De acuerdo con fuentes policiales citadas por la cadena CBS, el sospechoso declaró tras su detención que su intención era disparar contra funcionarios de la administración Trump. Durante el incidente, se habrían efectuado entre cinco y ocho disparos, generando momentos de pánico entre los asistentes.
Las autoridades informaron que agentes de seguridad intercambiaron disparos con el atacante antes de lograr su captura. El jefe interino de policía de Washington, Jeffery Carroll, indicó que el individuo no resultó herido de bala, aunque fue trasladado a un hospital para evaluación médica.
Según la investigación preliminar, Allen se encontraba hospedado en el hotel y portaba una escopeta, una pistola y varios cuchillos, lo que refuerza la hipótesis de un ataque planificado. Las autoridades consideran, por el momento, que se trata de un “pistolero solitario”, sin indicios de una red más amplia involucrada.
Tras el suceso, agentes del Federal Bureau of Investigation y la policía realizaron operativos en California, en una dirección vinculada al sospechoso, como parte de las diligencias para esclarecer los hechos.
El incidente ha generado preocupación sobre la seguridad en eventos de alto perfil en Estados Unidos, especialmente aquellos que reúnen a líderes políticos, funcionarios y medios de comunicación.lc