada niño y adolescente crecer en un entorno libre de violencia.lc