La Buena Vida

María Marte: de Jarabacoa al mapa gastronómico con dos estrellas Michelin

Maria Marte creadora de una cocina original
María Mercedes | Domingo 26 de abril de 2026

La destacada chef Marte combina alta gastronomía con identidad dominicana, logrando que platos tradicionales como la yuca conquisten paladares europeos. Sin duda, su determinación y pasión por la cocina la han consolidado como una de las chefs más influyentes y respetadas de la escena gastronómica contemporánea.



Santo Domingo.- En el corazón de su amada Jarabacoa, entre el aroma de la tierra húmeda y los fogones familiares, una niña de doce años decidió que no quería jugar a las casitas. María Marte prefería cocinar platos reales para sus amigas y transformar los productos locales en banquetes. Esa pasión, que ella define simplemente como una "vocación innegable", fue la semilla de una historia escrita por manos divinas.

Inspirada por la pastelería de su madre, en 2003, María aterrizó en España. El inicio de su travesía no fue entre manteles de seda, sino entre el vapor de los fregaderos. Mientras limpiaba el Club Allard de Madrid y trabajaba simultáneamente en una peluquería, sus ojos nunca se apartaron de la línea de fuego de los fogones. Estaba aprendiendo en silencio y esperando su momento.

Cuando surgió una vacante en la cocina, el chef Diego Guerrero le dio un “no” por respuesta. Pero ella no conoce la palabra imposible. Con una voluntad de hierro, logró incorporarse llevando durante meses una doble jornada agotadora: cocinaba con maestría y luego volvía a las labores de limpieza, llegando incluso a dormir en las escaleras para no perder un solo minuto entre turnos. La perseverancia triunfó: a los tres meses, Guerrero reconoció que tenía frente a sí un diamante en bruto.

Su ascenso fue meteórico. En 2006 ya era la mano derecha del chef y, tras asumir el liderazgo de la cocina del Club Allard, logró la hazaña de mantener las dos Estrellas Michelin en los años 2014 y 2015, Por su entereza y perseverancia, María Marte se convirtió en la única mujer latinoamericana con tal distinción, logrando lo impensable: fusionar la técnica europea más rigurosa con la exuberancia del sabor dominicano y consolidarse como una de las figuras más influyentes de la gastronomía mundial.

Un laboratorio de raíces y sueños

Hoy, su cocina ha vuelto a sus orígenes. En sus espacios Cayena e Hibiscus, opera un auténtico “laboratorio” de sabores donde la técnica que la consagró en el mundo se rinde ante el agro dominicano. Platos como la yuca confitada con mantequilla de cacao, el pescado con aderezo de guineo verde o el cochinillo estofado con especias locales no son solo comida; son un motor económico que impulsa la ganadería y la agricultura sostenible del país.

Su primera creación icónica, la Flor de Hibiscus, fue la que, según siente, permitió a la Guía Michelin ver su potencial: “Cuando la gente la prueba, le encanta”, afirma. Otro de sus grandes orgullos culinarios es el cupcake de yuca, trufa y huevo de codorniz.

Legado y empoderamiento

Pero su legado trasciende la belleza de un plato. En 2017, donó los 50,000 euros de su Premio a la Innovación a la Escuela Serranía, y a la fecha ha becado a seis jóvenes dominicanas para formarse en España. Su compromiso con el empoderamiento femenino es tan real como sus sabores, por eso, afirma que “ayudar a esas jóvenes fue muy gratificante”, confiesa, viendo en ellas el reflejo de la niña que alguna vez fue en Jarabacoa.

Para ella, el turismo y la cocina hablan el mismo idioma: “La gastronomía es fundamental para relanzar nuestro turismo; es la experiencia que hace volver al visitante”, asegura con la firmeza de quien ha conquistado los paladares más exigentes de Europa.

Hoy por hoy, María Marte sigue cocinando con una promesa grabada en su corazón: “No me voy a morir sin que la Guía Michelin entre a la República Dominicana”. Mientras tanto, eleva la identidad nacional en cada bocado, demostrando que el talento no tiene techo cuando se cocina con orgullo y autenticidad.

Sus preferencias: El alma detrás de la chaquetilla

Aunque domina la alta cocina, María tiene gustos sencillos y muy arraigados a su origen dominicano. Su ingrediente imprescindible es el orégano. “Yo solo disfruto de mi trabajo cuando estoy cocinando; no podría vivir sin hacerlo. A mí me hace feliz cocinar”.

En la intimidad de su hogar, le gusta preparar arroz blanco con huevo escuchando música, o unos guineítos verdes sancochados con cebolla y salami. Y cuando necesita desconectarse y abrazar la naturaleza, su refugio siempre es el mismo: el río.

Reconocimientos que destacan su trayectoria

Titulares como “María Marte pone a los europeos a comer yuca” celebran su innovación y creatividad y destacan su capacidad para elevar ingredientes humildes a la categoría de alta cocina".

  • Dos estrellas Michelin, reconocimiento máximo de la alta cocina internacional.
  • Premio “Innovación” 2017, dotado con 50,000 euros y destinado a la educación en Jarabacoa.
  • Fundación Sabores Dominicanos, le homenajeó por su labor en la promoción de la cocina local y la formación de nuevas generaciones.
  • En 2024, en la conmemoración del 166 aniversario del municipio de Jarabacoa, la Alcaldía le dedicó la semana a esta gran mujer que es una gran inspiración para las futuras generaciones de chefs.
  • En marzo de 2026, Adompretur le reconoció por su contribución a fortalecer la identidad culinaria dominicana y atraer turistas mediante la gastronomía. H.A.A.

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